Pese a los esfuerzos de los vecinos por rescatar sobrevivientes en la llamada Ciudad Hugo Chávez, uno de los urbanismo más grandes de La Guaira afectados por los terremotos, a pocas rescataron con vida de este conjunto de más de 190 torres.
La Guaira. Apenas dejó de temblar Víctor Manuel Tovar buscó todas las herramientas que le fue posible hallar: gatos, piquetas, tijeras. Lo necesario para cortar la fibra y el metal que se retorció y hundió los primeros pisos de las torres del urbanismo Hugo Chávez, en Catia la Mar.
Sin embargo, en las primeras 72 horas tras el doblete sísmico, solo rescató a dos personas con vida de los 30 que logró sacar de los edificios, de la conocida Ciudad Hugo Chávez.
En este complejo de la Gran Misión Vivienda Venezuela al menos 3000 familias se quedaron desamparadas, luego de que las 196 torres se convirtieron en amasijos metálicos, tras los terremotos de 7.2 y 7.5 que sacudieron el norte de Venezuela.
Aunque no hay cifras de fallecidos en este urbanismo, los vecinos hablan de “muchísimos” muertos y heridos, no solo por los derrumbes de la mayoría de las torres que componen este conjunto, inaugurado en el 2013, sino por los incendios que se generaron tras el movimiento de tierra.
En medio de ese caos aquel 24 de junio, Víctor Manuel buscaba sobrevivientes. Al primero que rescató fue a una persona de la tercera edad, al que extrajo del derrumbe luego de cuatro horas de trabajo sin parar. Ya en horas de la noche.

Con orgullo recuerda que su vecino Óscar Díaz estaba vivo cuando logró abrirse paso entre el metal, la fibra de vidrio y el aislante que recubría las endebles paredes. Él y otros compañeros, sin ayuda de autoridades, se hicieron responsables de la búsqueda de sobrevivientes.
“Desde el primer momento que empezamos a vivir esto aquí, antes de que llegaran las autoridades competentes estuve buscando herramientas para sacar a la gente. Antes de que llegaran las autoridades, esos primeros días, estuve sacando a personas tapiadas, a mis vecinos”, dijo este hombre, quien es considerado por los sobrevivientes como un héroe de la comunidad.
Solo dos vivos
Víctor Manuel solo sacó a dos personas con vida, un hombre y una mujer, de las 30 personas que encontró entre los edificios azules que se hundieron, voltearon, partieron e incineraron durante los terremotos.
Con tristeza recuerda que halló niños y personas de la tercera edad entre los fallecidos, pero que era muy difícil acceder a cualquier posible sobreviviente sin los implementos necesarios.
Aunque el complejo fue desalojado y las autoridades militares, quienes tomaron el control de esa zona en Playa Grande, ordenaron no entrar de nuevo a las casas que aún estaban en pie, por la inestabilidad de las estructuras, muchos residentes seguían allí.
Algunos intentaban recuperar lo poco que podían entre el desorden y otros simplemente sacaron algunos muebles y sábanas a la entrada de las edificaciones y se apostaron en las afueras a esperar, a llorar su pérdida o simplemente a pensar en qué hacer.

Sin casa, de nuevo
Ivonne Pimentel era una de las adjudicadas en este complejo bandera del plan habitacional del gobierno de Hugo Chávez, que fue construido por el Grupo Summa de Turquía, e inaugurado a pocos meses de la muerte del expresidente, según una investigación del medio digital Armando.Info.
Con los ojos llenos de lágrimas dice que cree que en ese urbanismo “se perdieron al menos 50 % de las familias habitantes. Familias enteras”.

A Ivonne se le murió su hermano, quedó atrapado en uno de los edificios que se hundió en la zona y que figura en una línea de pequeñas cajas azules que asemejan una torre de dominós que caen uno tras otro al chocar.
Su apartamento fue de los pocos que quedó en pie, pero la estructura, además de tener importantes daños, cruje con la fuerte brisa que llega a la loma en la que fueron construidos estas viviendas.

Los vecinos de este urbanismo, como Ivonne, fueron trasladados a una escuela en las afueras del urbanismo y a otras dos cercanas habilitadas como refugios temporales. Allí vuelven a encontrarse estas familias que se enfrentan a la falta de hogar una vez más.
Los adjudicados del Urbanismo Hugo Chávez eran damnificados de la vaguada del 2010 en Vargas y en otros estados del país que estuvieron durante años en refugios, hasta que el Gobierno les adjudicó los apartamentos que ahora perdieron también.
Ahora, Ivonne espera de nuevo una casa para ella, su hija y su nieto. También aguarda por la paz que le arrebató el doblete sísmico y la endeble construcción a la que llamó hogar por más de 12 años.
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