El colapso del bolívar frente a la tasa oficial de 700 bolívares destruye el presupuesto familiar de los usuarios regulares de los mercados de Caracas. Aunque los costos en divisas simulan estabilidad en Quinta Crespo y Guaicaipuro, los compradores reportan incrementos hormiga que pulverizan sus salarios.
Caracas. “Ni siquiera con esta tragedia de los terremotos los precios de los alimentos dejaron de aumentar”. La frase de un asiduo compradores del mercado de Guaicaipuro resuena con fuerza en los mercados municipales de Caracas, donde la aparente estabilidad del dólar se desmorona cuando se intenta pagar en moneda local.
La reciente devaluación del Banco Central de Venezuela (BCV), que empujó la tasa oficial hasta los 700 bolívares, ha desatado una réplica inflacionaria que pulveriza el poder de compra de los ciudadanos en cuestión de días, ensanchando la brecha frente al tipo de cambio paralelo.
“Cuando uno viene al mercado todo parece igual porque la referencia en dólares se mantiene, pero la realidad en bolívares es destructiva. Por ejemplo, el kilo de carne sigue costando $11,50; sin embargo, hace quince días pagué Bs. 6500 y hoy me costó Bs. 8050. Así, sin anestesia”, relató a Crónica Uno Raiza Zambrano desde las instalaciones del Mercado de Quinta Crespo.

Zambrano, quien se desempeña como asistente de compras, lamenta que su salario rinda cada día menos debido a la agresiva depreciación de la moneda que ejecutan las autoridades, una estrategia gubernamental destinada a contener la cotización informal.
“A mí me pagan a tasa BCV. Si el dólar aumenta entre Bs. 8 y Bs. 12 diarios, lo que cobro hoy ya no me alcanza para mañana. Para estar así, lo mejor sería que toda la economía estuviera formalmente dolarizada”, opinó.
La consumidora advirtió que la inflación también ha comenzado a filtrarse de manera silenciosa en la moneda extranjera. Su valor real se diluye día a día.
“En este país son tan desvergonzados que también te aumentan los precios en dólares. Hace dos semanas el kilo de pollo entero estaba en $3,80 y hoy lo pagué a $4,19. Parecen solo 40 centavos, pero cuando haces la conversión a bolívares, ese diferencial pesa muchísimo”, cuestionó Zambrano.

El bolívar desapareció de las vitrinas
En el mercado de Guaicaipuro, ubicado en la intersección de las avenidas Andrés Bello y Libertador, las etiquetas en bolívares han desaparecido por completo de los mostradores. Aunque en meses anteriores se observaba el marcaje en moneda nacional en algunos puestos de hortalizas, hoy las referencias en divisas dominan de forma absoluta el paisaje comercial.
Varios comerciantes de la zona, consultados bajo condición de anonimato, explicaron que se ven obligados a retirar los precios en bolívares debido a las severas dificultades que enfrentan para reponer sus inventarios ante la volatilidad diaria de las mesas de cambio.
En un recorrido realizado por Crónica Uno esta semana, los compradores aseguraron que el costo de la vida no da tregua. “Aquí vivimos en un terremoto económico permanente. En mi casa compramos medio cartón de huevos semanalmente; el martes pasado pagué Bs. 1.400 bolívares y hoy desembolsé Bs. 1.610 porque el dólar oficial subió”, explicó José González, trabajador independiente.
En sus declaraciones criticó que, al reclamar, los comerciantes se escuden diciendo que el precio en divisas sigue intacto. El bolsillo de los clientes dice lo contrario.
“Eso es una mentira. Decir que las cosas no suben es politiquería barata para lavarle la cara al gobierno. Uno gasta más cada semana; hasta que la tendencia no se invierta, seguiremos denunciando esta asfixia”.
Los datos confirman su percepción. El medio cartón de huevos adquirido por González sufrió un incremento del 12,43 % en bolívares en apenas siete días, a pesar de que su valor de referencia en divisas disminuyó ligeramente frente al mes previo, cuando cotizaba en $3,95.

Informalidad empuja el dólar
En la visita efecutuada tras el doble sismo del 24 de junio pasado , un desastre natural cuyas labores de contingencia y centros de acopio todavía se mantienen activos en las instituciones públicas de la capital, se constató que el comercio informal en los alrededores de Quinta Crespo ya impone una tasa de 900 bolívares por dólar.
El monto supera con los 840 bolívares registrados hace dos semanas. Con este incremento, el mercado informal neutraliza el impacto de las inyecciones de divisas gubernamentales.
Al respecto, la economista Tamara Herrera, directora de la firma Síntesis Financiera, señala que el verdadero reto estructural radica en recuperar la confianza del ciudadano en la moneda local.
“Mientras persistan la desconfianza y la incertidumbre, cualquier excedente en bolívares migrará inmediatamente hacia el dólar o hacia criptomonedas estables como el USDT, manteniendo la presión sobre el tipo de cambio paralelo”, explicó.
Para los especialistas financieros, la solución de fondo de la crisis cambiaria requiere avanzar decididamente hacia el desmantelamiento del control de cambios, garantizar una convertibilidad real y reducir las elevadas cargas fiscales que restringen la operatividad del sector productivo formal venezolano.
De esta manera, el panorama en las vitrinas caraqueñas evidencia que las soluciones cosméticas sobre el tipo de cambio han agotado su efectividad.
La realidad que afrontan diariamente los consumidores en mercados como Quinta Crespo y Guaicaipuro demuestra que, sin reformas estructurales profundas que devuelvan el valor real al bolívar, la brecha cambiaria seguirá devorando el poder adquisitivo de los ciudadanos, dejando a la población atrapada en una dolarización de facto y desordenada que no da tregua.
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