El turismo en Bolívar, con destinos únicos como Canaima y el Roraima, enfrenta retrasos por escasa conectividad aérea, falta de combustible y desunión del sector, admiten desde la Cámara de Turismo, que reconoce los obstáculos logísticos que limitan su proyección internacional.

Puerto Ordaz. Desde las alturas del Roraima hasta las cascadas imponentes de Canaima, el estado Bolívar resguarda algunos de los paisajes más icónicos de Venezuela. Sin embargo, detrás de esta belleza natural, el sector turístico enfrenta desafíos estructurales que impiden su pleno desarrollo.

Mejorar la conectividad aérea, garantizar el suministro de combustible y consolidar la unidad del gremio turístico son, según Jonathan Linares, presidente de la Cámara de Turismo de la entidad, las tareas urgentes para reimpulsar esta actividad clave.

“Bolívar es el estado más grande del país y requiere una visión articulada para desarrollar el turismo de manera sostenible. Necesitamos remar en la misma dirección”, señaló Linares, quien plantea una agenda centrada en la comercialización internacional de los destinos más emblemáticos de la región, como Canaima, la Gran Sabana y el Roraima.

No obstante, advierte que el transporte aéreo sigue siendo una deuda pendiente para el impulso del turismo en Bolívar, debido a la escasa disponibilidad de vuelos hacia los principales destinos del estado.

Actualmente, Canaima solo cuenta con conexiones desde Caracas dos veces por semana, lo que dificulta la estructuración de paquetes turísticos internacionales.

“Las frecuencias actuales obligan a los visitantes a permanecer cuatro o cinco días en Canaima, cuando el producto ideal es de tres días y dos noches. Eso reduce la competitividad y encarece los costos”,

advirtió.

En este contexto, Linares aboga por la activación de rutas aéreas desde Puerto Ordaz y Ciudad Bolívar. Asimismo, considera urgente una mayor regularidad en vuelos comerciales y charter hacia el sur del estado, especialmente desde Brasil, lo cual abriría oportunidades para el turismo binacional, teniendo a Santa Elena de Uairén como punto de conexión.

Combustible y vialidad

Por otro lado, el abastecimiento de combustible sigue siendo un problema persistente. El presidente de la Cámara de Turismo en Bolívar alertó sobre las dificultades que enfrentan los operadores turísticos para movilizarse por rutas extensas, muchas veces en vehículos 4×4 que requieren grandes cantidades de gasolina.

“No solo hacen falta más estaciones de servicio en la Troncal 10 y otras rutas turísticas, sino que estas funcionen 24 horas. Esa es una necesidad básica para el turismo en zonas remotas”, subrayó.

Sin embargo, reconoce avances en materia de vialidad, gracias a obras de reparación impulsadas por la gobernación. “Si se mantiene el ritmo, puede significar una mejora significativa en la experiencia del visitante”, agregó.

Respecto a los servicios básicos, Linares hizo una distinción entre las zonas urbanas y las áreas naturales del estado. Mientras que en ciudades como Ciudad Bolívar o Puerto Ordaz persisten deficiencias en el suministro de agua y electricidad, en la Gran Sabana las condiciones son más estables.

“En la zona sur usamos agua de río por gravedad y la electricidad suele ser constante. Hay fallas puntuales, pero no afectan al visitante promedio”,

explicó.

En cuanto a la seguridad, destacó una mejora notable. “Hacemos recorridos nocturnos sin problemas. Hoy se puede rodar de madrugada por la Troncal 10 con tranquilidad. Eso era impensable hace años”, afirmó.

Linares también abordó el impacto ambiental de la minería, y aseguró que las principales zonas de desarrollo turístico no se ven directamente afectadas.

“En los parques nacionales y sitios turísticos activos no hay actividad minera. Es un punto que debe aclararse para evitar percepciones erróneas que afecten la llegada de turistas”, sostuvo.

Insistió en la necesidad de establecer una política de promoción coherente, que integre la oferta natural, cultural e histórica del estado Bolívar. Considera que este es el momento ideal para reactivar el turismo como motor económico regional.

“Tenemos una ventaja única con destinos como Canaima, reconocidos mundialmente. Con conectividad aérea, combustible suficiente y tarifas competitivas, podemos convertirnos en referencia del turismo sustentable en América Latina”, concluyó.

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