Elia Correa alegó que a su hijo le tendieron una trampa, al asignarle escoltar un vehículo en el que posteriormente encontraron armas. Tras una entrevista que ella dio a un periodista extranjero, sacaron de la Policía de Amazonas al comandante responsable de esa orden por la cual encarcelaron a Alejandro Apolinar Correa.
Caracas. Alejandro Apolinar Correa es un policía del estado Amazonas que padece convulsiones desde hace 10 años, como consecuencia de un accidente en moto. Su madre asegura que el funcionario ha tenido varios episodios en casi tres meses que lleva preso en el Internado Judicial Rodeo I.
Elía Correa, de 66 años de edad, estaba sentada en una silla cerca de la entrada de la cárcel, la noche del martes 24 de febrero. Con un brazo sostenía una muleta y encima de un banquito de plástico apoyaba su pierna derecha.
“Yo tengo fractura, no tengo hueso en la rótula”, dijo mientras señalaba la zona de la rodilla.
Es diabética e hipertensa. Ha tenido varias operaciones y espera que pronto puedan ponerle una prótesis para caminar mejor. Pero, por ahora, lo que más le preocupa es la salud de su hijo.
Explicó que ha llevado los informes médicos de él a la cárcel, en los que se detalla que tiene una malla de titanio en la cabeza. Contó que un médico que pudo evaluarlo dijo que no debería estar recluido ahí por su condición.








La madre contó que, por las convulsiones, su hijo ejercía funciones de bajo riesgo y no portaba armas. Por eso, a ella le resultó extraño cuando el 18 de diciembre de 2025 su comandante, de apellido Camacho, le asignó custodiar un vehículo que se dirigía a Los Pijiguaos, en el estado Bolívar.
Al llegar los detuvo una alcabala con funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana. Cuando revisaron el vehículo encontraron armas. Por el caso están detenidos en el Rodeo I, además de Correa, otros dos policías y dos civiles a quienes, según su madre, les dieron la cola en el camino.
Una cola en ambulancia
Elia afirmó que días después de lo sucedido ella dio una entrevista a un periodista extranjero. “A raíz de eso, intervinieron la policía. Camacho agarró su maleta y se fue no sé para dónde. El que debería estar preso es él”.
“Me lo desaparecieron todo el mes de diciembre y casi todo el mes de enero. No sabía dónde estaba mi hijo”, relató Elia.
Cuando se enteró que él estaba en el Rodeo I, se trasladó desde Puerto Ayacucho hasta Caracas en una ambulancia en la que le ofrecieron traerla.
La madre defiende la inocencia de su hijo. Afirmó que quien lo conoce dentro y fuera del estado Amazonas sabe que su conducta ha sido intachable.

“Una vez lo solicitaron por invasor y él mismo se metió preso para limpiar su nombre. Él dice: mi nombre vale más que todo”, recordó.
La primera vez que pudo visitarlo, al verla, le pidió: “Mamá, no creas lo que dicen de mí”. Ella respondió: “Yo sé hijo, que no es así, porque yo te conozco. Yo te parí, yo te crie”. Insiste en que él cree mucho en la ley.
De esa visita también la marcó que solo pudo verlo 20 minutos y a través de un vidrio.
“Hay cárceles en las que tú vas a visitar a tu familiar y puedes hablar con él, lo puedes tocar y puedes ver dónde le duele, pero aquí no. Aquí te ponen una capucha para que tu no veas ni por dónde te meten”.
Sobre el desarrollo de su caso, asegura que ni a él ni a los otros hombres que involucran en el caso los han presentado ante los tribunales.

Aferrada a su fe
Elia recalcó que era su hijo Alejandro quien cuidaba de ella. También insistió en que confía en Dios para que todos los privados de libertad sean excarcelados.
“En esta situación que estamos viviendo aquí, con estos presos políticos, no es hablar mal del Gobierno, pero es injusto. Uno tiene derecho a defenderse y ahorita no tenemos derecho a nada de eso”.
Agradeció que entre las familias, que pernoctan en carpas desde hace casi dos meses, hay mucha solidaridad. La tarde de este jueves, 26 de febrero, Elía continuaba en el Rodeo I.
“Anoche tuvimos un susto porque los muchachos gritaban allá dentro, y gritaban, y gritaban y nosotras aquí desesperadas”, narró a través de un audio de WhatsApp.
“Todavía de mi hijo no me han dado noticias. Voy a esperar, hasta que no me lo lleve no me voy”, añadió.

Varios presos del Rodeo I cumplen una semana en huelga de hambre como forma de protesta para exigir su libertad, según denunció el Comité para la Liberación de los Presos Políticos (Clippve).
Desde hace varias semanas, los familiares han intercambiado información con sus seres queridos dentro del centro de reclusión porque suben a una colina cercana desde donde gritan mensajes y escuchan sus respuestas.

Integrantes de Clippve denunciaron a través de su cuenta de Instagram, la noche del 25 de febrero, que los detenidos han recibido amenazas por parte de los custodios y que han sido víctimas de negligencia médica.

