El teletrabajo es una alternativa atractiva para rebuscarse, pero no está exenta de irregularidades. Especialistas en derecho laboral recomiendan tomar precauciones y consideraciones legales antes de establecer acuerdos contractuales para ofrecer servicios en línea.
Caracas. «Me ofrecieron un trabajo de $1000 al mes de forma freelance,» relata Luis con rabia y decepción. El joven, de 24 años de edad, y experto en marketing digital, recibió en marzo pasado una atractiva oferta de trabajo que provenía de una supuesta agente de ARB Consulting.
El anzuelo lo lanzaron a través de las redes sociales mediante una campaña en X (antes Twitter) con cientos de repost. A simple vista la oportunidad parecía increíble. El único requisito era hablar inglés fluido.
Sin embargo, no tardaron en aparecer las primeras alertas rojas. La primera fue la imposibilidad de verificar la autenticidad de la supuesta agencia. La segunda era la obligatoriedad de tomar un curso de iniciación de una semana por un costo de $100 para la contratación.
“Cuando les pregunté por qué no me descontaban el costo del curso de mi primer pago se acabó la interacción. Más nunca supe de esa gente”, contó Luis.
La modalidad de trabajo freelance o remoto cobra auge en el contexto venezolano como alternativa tanto para profesionales en búsqueda de autonomía, como para empresas que buscan flexibilidad. No obstante, experiencias como la de Luis subrayan la importancia de la cautela en el ecosistema freelance.

La promesa de un alto salario o de condiciones «increíbles» debe ser siempre el primer indicio para una investigación exhaustiva.
Fuentes consultadas por Cronica Uno señalaron que esta modalidad, aunque promisoria, viene acompañada de un conjunto de consideraciones legales necesarias para garantizar una experiencia segura y evitar posibles fraudes.
Freelancer con condiciones claras
Aunque el trabajo freelance es una fuerza laboral en expansión con grandes oportunidades y desafíos, requiere adaptación y planificación por parte de los profesionales.
Un estudio de Freelancermap de 2025 indica que las principales razones para trabajar de forma remota en el país son: la independencia laboral (64 %), el acceso a un mejor salario (54 %) y una mayor flexibilidad de tiempos (54 %).
En la normativa venezolana el trabajo freelance no está regulado de forma específica, a diferencia del trabajo dependiente. Sin embargo, se enmarca en el concepto de trabajador independiente o trabajador por cuenta propia establecido en el artículo 36 de la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (LOTTT).

En dicho apartado se distingue esta modalidad de una relación laboral tradicional. Simón Jurado Blanco, abogado especialista en materia laboral y corporativa, explicó que las características que diferencian un vínculo freelance radican en la ausencia de subordinación específica a un patrono.
Esto implica que el trabajador independiente no sigue órdenes directas, no recibe una remuneración fija mensual, regular y permanente, y no está sujeto a exclusividad con un solo cliente.
El especialista señaló que estos aspectos son claves al momento de hacer algún reclamo o denuncia contra un empleador o empresa por incumplimiento.

Si en la práctica se demuestran elementos de subordinación como horario fijo, dependencia económica, control directo y exclusividad, aunque se haya firmado un contrato de freelance, la relación puede ser declarada laboral por un tribunal.
“En estos casos el Tribunal Supremo de Justicia aplica un test de laboralidad para discernir si una relación es genuinamente freelance o si simula una relación laboral dependiente para evadir sus responsabilidades”,
enfatizó Jurado.
La importancia de un contrato escrito
Carolina Pérez, de 32 años de edad, es diseñadora gráfica y se dedica a potenciar la imagen visual de marcas y pequeñas empresas. También se especializa en la transcripción y traducción de documentos de inglés a español desde hace tres años. A finales de 2024 sus ingresos mermaron significativamente cuando uno de sus principales clientes quebró.

Esta situación trastocó su estabilidad financiera y la obligó a buscar nuevos proyectos en línea. Mientras navegaba por Instagram consiguió una atractiva oferta que llamó su atención para transcribir datos de documentos PDF a formato word. Impulsada por la urgencia de ganar dinero rápido contactó a un supuesto CEO de una empresa estadounidense especializada en transcripción.
“Acordamos por Telegram que me pagarían por binance y me pidieron entregar una cantidad de transcripciones en menos de tres días. Invertí tiempo y esfuerzo para enviarles lo solicitado y cuando lo hice desaparecieron”,
detalló Carolina
Aunque los acuerdos verbales tienen valor legal en Venezuela y son cada vez más comunes, la formalidad de la contratación escrita se recomienda para evitar malentendidos.
Jurado Blanco señaló que los documentos escritos y firmados por ambas partes son necesarios para fijar todas las condiciones.

En el documento se debe excluir explícitamente la exclusividad y definir el pago como honorarios por servicios, no como salario.
También es importante dejar en claro que al freelance le pertenecen los derechos de autor sobre obras, textos, canciones, diseños, softwares o material audiovisual de su autoría. A menos que haya cedido estos derechos por escrito a favor de su cliente.
El experto indicó que en caso de irregularidades los documentos escritos son la principal herramienta de respaldo para demostrar la relación laboral existente entre ambas partes.
“Frente a un incumplimiento de pago por parte del cliente, el freelance no recurre a una demanda laboral, sino a una demanda civil por cobro de bolívares ante los tribunales civiles y mercantiles”.
Riesgos y vacíos legales
Cuando el cliente está domiciliado en el extranjero o integra una empresa sin domicilio en Venezuela, la reclamación se complica porque requiere acciones legales en la jurisdicción de la empresa. Esto obligaría al trabajador a trasladarse a otro país o continente para dar continuidad a la demanda.
Por eso Jurado Blanco recomienda a los freelance a ser cautelosos antes de aceptar un proyecto. Lo primordial es investigar sobre el cliente o empresa, su ubicación y cómo se garantiza el pago, así como la procedencia de los fondos.

El experto destacó que la promulgación de una legislación específica y exhaustiva para el teletrabajo que regule todos los aspectos de esta modalidad facilitaría la resolución de conflictos. Sin embargo, persiste un vacío legal que, aunque se suple con principios del derecho civil y laboral, a menudo deja áreas grises.
Por eso Blanco recalcó la importancia de asegurar que la relación contractual y la práctica demuestren la autonomía y la no subordinación. Esto para evitar que se clasifique como una relación laboral dependiente por los tribunales del país.

La modalidad freelance es una solución atractiva para las empresas que buscan escapar de la carga de la Ley Orgánica del Trabajo, que en ocasiones puede desincentivar la contratación, puntualizó el abogado.
Aunque este factor favorece a las empresas en términos de flexibilidad y costos, los freelancers disfrutan de honorarios más altos que los salarios de un trabajador formal.
Blanco concluyó que este balance entre la autonomía y la posibilidad de una mejor remuneración consolida al trabajo independiente como una fuerza en crecimiento dentro del complejo panorama laboral venezolano.
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