En la única unidad de diálisis operativa en Puerto Ordaz, estado Bolívar, funcionan solo dos de 10 máquinas lo cual pone en riesgo la salud de más de 300 pacientes renales. Los afectados piden a las autoridades que los ayuden y otorgen soluciones.

Bolívar. En Puerto Ordaz sobrevive la única unidad de diálisis que se mantiene operativa en medio de dificultades que ponen en riesgo a alrededor de 300 pacientes renales en el estado Bolívar. Se trata de la Unidad de Nefrología Vida y Salud (Uninef).

Desde hace dos años y medio los pacientes renales deben adaptarse a un horario de diálisis reducido a dos horas y media, debido a la falta de máquinas operativas.

De las 10 máquinas que deberían tener solo dos están en funcionamiento: una para pacientes con serología positiva y otra para los denominados “negativos”. Las ocho restantes permanecen inactivas por fallas técnicas que aún no reparan. 

“Nos están dando dos horas y media de diálisis por turno, cuando lo ideal son cuatro horas. No es suficiente, pero lo hacen para que nadie se quede sin atención”,

expresó uno de los afectados, quien asiste tres veces por semana al centro.

Riesgo para la salud 

Los tratamientos de hemodiálisis son vitales para las personas que padecen insuficiencia renal, así pueden filtrar las toxinas de la sangre que sus riñones no pueden eliminar. Reducir la duración de sus sesiones implica que acumulen desechos en su organismo, lo cual les provoca fatiga, calambres, dificultad respiratoria, e incluso complicaciones cardíacas.

“Estamos en una situación límite. Hay días en los que me siento débil y con dolores de cabeza después del tratamiento, porque no alcanza el tiempo necesario”, relató Nurgelia Martínez, otra paciente.

Racionan diálisis de pacientes renales en Puerto Ordaz por falta de equipos
De cuatro horas de diálisis se redujo a dos horas y media el tratamiento a pacientes renales de la Uninef. Foto referencial

A esto se suma una carga emocional para pacientes y familiares. Por otra parte, destacan la labor del personal médico, a quienes califican como “héroes silenciosos”. 

“Los doctores y enfermeras hacen todo lo posible. Ajustan los turnos, cambian las máquinas de un paciente a otro, revisan cada detalle. Ellos también están agotados, pero no dejan de atendernos”, comentó un familiar.

El equipo de salud reorganiza los horarios y aplica estrictos protocolos de desinfección entre cada sesión para garantizar la seguridad sanitaria. Pero la demanda de pacientes y la falta de recursos médicos supera la capacidad operativa.

La situación se reportó formalmente al Instituto Venezolano de Seguros Sociales (IVSS). Sin embargo, aún no reciben respuesta ni fecha concreta para la reparación o sustitución de equipos.

Solo pedimos que nos escuchen y nos ayuden. No podemos seguir dependiendo de la suerte para recibir un tratamiento que es esencial”, afirmaron los pacientes.

Cada vez son menos las opciones de atención para los pacientes en el estado Bolívar. El 6 de septiembre de 2018 cerró el centro José Gregorio Hernández, en San Félix, y 18 pacientes pasaron al hospital de Guaiparo.

Mientras que el 11 de septiembre de 2020 calsururaron la unidad privada Jesús de Nazareno, en Puerto Ordaz. Sus 61 pacientes migraron a la Uninef Vida y Salud.

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