Las hermanas Baduel han luchado años por la liberación de su hermano Josnars y solicitado que sean esclarecidas las circunstancias del fallecimiento de su padre, el general Raúl Isaías Baduel, quien murió en custodia del Estado en 2021, luego de malos tratos y falta de atención médica durante su detención.
Caracas. De haber estado vivo, el general Raúl Isaías Baduel, preso político fallecido en custodia del Estado, probablemente habría podido ser parte de los militares liberados la noche de este martes, cuando siete sargentos y un general asociados a su misma causa fueron puestos en libertad por “cumplimiento de la pena”.
Estas ocho personas pasaron nueve años y seis meses en la cárcel antes de que se ejecutara la audiencia en la que les otorgaron la libertad, tras haberlos acusado de una supuesta conspiración para “asesinar” a Nicolás Maduro.
Pero para Baduel padre, acusado de liderar este presunto plan, el tiempo se detuvo en octubre de 2021, cuando el entonces fiscal general, Tarek William Saab, informó a su familia y a toda Venezuela a través de un tuit que el general falleció por un “paro cardiorrespiratorio como consecuencia de la Covid-19”.
Hasta la fecha, las autoridades no han informado públicamente sobre los resultados de una investigación independiente relacionada con su muerte.

Y aunque Andreina, Margareth y Nayeska celebran con alegría las liberaciones de estos militares, considerados “presos políticos”, es imposible no revivir su tragedia familiar y recordar que mantienen su lucha porque todos los presos políticos tengan justicia y vuelvan a sus hogares sanos y salvos, un derecho que le fue negado a su padre y que siguen sin concederle a su hermano.
“Ayer fue un día en el que sentimos muchísima alegría, pero también muchísima tristeza. En mi caso particular, pensaba que mi papá murió sin haber tenido un juicio justo, mi papá murió siendo inocente. Pero también tengo la tranquilidad de que mi papá murió siendo una persona digna, fiel creyente a sus principios, valores, incólume”, dijo a Crónica Uno Margareth, una de las hijas de Baduel.
La muerte del general
Han pasado casi cinco años desde que el general Baduel, quien fue ministro de Defensa de Hugo Chávez, murió en El Helicoide en los brazos de uno de sus hijos que también se encuentra detenido y acusado de formar parte de un plan para derrocar al Gobierno, en su caso se trata de la causa Gedeón.
Organizaciones de derechos humanos y mecanismos internacionales de protección han solicitado una investigación transparente sobre las circunstancias de su fallecimiento.
La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela expresó en 2021 su preocupación por las irregularidades y retrasos registrados en el proceso penal seguido contra el militar.
Los hermanos Baduel siguen dudando de las causas del fallecimiento de su papá y esperan una investigación transparente, justa y apegada a los hechos que les indique la razón por la que el cuerpo de su padre se deterioró y colapsó hasta la muerte.

Agonía compartida
Entre lo poco que pueden afirmar está el hecho de que el general pasó los últimos trece días de su vida en la misma celda que su hijo Josnars, quien lo cuidó en su agonía y gritó de forma desgarradora para pedir una atención médica que llegó cuando ya su padre había fallecido.
“Nosotros nos enteramos cómo se enteró Venezuela y el mundo y fue por el tuit de Tarek William Saab donde anunció el fallecimiento de mi papá. Él anunció allí que mi papá había fallecido de Covid, cosa que es falsa porque a mi papá le habían hecho su prueba y había salido negativa”,
recordó Margareth.
La confusión reina en el relato de Margareth sobre aquel 12 de octubre de 2021, cuando ella se negaba a creer en el mensaje del entonces fiscal hasta que una llamada de su hermano desde el Helicoide confirmó con un “sí, es verdad”, la muerte de su papá.

