Lo que fue un centro de atención integral para docentes hoy funciona con servicios suspendidos, áreas desmanteladas y graves deficiencias de infraestructura. Trabajadores del Ipasme de Valle la Pascua, estado Guárico, denuncian escasez de suministros, equipos desaparecidos y años de abandono institucional desde hace más de cinco años.

Caracas. Sin laboratorio clínico, sin servicio de Rayos X, con el área de emergencias fuera de funcionamiento y una consulta odontológica limitada por la falta de insumos, la sede del Instituto de Previsión y Asistencia Social para el Personal del Ministerio de Educación (Ipasme) en Valle de la Pascua, estado Guárico, atraviesa un progresivo deterioro que afecta a docentes, beneficiarios y trabajadores.

La falta de inversión, el desmantelamiento de áreas y las fallas en los servicios básicos transformaron lo que era un centro de atención médica integral en una estructura con salas clausuradas y consultas paralizadas.

La pérdida de capacidades médicas abarca la mayoría de las especialidades. Milagros*, trabajadora del Ipasme, denunció que los servicios de diagnóstico están completamente inoperativos. El área de Rayos X tiene aproximadamente cinco años sin funcionar, una paralización ocasionada por la falta de líquidos básicos como el fijador y el revelador de las placas.

“El Ipasme es una unidad que técnicamente está cerrada, sólo se mantiene por el espíritu y la fuerza de nosotros los trabajadores, quienes trabajamos con las uñas porque no tenemos insumos, condiciones para atender”, reveló a Crónica Uno.

Añadió que el laboratorio clínico también está cerrado. Los trabajadores desconocen si los equipos médicos continúan bajo resguardo dentro del espacio o si los retiraron de la sede. Una situación similar ocurre con el mamógrafo de la institución, un equipo de alta tecnología que nunca llegó a prestar servicio regular.

“En una sola oportunidad se efectuaron algunos estudios de prueba y posteriormente el servicio quedó desincorporado de los reportes”, detalló.

Problema generalizado

Los trabajadores consultados aseguran que no disponen de cifras oficiales actualizadas sobre la cantidad de afiliados afectados por la paralización de estos servicios ni sobre el número de consultas que dejaron de realizarse tras el cierre de áreas clave para el diagnóstico y la atención médica.

De acuerdo con testimonios recabados, el deterioro de la sede no es reciente. Varias de las fallas descritas acumulan entre cinco y más de diez años sin solución, mientras los problemas de mantenimiento y reposición de equipos se han profundizado con el paso del tiempo.

Las denuncias sobre escasez de insumos, equipos fuera de servicio y deterioro de la infraestructura también han sido reportadas por trabajadores y usuarios de otras sedes del Ipasme en distintas regiones del país, lo que sugiere que las dificultades observadas en Valle de la Pascua podrían formar parte de un problema más amplio dentro de la institución.

Servicio limitado

El servicio de odontología es uno de los espacios donde el impacto de la escasez es diario. Andrea*, trabajadora del Ipasme, explica que la atención en esta área ocurre a “muy baja máquina” debido a la falta de insumos médicos. Las citas están limitadas solo para afiliados y beneficiarios directos, con un tope de tres pacientes por jornada.

Agregó que los usuarios asisten únicamente para recibir alguna medicación específica o para someterse a una exodoncia, extracción dental, además de limpiezas muy eventuales por la falta de equipos y especialistas.

​”No cobramos la consulta, pero es necesario pedir los insumos al paciente para poder hacer una exodoncia, tanto para adultos como para niños”,

relató Andrea.

Según Andrea, cada paciente debe llevar por su cuenta una serie de insumos para que los atiendan: dos pares de guantes médicos, tapabocas, cartuchos de anestesia odontológica y gasas odontológicas.

La razón es que, si estos materiales no están disponibles, el procedimiento no puede realizarse, ya que son los propios docentes quienes deben costearlos ante la falta de provisión institucional.

Servicio de Odontología. / Foto: cortesía de usuarios.

Una infraestructura en ruinas

El deterioro físico del edificio del Ipasme en Valle de la Pascua compromete el funcionamiento de los consultorios. Virginia*, trabajadora de la unidad, menciona que el descuido de las instalaciones se evidencia en la falta de mantenimiento.

