En el Cementerio Jardines de La Esperanza, en la vía a Carayaca, enterraron aproximadamente a 300 personas hasta el 7 de julio pasado. La PNB evitó el paso de los parientes y alegó que era por la “tergiversación de la información”.
Caracas. Ariana* llegó de Perú, pero en lugar de ir a su casa a ser recibida por su familia, le tocó esperar en la entrada del Cementerio Municipal Jardines de La Esperanza, en la vía de Carayaca, en La Guaira. Allí fueron sepultadas su madre y su hermana, víctimas de los terremotos del 24 de junio pasado.
Con lágrimas en los ojos Ariana imploró a un policía que custodiaba el camposanto, para que le permitiera entrar al menos unos minutos y dejar flores en las tumbas que el Ejecutivo dispuso para sus familiares, a los que tenía varios años sin ver.
El funcionario, a cargo de un contingente de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) de más de 20 hombres apostados frente al cementerio, le prometió intentarlo. Aunque le explicó a Ariana que desde el 6 de junio está restringido el acceso como consecuencia de la “tergiversación de la información” de la que acusó a medios que dijeron que en el sitio había “fosas comunes”, lo que tachó de falso.

El funcionario, de apellido Aguilar, aclaró que en el sitio se dispone de “espacios individuales e identificados con nombres o códigos” para cada uno de los fallecidos.
“Todos identificados”
Elis Zabala, jefe de operaciones del Cementerio Jardines de la Esperanza, relató que desde el 26 de junio, dos días después de los sismos que impactaron con más contundencia a La Guaira, ya se preparaban en este campo santo para sepultar víctimas.
Hasta este martes, 7 de julio, se contaban más de 300 personas fallecidas por los sismos, sepultadas en este cementerio municipal a poco más de 15 minutos de distancia del centro de Catia la Mar, otra de las zonas afectadas de La Guaira.
Zabala aseguró que los trabajadores del municipio Vargas emprendieron “con respeto” el trabajo de pintar piedras para decorar y separar cada nicho, de hacer y clavar las cruces con los nombres y códigos y de enterrar a cada víctima de la tragedia.
“Las parcelas tienen un aproximado de dos metros cincuenta de ancho por dos de largo, una individual para cada uno. Están identificados con su letra, con su número y el código que arroja el Senamecf (Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses), y los de identificación especial tienen solamente el código de registro, para que los familiares puedan ir a través de los registros fotográficos y puedan chequear dónde está su familiar y conseguirlo aquí con la ubicación que es el código que arroja”.
Aseguró que desde el 26 de junio empezaron a llegar entre 30 y 50 cadáveres diariamente a este cementerio, en el que ya tienen preparadas al menos ocho parcelas en las que se han sepultado unas 300 personas.
#7Jul #LaGuaira | Elis Zabala, jefe de operaciones del Cementerio Jardines de la Esperanza, vía Carayaca, relató que desde el #26Jun ya se preparaban en este campo santo para sepultar víctimas del doble terremoto.
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Hasta este martes se cuentan más de 300 personas fallecidas por… pic.twitter.com/WwtusGwVGs
De acuerdo con el trabajador, en el sitio hay espacio para sepultar a 2000 personas, por lo que se seguirán preparando parcelas, en la medida que sea necesario.
Un drama que no termina
La hermana de Yuliana Torres fue sepultada en este cementerio, luego de que el cuerpo se perdiera por varios días dentro del Puerto de La Guaira, donde habilitaron un espacio para recibir a las víctimas de los terremotos.
#7Jul #LaGuaira| La hermana de Juliana Torres fue sepultada en el Cementerio de Jardines de La Esperanza, en la vía de Carayaca, luego de que el cuerpo se perdiera por varios días dentro del Puerto de La Guaira, donde habilitaron un espacio para recibir a las víctimas de los… pic.twitter.com/2jEi7sQXA3
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Eudimar falleció bajo los escombros de una panadería que colapsó en Catia la Mar y su familia logró recuperar su cadáver el 26 de junio, pero el cuerpo se perdió y Yuliana y el resto de los familiares debió buscar y ver decenas de cadáveres hasta dar con el de la chica de 19 años.

“Nosotros la habíamos encontrado en mejor estado entre los escombros, pero cuando finalmente la pudimos conseguir en el Bolipuerto el 29, estaba irreconocible, hasta gusanos tenía. Es una imagen que jamás voy a poder olvidar”, contó.
La familia de Eudimar pudo asistir al entierro en los Jardines de La Esperanza, pero este martes, cuando decidieron ir a llevar flores a la tumba les negaron el acceso, los funcionarios alegaron que se está descontaminando el sitio.
Esta familia, como tantas otras, esperan “cerrar en paz” el dolor de la pérdida de la gente que aman, visitando las tumbas con tranquilidad y respeto.
*El nombre fue cambiado para proteger la identidad de la entrevistada.
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