La falta de financiamiento, la competencia con productos importados y el bajo poder adquisitivo de los venezolanos, son tres factores que han afectado a las industrias de confección de ropa en nuestro país.
Caracas. “Durante el segundo trimestre de 2024 Conindustria reveló que el sector textil venezolano decreció 12 %, en el tercer trimestre hubo una recuperación de 6 %, sin embargo, hay que esperar los resultados del cuarto trimestre para poder ofrecer un balance del año, pero lo que sí podemos señalar es que fue un período financieramente complicado”, aseguró el presidente de la Cámara Venezolana de la Industria del Vestido, Roberto Rimeris.
En este sentido, explicó que la competencia con productos importados y la falta de financiamiento bancario han sido factores que impactaron de manera importante al sector y por ese motivo es poco probable que el año 2024 cierre con cifras positivas.
“Nos toca competir con productos importados que son bastante costosos, pero el tipo de cambio favorece estas compras. Igualmente competimos con ropa que viene de China, que tiene una menor calidad, y por eso es más económica, así que no competimos en igualdad de condiciones”, explicó.
Añadió que la presión tributaria es otro factor que desfavorece la producción nacional, porque hay productos importados que no pagan aranceles, lo que complica aún más la situación del sector.
“A esta situación debemos sumarle que hay un sector informal de talleres de confección que no pagan todos los tributos que exige la ley y eso afecta directamente a la industria formal que si cumple con el pago de todos sus impuestos”, alertó.

Demanda restringida
El gremialista señaló que la demanda de ropa en el país es bastante restringida, debido a que el poder adquisitivo de los venezolanos ha mermado de manera considerable en los últimos años.
“La confección no es un rubro esencial para los venezolanos como si son otros por ejemplo alimentos y medicinas”, comentó.
Al ser consultado sobre las importaciones, el dirigente gremial indicó que no hay una data oficial, sin embargo, calcula que 70 % de la oferta proviene de otros países.
“Gracias a esta situación la industria nacional ha ido cerrando. La cámara en algún momento llegó a tener 400 afiliados y hoy solo somos 25. En los últimos meses tres talleres importantes cerraron sus puertas”, dijo.

Perspectivas para el 2025
El presidente de la Cámara Venezolana de la Industria del Vestido, explicó que es necesario una revisión exhaustiva de las políticas públicas, a fin de favorecer algunos aspectos de la industria nacional, lo que permitiría una recuperación del sector.
“Con cautela, vamos a ver los eventos y vamos a ver las políticas económicas, si estas se mantienen tal cual como están, tendremos un 2025 que para la confección será igualmente de lento crecimiento o estabilidad cero, es decir cero crecimiento. En cuanto a los eventos, estos tienen un impacto, porque tenemos una economía muy pequeña, entonces cualquier cosa que suceda en el ámbito político o económico, puede impactar en el desempeño del sector”, aseguró.
Con respecto a las solicitudes particulares del gremio hacia las autoridades nacionales, indicó que la cámara del vestido es afiliada a la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria) organización que se mantiene en contacto permanente con el ejecutivo nacional.
“El contacto con las autoridades se hace a través de Conindustria. El año pasado por ejemplo tuvimos un nuevo impuesto, pero gracias a las gestiones de los gremios empresariales nos quitaron otro, como fue el IGTF en bolívares, por eso es sumamente importante este intercambio”, aseguró.

Deseo para la industria nacional
Expresó que su petición a las autoridades, no sería solamente para la industria del vestido, sino para la industria en general.
“Si tuviera una varita mágica pediría una moneda más estable para el país, esto nos ayudaría a que nuestros costos de producción se mantengan. También eliminaría las exoneraciones tanto para productos terminados como para productos intermedios, eso daría una paridad en las condiciones de competencia y la tercera sería el aumento del crédito bancario a mediano plazo, porque la confección necesita mayores tiempos para el pago de ese financiamiento ”, manifestó.
Para concluir, Rimeris, aseguró que con el apoyo y las condiciones necesarias, la industria del vestido en Venezuela podría actualizar su parque industrial y competir con otros países del continente, ya que la confección venezolana sigue siendo de una gran calidad.
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