Génesis Carrero Soto

Varias de las edificaciones del La Guaira, el más afectado por el doblete sísmico del 24 de junio, fueron declaradas “sin sobrevivientes”. Sin embargo, las familias siguen en la búsqueda.

Caracas. En espray fluorescente, naranja o rojo, marcan la letra “D”, junto con otras nomenclaturas, en las fachadas aún en pie de varios de los edificios derrumbados en La Guaira, el estado más afectado por los terremotos en Venezuela.

Se trata de una marca internacional que en el Sistema de Marcaje de INSARAG, el Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate de las Naciones Unidas, indica la ausencia de sobrevivientes en ese lugar

A más de 100 horas de los sismos, de magnitud 7.2 y 7.5, la angustia reina entre los familiares que ven con impotencia cómo los rescatistas internacionales entran con sondas y perros a las ruinas de los edificios y, luego de una inspección, marcan el lugar y cesan la búsqueda de sobrevivientes

Génesis Carrero Soto

“Yo tengo fe y esperanza de que los niños, mis sobrinos, están allí. Necesitamos que llegue maquinaria en estos sitio”, dijo Carmen Mejías entre lágrimas. Ella y muchos otros se mantienen en las afueras de los edificios marcados y convocan a voluntarios a seguir buscando, pese al estatus determinado por los especialistas. 

Es el caso del edificio Rita Sol, donde Arianny Sosa esperaba noticias de la familia entera de su primo, y recibió la noticia de que no hay sobrevivientes. 

“Nos dijeron que está declarado camposanto y eso quiere decir que ahí no se busca más”, dijo. La familia Sosa Brito se encuentra bajo los escombros del Rita Sol desde hace cinco días. 

Génesis Carrero Soto

A lo largo del litoral central, en la avenida principal que conecta de punta a punta a La Guaira, es posible ver esa letra “D” en varias de las edificaciones que bordean esta arteria vial, pero en todas hay familiares que se aferran a cualquier esperanza y que, en la medida de sus posibilidades, siguen en la búsqueda.

“Trabajar con las uñas”

El teniente coronel Leonardo Acevedo es bombero de Distrito Capital y aseguró que la organización fue nula al inicio. Esto retrasó todos los protocolos que debían activarse para atender la emergencia.

“Es desolador porque trabajar con las uñas no es fácil. Uno quiere hacer lo máximo posible, pero llega el momento en que no puedes hacer nada más y te quedas desconsolado viendo”.

Acevedo está en La Guaira desde el jueves, 25 de junio, y aunque ha apoyado en muchos edificios, solo ha localizado cadáveres y no ha vivido el rescate de ningún sobreviviente. 

“No tenemos las herramientas, no tenemos la técnica, no tenemos la tecnología. Gracias a Dios vinieron estos rescatistas de El Salvador, de Estados Unidos y los topos de México que tienen la tecnología. Es tremendo cómo s e ayudan con la tecnología. es algo impresionante. Nosotros estamos en arco y flecha, es terrible pero es así”, dijo. 

Bombero Leonardo Acevedo

Entre quienes pueden y quienes no

El contraste se hace evidente entre unos y otros. Mientras en algunos edificios como La Joya ha sido posible contratar maquinaria para mantener día tras día la búsqueda de sobrevivientes, pese a la marca de de los rescatistas, en otros sitios como en Belo Horizonte nadie más buscó. Solo algunos familiares intentan levantar piedras y abrir agujeros que les permitan ver bajo los escombros para hallar a personas con vida. 

Génesis Carrero Soto

En las Residencias El Molino, uno de los edificios más lujosos en Caraballeda, los parientes mantienen un operativo de búsqueda por su propia cuenta para extraer los cadáveres e intentar encontrar a alguien con vida. 

Carlos Gutiérrez espera en el jardín de este edificio por noticias de su hijo Andrés, de su nuera Alexibel Castro y de su nieto Franco Andrés. En la familia también perdieron a un abuelo que murió tapiado y tienen a otros dos heridos hospitalizados en Maracaibo. 

Génesis Carrero Soto

“Aquí ha habido respuesta y acción porque todo el mundo tiene plata para pagar, pero uno piensa en la gente que no tiene posibilidades. Cómo hace alguien para alquilar al menos un taladro eléctrico, con qué dinero”, reflexionó el señor Carlos. 

Lee también:

La Guaira resiste a la devastación de los terremotos por la valentía de su gente