Colapso de sistemas condena a residentes de Anzoátegui a nadar en aguas residuales

Paludismo, dengue y enfermedades de la piel, entre otros padecimientos, sufren quienes habitan en sectores de la entidad como Los Tronconales y el centro de Puerto La Cruz debido a la contaminación de los ríos putrefactos que sin control alguno, corren por sus avenidas. Vendedores de alimentos son los más perjudicados debido a los malos olores.

Zona norte. A quienes habitan en diversos sectores de la zona norte de Anzoátegui como: Tronconal III, El Ingenio, Calle Venezuela y centro de Puerto La Cruz, solo se les puede describir de una forma: personas con estómagos y olfatos de hierro.

El colapso de los sistemas de bombeo prácticamente ha condenado a los residentes de esas comunidades a vivir rodeados de auténticas “piscinas olímpicas” de aguas residuales con  las consecuencias que ellas generan. Además del olor putrefacto que tienen que soportar las 24 horas del día siete días a la semana; están propensos a contraer paludismo, dengue, enfermedades de la piel, cuadros diarreicos, febriles y vómitos, y a estar expuestos a una proliferación de mosquitos.

Saltar piedras para llegar a sus casas, matar moscas y algo de “rustiqueo”, se han convertido en deportes nada agradables para vecinos de Tronconal III como Marianny Sabino, quien afirma que hay días en los que salir de su casa es casi imposible ante lo extenso de la laguna maloliente cuya orilla llega a la entrada de su vivienda.

Un riachuelo de heces fecales corre sin control por la avenida principal de la comunidad.

Nosotros solo podemos salir brincando piedras. Hoy está un poco bajo porque como no hay agua en las tuberías el bombeo no es tan fuerte. En las noches tenemos que sellar todo porque las plagas (zancudos) nos invaden. Nosotros protestamos y exigimos que nos limpien el alcantarillado para que el agua corra por donde tiene que hacerlo y no nos invada las casas, tengo un negocio y no puedo abrir porque el olor es insoportable”.

Sabino refiere que a raíz del colapso del sistema de bombeo, hace poco más de un mes, ocasionó que los casos de paludismo y dengue aparecieran en la comunidad. Afirma que más de 200 personas diagnosticadas con esos padecimientos se han atendido en el ambulatorio de Boyacá V, cercano al bote de aguas.

“Yo fui personalmente al sitio donde está el sistema de bombeo y me dijeron que la reparación de eso no era para ahorita. Antes de este colapso se había arreglado, pero solo funcionó dos semanas. Equipos de Hidrocaribe y la Alcaldía de Barcelona vinieron y dijeron que comenzarían a trabajar y hoy (jueves) mandaron cuadrillas a limpiar el drenaje”, dijo Sabino.

A pocos metros de la “piscina olímpica” de aguas residuales, se encuentra la laguna de oxidación en la que desembocan las cloacas de los seis sectores que componen Los Tronconales. Vecinos, como Jhonny González, indicaron que hace tiempo a ese espacio no se le hace mantenimiento y por ende eso “también contribuye a que el agua no corra y se meta en las casas”.

La pequeña lunchería de Rosalba Barrios ha sufrido por el correr incesante del manantial putrefacto frente a su negocio. Cerca de las 11:00 de la mañana, Barrios aún no había podido vender dos tequeños y una empanada hechas desde temprano, en primer lugar porque para llegar a su negocio se necesitaría una lancha para atravesar el rancio charco y, en segundo, el olor que emana del alcantarillado cercano hace desagradable estar en el local.

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El colapso del sistema de bombeo en Los Tronconales se produjo hace un mes / Foto: José Camacho

La acumulación de aguas servidas en frente de su negocio le generó a Barrios dos grandes complicaciones: bajas ventas de sus productos y ser una de las 200 personas que refirió Sabino que fueron diagnosticadas con paludismo. La segunda de estas aristas la resolvió como dice ella: “Gracias a la Divina Providencia porque cuando me dio, justo dotaron al ambulatorio de los medicamentos contra el paludismo y pude hacerme el tratamiento completo”.

Este problema me afecta mucho, quién va a querer comerse algo con esos olores como fondo. Aquí no fui solo yo, en el centro comercial que está aquí, sé que hay cuatro personas también con paludismo. Las enfermedades son constantes porque nos tenemos que tragar ese olor, mis ventas eran superbuenas y hoy casi no vendo nada por esto”, sostiene.

