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Siete veces han diferido audiencia de joven detenido por manifestar contra gobierno de Maduro

José Daniel Hernández, de 30 años, está preso en el Sebin de El Helicoide. Su familia presume que fue por asistir a la concentración opositora del Día de la Juventud, en febrero, y por su amistad con Nixon Leal. En 2017 también estuvo detenido por participar en las protestas. 

Caracas. José Daniel Hernández ha estado detenido dos veces por participar en las manifestaciones en contra el gobierno de Nicolás Maduro. En ambos casos las detenciones fueron arbitrarias y el proceso ha estado lleno de irregularidades. 

Su audiencia ha sido diferida siete veces con distintas excusas. La última, el 6 de noviembre, fue aplazada por incomparecencia del Ministerio Público.

José Daniel fue detenido el 12 de abril de 2019 en Nuevo Horizonte, municipio Sucre. Se dirigía a casa de Yoelkis Frontado, quien también fue detenida, para hacerle una carrera a bordo de su motocicleta.

Ese viernes a la 1:00 p. m. lo abordaron varios hombres vestidos de negro, con chalecos antibalas y sin identificación. Instalaron una supuesta alcabala en la entrada de la urbanización, lo bajaron de su moto, le pusieron las esposas y a la fuerza lo metieron en un vehículo también sin identificación.

Desde entonces tiene siete meses detenido en el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), en El Helicoide.

presos políticos
José Daniel tiene siete meses detenido en El Helicoide. Foto: Luis Morillo

Sandy Guillén, su esposa, contó que José Daniel participó en la convocatoria del 12 de febrero por el Día de la Juventud. En esa ocasión se montó en la tarima con el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Juan Guaidó, a apoyar la movilización, y presume que por este motivo lo aprehendieron nuevamente.

Lo acusan, sin pruebas, de posesión y comercialización de explosivos y asociación para delinquir, al igual que a Yoelkis, quien es novia de Nixon Leal, joven detenido durante tres años en 2014 y posteriormente en 2017, también por protestar contra la gestión de Maduro. 

Leal denunció que allanaron su casa sin orden judicial, y responsabilizó a Maduro por su seguridad, la de su familia, su esposa y su compañero José Daniel, de acuerdo con la reseña de NTN 24.

José Daniel participó en la concentración del 12 de febrero con el Movimiento Estudiantil. Foto: Instagram Nixon Leal
Primera detención

El miércoles 3 de mayo de 2017 comenzó el horror para Sandy Guillén y su familia. Ese día José Daniel, de 30 años, no llegó a su casa.  A las 8:00 p. m. funcionarios del Sebin lo detuvieron, a la altura de Chacaíto, junto con Nixon Leal.

Ambos se dirigían hacia el hospital Domingo Luciani a llevar medicamentos a los heridos durante las manifestaciones, a bordo de su vehículo que, dos años después, todavía las autoridades no entregan. 

El 1 de abril de 2017 comenzaron una serie de protestas en contra del gobierno de Nicolás Maduro que se extendieron hasta julio. El detonante fueron las dos sentencias, 155 y 156, emitidas por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) las cuales despojaban a los diputados a la AN de su inmunidad, y al Parlamento de su atribución para autorizar la creación de empresas mixtas. 

Las manifestaciones comenzaron en Caracas y se extendieron a los estados Aragua, Miranda, Lara, Mérida, Táchira, Carabobo, Anzoátegui y Zulia. A lo largo de los cuatro meses se fueron sumando exigencias, como un canal humanitario, la liberación de presos políticos y la devolución de las competencias a la AN.

Según el Ministerio Público, bajo la tutela de la fiscal destituida Luisa Ortega Díaz hubo 129 fallecidos.  

Sandy pasó casi una semana tratando de localizar a José Daniel. Y, aunque estaba detenido en la sede de la Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim), le negaron la información en varias ocasiones

José Daniel también participó activamente en las manifestaciones de 2017. Foto: Francisco Bruzco

Lo busqué en todas partes y me decían que no estaba; fui hasta la morgue de Bello Monte. Cuando supe de él, lo presentaron en tribunales militares, a pesar de que es civil, con un defensor público. No pude pasar a la audiencia y, aunque me dijeron que podría verlo en la sede de Plaza Venezuela, no fue así, relató.

Un mes después Sandy pudo ver a su esposo. Lo encontró irreconocible. Recuerda que estaba tan flaco y desaliñado que si él no la hubiera saludado, ella no se habría dado cuenta de quién era. 

En 2017 José Daniel fue víctima de torturas físicas y psicológicas por funcionarios de la Dgcim. Desde golpes, descargas eléctricas, asfixias con bolsas llenas de gas lacrimógeno, hasta decirle que atentarían contra sus hijas y su esposa. 

Les daban comida a cualquier hora para que ellos perdieran la noción del tiempo. Y los encerraban en cuartos oscuros, contó Sandy. 

La familia entera vive una pesadilla

José Daniel tiene dos hijas, una adolescente y una bebé de 3 años, en común con Sandy. La joven maestra no ha desistido en su defensa e insiste en su inocencia. Aunque tiene el apoyo total de su familia y su abogado, se siente completamente desamparada ante tantas injusticias

Es duro no tener a José Daniel en la casa. Se ha perdido todas las cosas de nuestra bebé, como sus primeros pasos o sus cumpleaños. Actualmente la niña le pregunta qué hace ahí, donde está detenido. Apenas hace poco completé la lista de útiles, porque sin la ayuda de él es todo mucho más difícil. Mi papá me ayuda mucho, pero las cosas en el país están duras, añadió.

En su primera detención lo acusaron de terrorista, con los cargos de rebelión militar, sustracción y posesión de armamento perteneciente a las Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

Tareck el Aissami lo acusó de terrorista. Imagen de Telesur

En cadena nacional el vicepresidente Tareck el Aissami lo señaló como el líder de una célula del 23 de Enero, Montalbán y El Paraíso, y aseguró que su alias era “Amarillo”. 

Dos meses después lo trasladaron de la Dgcim hasta la cárcel militar de Ramo Verde, donde estuvo hasta que lo excarcelaron el 5 de  septiembre, con medidas cautelares, antes de la segunda detención.

Mi familia me ayuda llevándole la comida, lo visitan, estamos pendientes de él. Me ayudan también económicamente. En esta terrible situación nos hemos unido mucho, dijo Sandy, quien espera que pronto su esposo quede en libertad.

Hasta el 11 de noviembre el Foro Penal Venezolano reportó 399 presos por razones políticas en Venezuela.


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