Tiene casi un año preso sin ir a audiencia preliminar. Su familia poco tiene de comer en casa y a veces les prestan dinero para viajar desde Santa Lucía a Caracas para visitarlo y llevarle alimentos. Su nombre no figuró en la lista de excarcelados del viernes y sábado.

Caracas. Lo llora como a su propio hijo. María Rodríguez hace hasta lo imposible por visitar, llevarle ropa y comida a su sobrino Yeison Alfredo Rodríguez Piñate, preso en el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en El Helicoide.

En su casa a veces cuesta conseguir la comida, pero eso no es pretexto para que lo olviden. “Nunca nos falta Dios”, dijo. A veces ni siquiera tiene dinero para viajar a Caracas desde Alto de Soapire en Santa Lucía, estado Miranda, pero lo hace.

Yeison tiene 22 años y fue detenido el 10 de junio de 2017. Lo capturaron en Guarenas cuando salió del entierro de Neomar Lander, el joven de 17 años que fue asesinado durante la represión a la altura de El Rosal.

El director del Sebin, Gustavo González López, informó que él era el “organizador de las acciones terroristas de la derecha”. Su tía guarda la copia de una publicación en el diario Ciudad Caracas, donde alegan que era cabecilla.

Pero María asegura que él no es terrorista ni mucho menos delincuente: es la primera vez que está tras las rejas. Vendía agua en las manifestaciones convocadas por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) generalmente en Altamira y de ahí se ganó el apodo de el Agüero. Comenzó con su primo, pero él dejó de ir cuando se dio cuenta de que la represión de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y la Policía Nacional Bolivariana (PNB) eran cada vez más peligrosas.

Las manifestaciones iniciaron el 1° de abril de 2017 y culminaron el 30 de julio, en rechazo a las sentencias 155 y 156 emitidas por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), en casi todos los estados del país. Posteriormente se sumaron exigencias como la apertura de un canal humanitario, la liberación de los presos políticos, la devolución de las competencias a la Asamblea Nacional y elecciones.

En ese tiempo fallecieron 129 personas, según cifras del Ministerio Público.

Nosotros siempre le pedimos que dejara de vender, que eso estaba muy peligroso. Pero como tenemos mala situación en la casa él nos contaba que ahí la gente le daba de comer o le regalaban ropa, o zapatos, y así aprovechaba. Por la mala cabeza, no nos hizo caso, contó María, a quien abrazaba una de sus nietas que la acompañaba.

La tía de Yeison es cristiana y dice que siempre le predicó la palabra. Es una mujer morena, con el cabello color negro. Su rostro luce muy cansado tras unos lentes de pasta. Junto a ella, una de sus nietas carga varios bolsos, pues en la semana trata de quedarse en casa de algunas primas en Bellas Artes o Antímano, porque es muy forzado viajar a diario.

Yo estoy enferma, me siento mal, pero sigo aquí porque mi madre no puede venir. He descuidado mi casa, mi familia, por no dejar a mi hijo solo, porque es como mi hijo, lo criamos mi mamá y yo.

El nombre de Yeison no figuró en las medidas de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y el TSJ del 1° y 2 de junio, en las cuales excarcelaron a 39 personas. Se produjeron luego de que el presidente Nicolás Maduro ordenó a la Comisión de la Verdad de la ANC que revisara algunos casos de presos por circunstancias políticas, que no hubiesen cometido homicidios.

El pasado viernes, María tenía la esperanza de que su muchacho saliera en libertad y la pesadilla se acabara. Pero no fue así. Esa noche durmió a la intemperie, en un terminal, sin tener dinero para volver a casa con su nieta.

Siempre me dice que cuando salga lo primero que va a hacer es acostarse en la cama con sus mujeres: mi mamá, sus primas y yo; él, su hermano y mi esposo son los únicos varones de la casa.

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El 19 de mayo se registró un motín dentro de las celdas, en el que resultó herido el preso político Gregory Sanabria. Esa situación generó que el resto de la población penal difundiera varios videos en protesta porque dentro había menores de edad, muchos reclusos tenían boleta de excarcelación y aún así seguían detenidos y porque no son trasladados a las audiencias.

Durante 16 días los parientes se han mantenido afuera del Sebin, tratando de ingresar a las visitas o al menos de hacerles llegar agua y comida, pero no sabían si realmente los funcionarios se las entregaban.

Casi un año preso sin audiencia preliminar

Yeison, como gran parte de los presos del Helicoide, no ha tenido la audiencia preliminar y ya tiene casi un año preso. El martes 29 de mayo le tocaba ir pero luego del motín del 16 de mayo dentro de las celdas no hay traslados ni visitas de familiares o abogados.

En casa de su familia seis personas viven prácticamente de la pensión de Mercedes Silvera, de 74 años, abuela de Yeison. A los nueve meses de nacido su mamá se lo dio a su abuela y a su tía junto con su hermano de dos años. Y a su papá, Giovanni Rodríguez, quien velaba por ellos, lo asesinaron hace 13 años por defender en una pelea a uno de los hijos de María. Le dieron un tiro en la cervical.

Su mamá nos dijo que no los podía mantener y nosotras los criamos. El hermano de él tenía dos años pero parecía de siete meses porque estaba desnutrido. Después de la muerte de mi hermano, mi mamá y yo quedamos solas, recordó.

Su hermano, Joel Rodríguez, de 24 años, también está preso pero en la cárcel de Yare. Tiene dos años ahí por el hurto de un celular y tampoco ha tenido la audiencia preliminar.

Les cuesta mantener a los dos en prisión ya que son gastos en pasaje para Yare y Caracas, para llevarles comida o ropa. Además deben darle dinero a Joel para que pague la “causa” en el penal, un monto semanal que se le cancela al “pran”. En oportunidades no lo han trasladado a la audiencia porque no está al día con la “causa” y los presos no lo dejan salir. Otras veces no hay traslados.

Mi mamá pedía prestado para llevarles comida o pagarle beneficios a Joel en la cárcel y cuando le pagaban la pensión ella pagaba. Mi esposo de vez en cuando arregla un celular y con eso comemos, yo no trabajo. Prácticamente vivimos y comemos porque Dios no nos abandona, a veces recibimos ayuda de vecinos y cuando llega la caja del Clap.

Luego de la detención de Yeison la primera en visitarlo fue su tía, tres meses después. Su abuela en los trajines desde los Valles del Tuy a Caracas se cayó en el ferrocarril y estuvo en cama siete meses. No pudo verlo más.

Ahora es que comenzó a caminar con un bastón, pero yo he asumido las riendas de todo porque mi mamá padece de un glaucoma y perdió la visión en el ojo izquierdo, sostuvo.

El Agüero se ha ganado el aprecio de otros presos y le dan ropa o comida, también se alimenta de las organizaciones que hacen donativos a muchachos como él.

También fue víctima de torturas durante los primeros días de prisión, le pegaron corriente y le cayeron a golpes sin dejar rastros.

Le pido al Presidente que le dé una oportunidad, todos los que están adentro cometieron errores pero tienen derecho a rectificar. He pasado hambre, estragos, esperando una respuesta de mi sobrino, soltó entre lágrimas al confesar que desde hace tres días no tiene noticias de él.

Fotos: Luis Morillo


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