Las Baduel vieron a su padre por última vez los primeros días de octubre y sostienen que estaba hinchado y manifestaba tener problemas para orinar y algunos dolores que ellas asociaban a consecuencias de la falta de cuidados en la operación a la que fue sometido en diciembre de 2020 para extraerle unas hernias.
Margareth aseguró que fue operado en una carpa improvisada y luego llevado a “la tumba”, como se conoce el espacio de reclusión del Sebin habilitado en un edificio de Plaza Venezuela y donde Baduel pasó la mayor parte de su tiempo en prisión.
“La implosión del organismo de mi papá se generó porque estuvo casi cinco años en la tumba, en donde nunca recibió una atención médica adecuada. A él se le generó una hipertensión estando en la cárcel, mi papá era una persona asmática (…) realmente fue un tema de que jugaron al desgaste de su organismo y, lamentablemente para nosotros, lo lograron”, dijo.
La saña
El caso Baduel ha sido señalado por organizaciones de derechos humanos como uno de los ejemplos más emblemáticos de persecución contra militares disidentes en Venezuela.
Su detención, procesamiento en tribunales militares y muerte bajo custodia han sido incorporados a informes y denuncias sobre presuntas violaciones de derechos humanos y falta de garantías judiciales en el país. Por eso, se considera que la familia Baduel ha sido una de las víctimas más claras de la violencia y la persecución política en Venezuela.
De acuerdo con un informe de Provea, al general Baduel se le juzgó y condenó a 7 años y 11 meses de prisión por supuestos hechos de corrupción durante su gestión al frente del Ministerio de Defensa y estuvo preso en la cárcel militar de Ramo Verde.
Cumplió la mayor parte de su condena y obtuvo libertad condicional a mediados de 2015, pero fue arrestado, de nuevo, en enero de 2017 y acusado de presunta traición a la patria e instigación a la rebelión.
Baduel fue juzgado en tribunales militares, pese a que para el momento de su detención ya estaba retirado.
Retardo procesal
El segundo proceso penal contra Baduel, también en la jurisdicción militar, nunca avanzó hacia la fase de juicio. Sin embargo, la imputación por traición a la patria e instigación a la rebelión militar le costó prisión hasta el día de su muerte.
En 2020, mientras el general aún estaba detenido, su hijo Josnars fue privado de libertad por estar presuntamente vinculado con la “operación Gedeón”, y fue imputado por los delitos de traición a la patria, terrorismo, conspiración y asociación para delinquir.
De acuerdo con las denuncias de su familia, durante sus casi seis años de detención ha sido sometido a torturas, tratos crueles, castigos inhumanos y aislamiento prolongado en El Rodeo I, donde permanece detenido.

Además, las hermanas Baduel, quienes se convirtieron en activistas en la lucha por los derechos de los presos políticos, han denunciado persecución, vigilancia y hostigamiento de funcionarios policiales en reiteradas ocasiones.
Seguirá la lucha
Margareth Baduel reconoció como “una victoria” la excarcelación de los militares asociados a la misma causa que su padre.
Sin embargo insistió en que seguirán la lucha para que haya justicia y reparación para las personas privadas de libertad injustamente.
#URGENTE | Ante las noticias sobre la liberación de militares vinculados al llamado “Caso Baduel”, quiero dejar algo absolutamente claro:
— ANDREINA BADUEL (@AndreinaBaduel) May 26, 2026
🚨 Mi hermano, Josnars Adolfo Baduel, NO ha sido liberado.
Josnars continúa injustamente preso, aislado, enfermo y sometido a condiciones… pic.twitter.com/VZzEr1dyZR
Igualmente, sostendrán ante instancias nacionales e internacionales la exigencia de una investigación independiente que esclarezca la muerte de su padre.
“Hemos estado pidiendo una investigación independiente. Hasta el momento, casi cinco años después de la muerte de mi papá, nosotros no hemos tenido respuesta de la supuesta investigación que la Fiscalía que hicieron”,
remarcó Margareth.
Aunque varios de los militares procesados en la misma causa recuperaron la libertad tras casi una década presos, la familia Baduel sigue esperando respuestas sobre la muerte del general, ocurrida antes de que su caso llegara siquiera a fase de juicio.
La familia Baduel insiste en la necesidad de que se materialice un proceso que dé con “las causas reales de la muerte” de Raúl Isaías Baduel, una exigencia que no cesará.
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