Venezuela fétida

Cuatro colectores caídos desde casi un año se han convertido para quienes habitan y laboran en la calle Venezuela de Puerto La Cruz, en una pesadilla.

Un extenso río de poco más de un kilómetro que desemboca en la playa del Paseo Colón corre libremente por el lugar y hace cuesta arriba transitar y desempeñar cualquier actividad en la zona.

Denuncias, quejas, protestas, reclamos y cuanta forma de expresión existe han utilizado quienes hacen vida en la zona, para llamar la atención de las autoridades y que les solucionen el problema. Sin embargo, como sostiene el comerciante Abigaíl Gómez, la respuesta ha sido nula y la hediondez reina en el lugar.

Gómez es ingeniero civil y dueño de una venta de comida en la zona. Lidiar con moscas y olores fétidos es su pan de cada día.

“No es posible que un negocio como el mercado de Puerto La Cruz viva esa situación, toda la basura que generan ellos va al drenaje y lo colapsaron. Después del mediodía esto es insoportable porque cuando comienzan a lavar los puestos, los olores son más nauseabundos. Yo tengo este negocio y mira cómo estoy: tengo una cortina de aire, riego cloro a cada rato e igual estoy invadido de moscas. El frente del local se me llena de gusanos cuando se rebosan las aguas, ya no sabemos a quién reclamarle esta situación”.

Gómez sostiene que además de la inconsciencia de quienes trabajan en el mercado y la ineficiencia de las autoridades también contribuyó al colapso de los drenajes. Hace un año, cuenta, Hidrocaribe reparó los cuatro colectores dañados, pero sucumbieron porque no realizaron el asfaltado de la avenida y el peso de los camiones que a diario llega al mercado hizo que se cayeran nuevamente.

“Aquí no hay solo negocios, esto es una comunidad y como consecuencia el paludismo y el dengue nos invadieron. En este sector hay hasta hepatitis. Cerca tenemos un colegio, las clases están por comenzar y esta problemática sigue”, afirmó.

El “rustiqueo urbano”

En el tramo de la avenida Intercomunal (sentido Puerto La Cruz-Barcelona) ubicado frente a una famosa agencia de automóviles japonesa, los conductores que transitan estarían dispuestos en ese instante a cambiar sus automóviles por uno de los rústicos que venden allí para circular por el tramo.

Desde principios de año una gran cantidad de huecos “invadió” el trayecto y la gran culpable de la llegada de esos cráteres fue la falla en el sistema de bombeo de aguas residuales del complejo turístico El Morro, que propició la aparición de una enorme laguna de cloacas.

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Choferes que a diario transitan por la artería que une a Barcelona-Lechería y Puerto La Cruz, increpan a las autoridades porque a ninguna parece que les interesara resolver el problema.

“Será que ellos pasan en helicóptero o no viven en Anzoátegui para no darse cuenta de este hueco que además de destrozarnos el tren delantero es un bello espectáculo de aguas negras corriendo por la zona. La verdad esto es indolencia”, dijo al equipo de Crónica.Uno Ramón Guaregua.

El “hediondito” como lo dicen los conductores de las diversas líneas de transporte de la zona, les colmó la paciencia y optaron por circular por el canal destinado exclusivamente para el Bus de Transito Rápido (Transanzoátegui) porque se encuentra en mejores condiciones.

Conductores que transitan por la avenida Intercomunal sufren al caer en el cráter formado en el tramo / Foto: José Camacho

A través de un video en su cuenta en la red social Twitter @BarretoSira informó que su despachó asumirá la reparación de ese tramo vial luego de sostener reuniones con Hidrocaribe y las empresas telefónicas que tienen alcantarillado en la zona.

Así como esa acción, en el sector El Ingenio de Nueva Barcelona y Colinas del Neverí, los vecinos también esperan que las autoridades solucionen el bote de aguas residuales que se mantienen en esas urbanizaciones desde finales del año pasado hasta ahora.

Por lo pronto, en su cuenta @hidrocaribe la empresa hidrológica solo se enfoca en informar sobre ciclos de distribución o las plantas de bombeo de agua potable ubicadas en el área metropolitana que prestan o no servicio.

Para los vecinos, salir de sus casas es toda una odisea / Foto: José Camacho

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