Los civiles alrededor de los puntos bombardeados la madrugada de este 3 de enero, durante la operación estadounidense que resultó en la captura de Nicolás Maduro, relatan cómo fueron las horas del ataque militar y la poca información y apoyo que recibieron en este lapso.

Caracas. “Imagínate tratar de entender, en medio de la oscuridad, los gritos, el estruendo, la gente corriendo, que estabas en medio de un bombardeo”. Así es como una ciudadana residente de El Valle, una comunidad vecina de Fuerte Tiuna, describe la incertidumbre y el pánico que se apoderó de los venezolanos la madrugada del 3 de enero, el día que cayó Nicolás Maduro.

Estados Unidos atacó el Complejo Militar Fuerte Tiuna, el Aeropuerto La Carlota, el Comando General de la Milicia, Altos de Irapa, El Volcán, el Fuerte Guaicaipuro, la Escuela Naval de Infantería de Marina, El Puerto de la Guaira, Carmen de Uria y el Aeropuerto de Higuerote, diez puntos ubicados entre la ciudad de Caracas y los estados Miranda, Aragua y La Guaira

Quienes residen cerca de los puntos bombardeados coinciden en que fue “rápido” y que muy pocos tuvieron capacidad de entender al momento lo que estaba ocurriendo.

 “Yo pensé que nos íbamos a morir, Me asusté muchísimo y luego empecé a ver cómo la gente de los edificios corría hacia los cerros buscando refugio, tratando de entender en la oscuridad”, dijo a Crónica.Uno una residente del complejo habitacional dentro de Fuerte Tiuna. 

Relató que en la zona el estruendo fue “gigantesco” y muchas personas comenzaron a bajar en pijama de sus apartamentos y a sentarse en muros y esquinas de la avenida intercomunal de El Valle. Algunos fueron recibidos por vecinos de los edificios a las afueras de Fuerte Tiuna que les tendieron la mano mientras pasaba el caos. 

“Se veía como caían los misiles, volaron las torres de la luz. Vimos el candelero que salió, fue como ver una película en vivo y directo”, dijo.

Los civiles también sufrieron

Aunque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destacó la precisión de la operación militar, hubo algunos “daños colaterales”, como lo describe Mari Lugo*, residente de la urbanización La Marina, al lado del Comando de Infantería de Marina de la Armada y la Academia Militar de la Armada, complejos militares atacados la madrugada de este sábado. 

“A las dos de la mañana fue el primer impacto, yo vivo en  la parte baja de la Infantería Marina. Cuando se escuchó el primer misil, fue horrible, se sintió como un sismo, pensamos que fue un terremoto, pero cuando cayó otro me di cuenta que estaban atacando la Escuela Naval”, relató. 

Explicó que las casas se movieron, que desde que inició el ataque no había luz ni señal y que fue alrededor de las cuatro de la mañana cuando un objeto que los vecinos describen como “una esquirla de misil” cayó en los bloques de la urbanización Soublette y la explosión destruyó parte de la estructura. 

Lugo dice que aunque la explosión no generó fallecidos de forma directa, dos personas mayores murieron, una que sufrió un accidente al tratar de salir de su casa y otra que murió de un infarto. 

“No había luz, ni había señal, entonces mucha gente salió pero no podía comunicarse, así que empezaron a caminar (…) Uno de los residuos del misil cayó en la Soublette que queda debajo de la Infantería, e impactó a uno de los bloques que sufrió graves daños de infraestructura. Aquí se dice que murieron dos personas mayores pero no por los daños físicos del edificio, porque tras los primeros impactos la gente que vivía allí había salido de esos lugares”, contó. 

En esta comunidad, los apartamentos de muchas personas sufren daños en sus puertas y ventanas y los residentes de la zona aseguran que no fue sino hasta las 6:00 am cuando apareció un camión de bomberos y dos ambulancias, pero que antes de eso, entre las dos y las 5 de la mañana, nadie se acercó a auxiliar a quienes, suponen, resultaron heridos en estos espacios militares. 

Dormir vestidos

El estruendo del misil fue muy feo, tuvimos que despertar al niño porque la explosión fue fuerte y a mi esposa le dio una crisis de nervios, quería salir de la casa (…= Nos vestimos y dormimos vestidos por si acaso”, contó a Crónica.Uno, Gerardo, un vecino del 23 de enero. 

Aunque hasta el momento no hay un registro oficial de bajas tras el bombardeo, cifras extraoficiales hablan de 90 funcionarios militares y policiales heridos y fallecidos. 

En un pronunciamiento del ministro de Defensa, Vladimir Padrino, este aseguró que las fuerzas militares de EE.UU. “asesinaron a sangre fría a gran parte del equipo de seguridad” de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, antes de capturarlos. Todo esto sin ofrecer cifras de las bajas registradas. 

*Los nombres de quienes ofrecieron testimonios para este artículo fueron cambiados para proteger sus identidades.