Padre Machado, cáncer, hospitales

En el Hospital Oncológico Luis Razzeti el servicio de radioterapias está cerrado. Según informó un enfermero a Crónica Uno no tienen fecha de reactivación del área y lleva más de seis meses sin funcionar.

Caracas. A Carmen Barros, de 60 años de edad, le diagnosticaron cáncer de colón en noviembre, en la Clínica Popular Dr. Alfredo Machado de Catia La Mar, en La Guaira. Sin embargo, su calvario comenzó cuando el hospital no pudo ofrecerle quimioterapias y la remitieron al Oncológico Padre Machado de El Cementerio.

Además de las largas esperas en el centro asistencial, Carmen asumió el costo de su tratamiento. Gasta en sus quimioterapias alrededor de $100. Cada 21 días, cuando tiene la sesión, debe llevar suero, jeringas, el filgrastim ‒un medicamento que ayuda a aumentar los globulos blancos a los pacientes con cáncer‒ yelcos y dexametasona por si le da una reacción alérgica.

También paga todos los exámenes, desde la biopsia, la citología y hasta las hematologías para cada consulta.

Larga colas para ser atendidos. / Foto: Crónica Uno

“He gastado más de $1000 en estos meses. Me ha tocado vender mis máquinas de coser, hacer rifas y pedir ayuda para costear la enfermedad. Lo que más me duele es que mi esposo sacrificó sus diálisis por mi enfermedad”,

lamenta Carmen.

De acuerdo con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela la salud es un derecho social fundamental, que garantiza Estado como parte de su deber de asegurar una atención integral de calidad, gratuita y universal para todos sus ciudadanos.

Aunque la Constitución garantiza el derecho a la salud, en la práctica esto no se cumple. Según el informe sobre la Situación de los Derechos Humanos en Venezuela, entre enero y julio de 2025, 91 % de los hospitales exigieron a los pacientes llevar sus propios insumos médicos para poder ser atendidos, lo que evidencia las graves fallas en la prestación del servicio.

Un especialista en salud pública, quien prefirió no revelar su nombre por medidas de seguridad, explica a Crónica Uno que los pacientes oncológicos venezolanos enfrentan serias dificultades para acceder a tratamientos sistémicos en los hospitales, debido a la falta de insumos y equipos.

“La salud dejó de ser un derecho humano y una muestra es que los pacientes con cáncer son ruleteados de hospital en hospital. Donde encuentra cupo solo le dan las salas, el aparato, las sillas y el personal médico, porque el Estado no garantiza la dotación de quimios”.

Sin servicio de radioterapias

El equipo de radioterapia está dañado. Eso le dijeron a Mariana Carvajal, paciente oncológica, cuando acudió al Instituto de Oncología Dr. Luis Razetti a preguntar si el servicio funcionaba.

Aunque las consultas de Mariana son en el oncológico Padre Machado, luego de su operación el médico la refirió a otros centros para las radioterapias. Sin embargo, no logra conseguir el servicio en ningún hospital.

“Fui al Llanito y al Razetti, pero en ninguno hay. Tengo miedo de perder, porque el cáncer es una carrera contra el tiempo”.

Un enfermero le confirmó a Crónica Uno, durante un recorrido, que el servicio de radioterapias en el Luis Razetti está paralizado y el único requisito que necesita un paciente para ingresar es una referencia médica.

El cáncer es la segunda causa de muerta. / Foto: Crónica Uno

El especialista explica que en Venezuela el sistema de salud tiene muchas deficiencias. En los últimos años cerraron 22 unidades de radioterapia y en la actualidad hay tres activas a nivel nacional.

“El cierre de estas unidades es porque el Estado no cumplió con el sistema de mantenimiento de las máquinas nucleares y tampoco ha invertido en los últimos 10 años en nuevas tecnologías”.

Oncológico Padre Machado

En 2022 la alcaldesa del municipio Libertador de Caracas, Carmen Meléndez, reinauguró la Unidad de Anatomía Patológica del Hospital Padre Machado e incorporó 30 médicos especialistas. Sin embargo, Crónica Uno constató este miércoles, 9 de julio, que las citas para consultas pueden demorar hasta tres meses por la escasez del personal.

“Uno tiene que llegar temprano para que te puedan atender porque solo hay tres médicos. Muchas veces nos han cambiado la cita porque el doctor no llega”,

comparte Andrea*, paciente del centro.
Pacientes hacen rifas para costear sus servicios. / Foto: Crónica Uno

A pesar de los anuncios oficiales, tres años después Crónica Uno encuentra que el aire acondicionado de la plata baja y del piso dos del hospital está fuera de servicio. El calor incomoda la larga espera de los pacientes, quienes sortean las pocas sillas disponibles.

El baño del segundo piso está fuera de seervicio y el piso tres se encuentra inoperativo. El oncológico Padre Machado dispone de tres sillas de ruedas y una andadera para los pacientes en condiciones más delicadas.

El médico consultado asegura que la insuficiencia del personal y de infraestructura adecuada son causantes de la crisis sanitaria y ocasionan el cierre frecuente de áreas de consulta externa y cirugías electivas. Al menos 42.000 médicos se fueron del país por los bajos salarios, según la Federación Médica Venezolana (FMV), y 24 % del personal está disponible.

“Es una permanente violación de los derechos laborales y la hostilidad e inseguridad en los ambientes de trabajo a los que se somete a los médicos”, añade el experto.

Deterioro en la infraestructura en los hospitales. / Foto: Crónica.Uno

Sin citas ni opciones

Virginia* viajó desde el estado Lara hasta el oncológico Luis Razzeti para pedir uan cita pero le dijeron que no había. “En agosto me diagnosticaron cáncer de mama; aunque he tratado de ser fuerte porque tengo un hijo, la situación me sobrepasa porque ya es el tercer centro de salud que se niega”.

El cáncer es la segunda causa de muerte en Venezuela, un país con una población aproximada de 34 millones. Según Juan Saavedra, director de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV), en 2024 se proyectan más de 9148 nuevos casos de cáncer, un aumento de 14,64 %.

Desde 2020, Saavedra detalla que los índices de mortalidad y nuevos casos de cáncer de mama se han incrementado un 30%, atribuidos a diagnósticos tardíos, falta de acceso a tratamientos y los costos inalcanzables de medicamentos e insumos.

Desde el mismo momento del diagnóstico, Virginia buscó alternativas en el sector privado. “Mi esposo pagó $300 en consultas y exámenes, pero ya no tenemos recursos para seguir pagando y recurrimos a la salud pública”.

Ante la falta de respuestas Virginia pide a Dios por su vida. “Le pido que me ayude, porque merezco vivir”.

(*) Se modificaron los nombres de las fuentes por medidas de protección.

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