Mientras la UCAB apuesta por clases virtuales para resguardar a los estudiantes, la UCV opta por un retorno administrativo gradual, para postergar el inicio de clases hasta el 19 de enero.
Caracas. En el centro de Caracas, frente a una institución pública, una patrulla de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) estaba estacionada con cinco funcionarios este lunes, 12 de enero. No detenían el tráfico ni realizaban operativos, solo observaban.
Para Yanitza*, quien llevó a su hija al colegio, esa presencia policial no le devolvió la calma. Al contrario, fue un recordatorio visual de que el país está lejos de la normalidad.
”La maestra me dijo que solo tendrían clases hasta el mediodía. Dependiendo de cómo transcurra la semana, se retomaría el horario completo”,
señaló la madre.

La decisión de enviar a su hija al colegio no fue por plena confianza, sino por la falta de opciones. No tenía con quién dejarla en casa, Yanitza se vio obligada a llevarla con el compromiso de buscarla a las 12:00 p. m. “De verdad uno tiene mucho miedo porque esta situación de silencio no es normal”.
Este despliegue se repitió en otros puntos de la ciudad. En Bello Monte, representantes reportaron la presencia de una unidad policial apostada a media cuadra de una institución educativa.
El Ministerio de Interior, Justicia y Paz ordenó el fortalecimiento de los patrullajes cerca de los centros educativos. Según un comunicado oficial, la medida busca “garantizar la paz” de los estudiantes. Sin embargo, para los gremios docentes, el despliegue ha tenido un efecto contraproducente.
Edgar Sánchez, representante de la Federación Venezolana de Maestros (FVM), explicó que la asistencia estudiantil este 12 de enero fue “notablemente baja” debido a la incertidumbre provocada por el decreto de Estado de conmoción exterior tras la operación militar estadounidense del 3 de enero, que culminó con la detención del mandatario Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
“La vigencia del Estado de conmoción, aunada a la presencia de cuerpos de seguridad, las limitaciones de traslado y los riesgos en seguridad ciudadana, son elementos condicionantes para el desarrollo de la actividad escolar. A esto se suma que persisten los problemas de infraestructura, alimentación y déficit de profesores, afectando un reinicio que ya es irregular y limitado”,
afirmó.
Ausencia laboral
En el grupo de WhatsApp de la sección del hijo de Aura* la decisión colectiva fue no iniciar las actividades académicas. El domingo previo al reinicio, la institución envió una encuesta para sondear cuántos padres enviarían a sus hijos.
“De 32 representantes, 20 dijimos que no los íbamos a mandar. No lo envié porque no van a hacer absolutamente nada si el salón está vacío”.
Desde el sector oficial, el discurso apunta a la reactivación total del país. El vicepresidente sectorial de Defensa y Soberanía, G/J Vladimir Padrino López, hizo un llamado a los venezolanos el domingo, 4 de enero, a retomar la normalidad y las actividades económicas de todo tipo.

Sin embargo, para Rosa*, el temor es aún más. Su hija de 16 años estudia en un liceo, pero tras el ataque de las fuerzas norteamericanas y el traslado de Maduro, y Cilia Flores, a Nueva York para enfrentar un juicio, prefiere tenerla en casa.
“Siento que el país no ha vuelto a la normalidad pese al llamado que hizo el Gobierno. En cualquier momento puede venir otro ataque y no quiero que mi hija esté fuera de casa”.
Programa de Alimentación Escolar
A la crisis política se suma la reactivación a medias de los servicios básicos escolares. Una dirigente sindical del sector educación, quien prefirió mantener su nombre en reserva, advierte que en varios planteles el Programa de Alimentación Escolar (PAE) no se activó este lunes.
“La información que tenemos es que en algunos planteles el servicio del PAE no va a funcionar. Si no funciona, la jornada se reduce hasta el mediodía. Hasta ahorita no sabemos si eso está generalizado”.

Por su parte, Susana*, representante de Arleth, una estudiante de tercer grado, menciona que la jornada académica también se redujo. Los docentes informaron que, ante la baja matrícula registrada el primer día, solo trabajarían media jornada.
Asimismo, la dirigente sindical resaltó que los derechos de niños, niñas y adolescentes no se suspenden en estados de excepción. “Invitamos a las autoridades a considerar todos estos aspectos y crear condiciones justas para el inicio de clases”.
Universidades
La Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) notificó a su comunidad que las actividades académicas se mantendrán bajo la modalidad virtual durante la semana del 12 al 17 de enero, en su sede de Caracas y Guayana.
Según el comunicado la decisión se tomó tras un “monitoreo de la situación actual”. Un profesor de la UCAB, quien solicitó el anonimato por seguridad, explicó que el cambio a lo digital ha trastocado materias diseñadas para la presencialidad.
”Muchos alumnos no se conectaron a las clases porque no tenían luz. Quienes se fueron al interior del país no han regresado por temor a lo que pueda pasar”,
señaló el docente.
La Universidad Central de Venezuela (UCV) optó por un esquema distinto. Este 12 de enero inició un proceso de reincorporación administrativa, pero el inicio pleno de las clases quedó pautado para el 19 de enero de 2026.
(*) La información de esta nota incluye aportes de fuentes que solicitaron anonimato por motivos de seguridad. Crónica Uno garantiza la protección de su identidad.
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