El edificio no dispone actualmente de un sistema de aire acondicionado central en funcionamiento. Cabe señalar que este servicio existió y operó de manera regular hasta hace 13 años, cuando dejó de prestarse por causas no especificadas.

Desde esa fecha, la infraestructura de climatización central permanece inactiva, lo que afecta las condiciones de confort térmico en los espacios interiores.

En la actualidad, los pocos consultorios u oficinas que tienen aires acondicionados funcionan con equipos individuales que los propios empleados adquirieron mediante la organización de rifas y actividades de recaudación. 

De acuerdo con Virginia, los techos presentan desprendimientos debido a filtraciones y goteras que acumulan más de diez años sin reparación. Ella recuerda que en una ocasión un trabajador intentó realizar arreglos por cuenta propia en los techos, pero las autoridades de la institución impidieron las labores.

“Cuando llueve en la localidad, el agua se filtra hacia las áreas internas, poniendo en riesgo los pocos equipos médicos que quedan. De hecho, el servicio de emergencias está sin funcionar por la misma situación de abandono”, puntualizó.

Además, expuso, que los beneficiarios se topan con paredes que tienen desprendimiento de pintura y humedad, falta de bombillos en los pasillos, consultorios y salas de espera, baños clausurados en varios departamentos y no existe un área para que el personal tome sus meriendas o descansos.

Fallas en los servicios públicos

​En la unidad médica también se ha visto afectada por las deficiencias en los servicios públicos ya que no cuenta con suministro continuo de agua por tuberías, lo que obliga a la institución a depender de la compra de camiones cisterna para llenar los tanques.

Una de las empleadas, quien también prefirió mantener su identidad a resguardo por temor a represalias, contó que el personal de mantenimiento de la institución es quien lleva por sus propios medios los productos de limpieza.

Entre los insumos de limpieza proporcionados, solo se incluyen desinfectante y jabón. Esta carencia de materiales más específicos, como detergentes industriales, escobas, trapeadores o cloro, responde a que la dirección general asigna recursos insuficientes para todas las jornadas de limpieza necesarias.

Como resultado, los trabajadores se las ingenian con estos dos elementos básicos para higienizar las instalaciones, siendo esa combinación la única estrategia posible ante la falta de apoyos complementarios.

Asimismo, precisó que las oficinas de Trabajo Social están en muy malas condiciones. Recientemente hubo un desbordamiento de agua que afectó a una educadora y al personal que labora en el cubículo, y hasta la fecha no ha sido reparada la tubería rota.

InfoIpa, una sala desmantelada

El área conocida como “InfoIpa” es otra de las pérdidas físicas y tecnológicas dentro de la unidad de previsión social. Virginia explica que este espacio era una sala dotada con 25 equipos de computación y sus respectivas mesas de trabajo.

El servicio estaba diseñado originalmente para que los docentes afiliados, el personal del Ministerio de Educación y los beneficiarios gestionaran sus trámites administrativos de forma gratuita, como la descarga de bauches de cobro, constancias de trabajo o la realización de investigaciones en línea.

Hoy la estructura de InfoIpa está en ruinas. Las mesas y las computadoras desaparecieron del lugar y el personal desconoce el paradero de los bienes tecnológicos de la institución. El espacio físico está completamente vacío y desmantelado.

Sala de computación esta totalmente inaoperativa y desmantelada. / Foto: Cortesía.

Hasta el cierre de esta edición no fue posible obtener una versión oficial de las autoridades del Ipasme sobre las denuncias que formularon los trabajadores de la sede de Valle de la Pascua. Tampoco hubo respuesta a las consultas relacionadas con el estado de los servicios, la infraestructura y el destino de los equipos fuera de operación.

Mientras continúan fuera de servicio áreas fundamentales para el diagnóstico y la atención médica, los afiliados deben buscar alternativas para realizar estudios y recibir atención especializada. Los trabajadores advierten que, de mantenerse el deterioro de la infraestructura y la escasez de recursos, la capacidad operativa de la sede podría seguir reduciéndose en los próximos años.

(*) La información de esta nota incluye aportes de fuentes que solicitaron anonimato por motivos de seguridad. Crónica Uno garantiza la protección de su identidad.

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