Usuarios denuncian que vendedores informales de Quinta Crespo calculan los precios con un dólar de Bs. 840, 41,76 % por encima de la tasa oficial. En contraste, los comercios del Mercado Municipal cumplen la referencia del BCV, mientras los buhoneros alegan altos costos operativos.

Caracas. Comprar en algunos puestos informales de Quinta Crespo puede implicar pagar productos calculados con un dólar 41,76 % más alto que la tasa oficial del Banco Central de Venezuela (BCV) y se ubica 22,14 % por encima de la tasa oficial del euro.

Usuarios consultados por Crónica Uno en un recorrido realizado este martes, 16 de junio, denunciaron que varios vendedores de los alrededores del mercado municipal utilizan una cotización paralela de Bs. 840 por dólar y privilegian los pagos en efectivo en divisas.

En contraste, los comerciantes formales que operan dentro de las instalaciones del mercado, que es administrado por la Alcaldía de Caracas, aseguraron cumplir con las normativas cambiarias fijadas por el ente emisor.

La Constitución venezolana establece en su artículo 318 que el bolívar es la unidad monetaria de la República, mientras que la legislación del BCV otorga al ente emisor la competencia exclusiva para regular la moneda y las operaciones cambiarias en el país.

Una práctica recurrente bajo impunidad

Daniel Pérez, usuario frecuente del popular mercado ubicado en el oeste de la ciudad, afirmó a Crónica Uno que el cobro con un tipo de cambio considerablemente superior al oficial por parte de vendedores informales se ha convertido en una práctica habitual ante la ausencia de supervisión estatal.

“Hoy cotizan el dólar en Bs. 840 y mañana pueden subirlo a Bs. 1.000 sin que ocurra absolutamente nada. Su único interés es captar dólares en efectivo, desconociendo abiertamente que el bolívar es la moneda de curso legal”, aseveró Pérez.

El denunciante agregó que, cuando los compradores cuestionan estos cobros, suelen recibir respuestas hostiles. Según indicó, los vendedores les sugieren adquirir los productos en otro lugar o presentar denuncias ante los organismos de seguridad, bajo la convicción de que no enfrentarán sanciones.

“Existe tanta impunidad que se burlan de los reclamos y amenazan con represalias porque saben que las autoridades no actuarán”, precisó, tras lamentar que el apuro o el descuido de algunos compradores facilite el avance de estas irregularidades.

Las denuncias sobre cobros calculados con referencias distintas a la tasa oficial han sido objeto de fiscalizaciones por parte de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde), organismo que en distintas oportunidades ha anunciado operativos para verificar el cumplimiento de la tasa cambiaria publicada por el BCV en establecimientos comerciales.

Foto: archivo

El impacto del consumo y el recuerdo de 2017

Valeria, compradora habitual de Quinta Crespo, exhortó a la ciudadanía a abstenerse de adquirir productos en la economía informal, sector compuesto por vendedores que operan fuera de establecimientos comerciales con registro formal, como mecanismo para desalentar los abusos en los precios.

“Ellos siguen en la calle porque la gente les compra. Es un abuso que cobren el dólar por encima del euro o de la tasa Binance. Si dejamos de comprarles, se verán obligados a ajustar sus precios a la realidad”, opinó.

Valeria recordó que este tipo de distorsiones se afianzó en 2017, durante uno de los períodos más críticos de escasez de alimentos en el país. Ese año, marcado por severas dificultades de abastecimiento y una acelerada inflación, se consolidó la figura de los llamados “bachaqueros”, comerciantes informales que revendían productos de difícil acceso a precios superiores a los del mercado formal.

“En aquel momento, en este sector y en la redoma de Petare se conseguía de todo a través de los llamados bachaqueros. La gente pagaba lo que fuera por necesidad y esa cultura especulativa se quedó arraigada. En parte, los ciudadanos también tenemos responsabilidad por convalidarlo”, puntualizó.

Asimismo, manifestó su deseo de que la actividad comercial informal sea ordenada y saneada en beneficio de los establecimientos municipales que actualmente operan bajo regulación y dentro del marco legal.

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Costos operativos y reposición de inventario

Desde la perspectiva de los vendedores de la economía informal, las condiciones económicas actuales obligan a adoptar mecanismos distintos a la tasa oficial.

José, comerciante informal de la avenida Baralt, una de las principales arterias viales y comerciales del centro de Caracas, sostuvo que el tipo de cambio del BCV resulta insuficiente para preservar la rentabilidad de su actividad.

“El comerciante que se rige estrictamente por el BCV trabaja a pérdida. Cuando compramos la mercancía al mayor nos cobran en dólares, y si no los tenemos, nos calculan el precio con base en el euro o la tasa Binance. Eso nos impide cobrar la tasa oficial al consumidor final; para que el negocio sea sostenible y verle ‘el queso a la tostada’, requerimos un margen mínimo del 30%”,

reveló.

José rechazó que se les catalogue como “especuladores” y argumentó que el comercio en la vía pública implica asumir costos operativos que, a su juicio, suelen pasar desapercibidos para los consumidores.

“Trabajar en la acera implica pagar diariamente por el uso de baños, la logística de alimentos, el resguardo del puesto y la seguridad del sector. No obligamos a nadie a usar divisas, pero ante la distorsión, preferimos el pago en efectivo o, en su defecto, el bolívar calculado a una tasa que refleje nuestros costos reales y no la dictada por el Banco Central”, alegó.

Aunque los vendedores informales argumentaron que utilizan referencias distintas a la tasa oficial para cubrir costos de reposición e incertidumbre cambiaria, usuarios consultados coincidieron en que estas prácticas terminan trasladando al consumidor un sobreprecio significativo respecto a la cotización publicada por el BCV.

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