El Ejecutivo reestructuró su tren financiero ante la urgencia de fondos tras los recientes sismos. Delcy Rodríguez designó nuevos titulares en el Seniat, el Banco de Venezuela, el CIIP y Pequiven para forzar la digitalización y captar capitales. Con la reestructuración se buscaría acelerar la recaudación fiscal y la digitalización en medio de la emergencia derivada de los terremotos.
Caracas. Presionado por la necesidad de financiamiento tras los devastadores terremotos que sufrió el país, el chavismo ejecutó una profunda reestructuración de su gabinete económico.
La encargada del Ejecutivo, Delcy Rodríguez, anunció oficialmente el martes, 7 de julio, a través de sus canales institucionales el relevo en cuatro puestos clave: el Seniat, el Banco de Venezuela, el Centro Internacional de Inversión Productiva (CIIP) y Pequiven. Las designaciones recaen sobre figuras conocidas de la gestión estatal que asumen el reto de reordenar las finanzas públicas en un momento crítico.
Economistas y expertos tributarios consultados por Crónica Uno bajo condición de anonimato señalan que estos nombramientos buscan reordenar la gestión fiscal. Además, buscarían acelerar la digitalización y reducir los ilícitos tributarios, que comprenden la evasión de impuestos y los fraudes comerciales.
“Ante la emergencia que vive el país por el terremoto, el gobierno urge de mayores ingresos. Es probable que amplíen la base de recaudación y, para lograrlo, necesitan un equipo más dinámico, menos pragmático y alineado con las innovaciones tecnológicas”, explicó uno de los especialistas.
La reestructuración del tren económico se produce en un escenario de máxima presión fiscal para el Ejecutivo, luego del doble terremoto de magnitudes 7.2 y 7.5 que sacudió la costa central del país el 24 de junio pasado.
Con pérdidas materiales estimadas preliminarmente por encima de los 6700 millones de dólares y severos daños en infraestructura clave de Caracas y La Guaira, las fuentes de análisis macroeconómico coinciden en que el Estado carece del músculo financiero suficiente para la reconstrucción. Este contexto lo ha obligado a acelerar la búsqueda de financiamiento externo e ingresos impositivos.

Seniat: fin a una era de 18 años
El cambio más emblemático ocurrió en el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat), la institución pública encargada de la recaudación de impuestos y el control de las aduanas nacionales.
Tras 18 años en el cargo, Román Maniglia, quien presidía el estatal Banco de Venezuela, sustituyó a José David Cabello Rondón, hermano del ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello.
La remoción representa uno de los movimientos políticos más significativos desde que Rodríguez asumió la jefatura del Ejecutivo en enero de este año.
Maniglia es licenciado en Comunicación Social con un Máster en Administración de Empresas (Finanzas) y especializaciones en Fintech, el sector que aplica nuevas tecnologías a los servicios financieros tradicionales, y blockchain, la tecnología de bloques usada para el registro seguro de transacciones digitales y criptomonedas.
Posee una sólida trayectoria en el área económica estatal: ejerció como viceministro de Economía Digital, Banca, Seguros y Valores (2020-2025) y como presidente de Pequiven.
El Ejecutivo le encomendó la digitalización total del sistema tributario. Además, es hijo de la alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, y del exministro de la Defensa, Orlando Maniglia.

Enroque en el Banco de Venezuela
El economista Calixto Ortega Sánchez ocupará la vacante de Maniglia en el Banco de Venezuela, al tiempo que se mantiene como vicepresidente sectorial de Economía y gobernador por Venezuela ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), el organismo financiero global encargado de asegurar la estabilidad monetaria en el mundo.
Durante su gestión previa al frente del Banco Central de Venezuela (BCV), impulsó la política de intervenciones cambiarias y el deslizamiento del tipo de cambio oficial de la divisa frente al bolívar.
Bajo esta estrategia el BCV inyecta dólares al mercado bancario para controlar de forma controlada el valor de la moneda nacional. Este método se mantiene hasta la actualidad, pese a su poco efectividad para reducir la brecha cambiaria.
A través de Telegram, Delcy Rodríguez confió en su experiencia para “seguir impulsando una banca pública eficiente y comprometida con el crecimiento económico”.

De preso político a burócrata
La incorporación más llamativa es la de Alejandro Puglia como nuevo presidente del CIIP, organismo encargado de promover y canalizar proyectos de capitales hacia áreas clave del país, institución a la que ingresó a inicios de 2026 como asesor y donde luego ejerció como vicepresidente en junio. Rodríguez le encomendó de manera prioritaria la tarea técnica de liderar la captación de capitales estratégicos nacionales e internacionales.
Puglia es licenciado en Finanzas por la Florida International University (Magna Cum Laude) y posee un MBA de la Universidad de Yale.
Su pasado contrasta con su rol actual. En 2016, cuando ejercía como director de la Oficina de Seguimiento de la Asamblea Nacional, entonces de mayoría opositora, funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional lo arrestaron por usar un dron en una manifestación. Pasó 55 días detenido en El Helicoide.
Tras un período en el exterior, regresó al país mostrando un notable viraje institucional.

De los tributos a los hidrocarburos
Por su parte, José David Cabello Rondón pasa a dirigir Pequiven, la corporación estatal que manufactura y comercializa productos químicos derivados del petróleo y el gas natural. A juicio de las fuentes consultadas este movimiento fue un “premio de consolación” tras casi dos décadas al frente del aparato fiscal.
Cabello, de formación militar, como egresado en ciencias y artes militares, ha trabajado como ministro de Obras Públicas y de Industrias. También fungió como director del Aeropuerto de Maiquetía, pero no cuenta con experiencia previa en la industria petroquímica.
Según el gobierno encargada, asume la tarea de “seguir fortaleciendo esta empresa estratégica” para el desarrollo productivo nacional.
Al final, estos nombramientos confirman la tendencia al “reciclaje institucional” dentro del chavismo. Para los analistas, la rotación de los mismos nombres no solo genera incertidumbre, sino que sepulta cualquier expectativa de un cambio de rumbo drástico y estructural en la economía del país.

