La felicidad de los tachirenses en cuanto al abastecimiento de gasolina duró poco. Las colas regresaron doblemente infernales tras la merma de despacho a la entidad. Los conductores en La Guaira padecen el mismo calvario. El combustible ha faltado por varios días en las bombas del aeropuerto de Maiquetía y el puerto de La Guaira. La gasolina que se consigue en ambas regiones es la que se paga en dólares.

San Cristóbal/ La Guaira. Mientras que, en otras regiones del país, los conductores pernoctaban en sus vehículos para llenar sus tanques de gasolina, en Táchira, desde comienzos de año las colas habían desaparecido. Pese a que no hay combustible a precio subsidiado desde noviembre de 2020, los tachirenses se acostumbraron a comprar la gasolina cara y sin cola.

Sin embargo, desde mediados de abril, la disminución de llegada de gandolas con gasolina al Táchira impactó en el despacho en las estaciones de servicio, por lo que las tan odiadas colas regresaron al estado, y ahora con mucha más fuerza, pues en semana radical solo venderán gasolina tres días.

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Desde abril comenzó a mermar la llegada de gandolas con el combustible a Táchira. Foto: Ana Barrera.

Aunque se mantenía la venta por terminal de placa, no era suficiente el combustible que llegaba, por lo que a última hora habilitaban alguna bomba que tuviera gasolina disponible a la venta.

El desorden regresó

Esta semana flexible que recién terminó la situación se complicó pues al día, si acaso tres bombas en toda San Cristóbal eran habilitadas para trabajar. El fantasma de la corrupción, la venta de puestos e irregularidades por parte de uniformados en las bombas volvieron a atormentar la ya de por si complicada vida de los andinos.

Como si no fuera suficiente, este domingo, la coordinadora del Gabinete de Combustible, la diputada Nellyver Lugo, hizo el anuncio de la venta de gasolina bajo el “efecto sorpresa”, que no es otra cosa que publicar todos los días, a las 5:00 a. m., el reporte de gasolina como se suele hacer desde hace más de un año, pero con un detalle: los terminales de placa no son consecutivos, sino aleatorios, por lo que a diario, quien necesite abastecerse, deberá levantarse antes de la hora de publicación, a ver si su terminal de placa es el que corresponde.

Durante la semana radical, Lugo indicó que la venta de gasolina se hará solo lunes, miércoles y viernes, “para disminuir la movilidad”. Lejos de ayudar a mermar las colas, las filas kilométricas volvieron a verse este lunes.

La medida no fue tomada con beneplácito por los andinos, que han fungido de conejillos de Indias, pues es más de una década ensayando mecanismos de distribución de gasolina en el estado.

Es una falta de respeto. Quienes necesitamos madrugar para trabajar debemos pararnos al menos a las 4:30 a. m. a ver si nos toca echar. Son unos abusadores”, dijo Rolando Muñoz, conductor consultado.

Justo este lunes, un hombre falleció en plena vía pública, mientras hacia la cola en una de las estaciones de servicio de San Cristóbal. El taxista, de unos 64 años de edad, sufrió un paro cardíaco mientras estaba sentado en una acera a primeras horas en la mañana y ante la mirada atónita de los demás conductores.

El señor se bajó del carro y se sentó en la acera. Luego se fue de lado y cayó. Nadie sabe qué le pasó. Llegaron los bomberos a darle los primeros auxilios, pero nada pudieron hacer. El señor murió de una vez”, añadió Samuel García, testigo del hecho.

Flota deteriorada

El “protector político” del estado, Freddy Bernal, aseguró, recientemente, que el problema se debe a que las gandolas están deterioradas, pues la gasolina subsidiada no da la base para financiar el mantenimiento de los chutos en los que se movilizan para buscar combustible.

Dijo que al menos 28 cisternas están fuera de servicio por la falta de cauchos y repuestos. Sin embargo, en la entidad desde noviembre los conductores no compran gasolina a precio subsidiado, sino a precio internacional, menos quienes tienen programación por ser de sectores priorizados. De acuerdo con cálculos, una cisterna llena, con 36.000 litros de gasolina, aporta 18.000 dólares cada una, por lo que no se justifican las razones del deterioro de la flota que alega el funcionario.

Bernal destacó que estos vehículos recorren más de 2000 kilómetros desde la entidad hasta la refinería de Cardón, en el estado Falcón, con retorno. Sin embargo, no explicó por qué no surten en la planta de llenado de El Vigía, en el estado Mérida.

Escasez en bombas del aeropuerto y del puerto de La Guaira

Nuevamente, las estaciones de servicio de gasolina en el Litoral Central muestran largas colas de vehículos livianos y pesados. Sin embargo, por estos días, atrae la atención de propios y extraños que las bombas del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía y del puerto marítimo de La Guaira, no mantengan la regularidad del suministro, como era habitual hasta hace unas semanas.

Si ya se ven fallas de gasolina en esos sitios, entonces el asunto se está poniendo color de hormiga”, advirtió Julio Méndez, chofer de un carro particular, que esperó más de 15 horas por una gandola de Pdvsa en el aeropuerto.

Desde finales del año 2020, la otra estación aeroportuaria, cercana a la plaza Bolívar, permanece custodiada por efectivos de la Guardia Nacional, hasta que un nuevo concesionario de la petrolera vuelva a operarla, como ocurrió, a principios de este año, con la bomba de Pariata, en Maiquetía.

La angustia de los conductores por la merma del combustible en el Litoral Central también se aprecia en los grupos de WhatsApp de quienes viven en la zona.

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En el Litoral Central existen 16 estaciones de servicio, pero solo 12 funcionan. Foto: Cortesía Mirna Fuentemayor.

En una región que está a 17 kilómetros de Caracas, se padecen la mayoría de las calamidades cotidianas de otros estados del país. En la entidad existen un total de 16 estaciones de servicio para equipar gasolina y gasoil, pero cuatro de ellas no están en funcionamiento para el público: la de la Ciudad Vacacional de Los Caracas, la de Naiguatá; una de las dos del Aeropuerto de Maiquetía y la del pueblo de Carayaca, en el extremo oeste del estado.

En las 12 bombas activas hay colas interminables e, incluso, algunas amanecen sin resguardo militar y de policías, lo que para muchos significa que “la gandola de Pdvsa no vendrá”, según Juvenal Iriarte, que a bordo de su Logan Renault tuvo que trasladarse desde Macuto hasta playa Lido, en Caraballeda, donde pudo conseguir su objetivo, tras 10 horas de paciencia.

La seguridad de los verdes

La carencia de gasolina ha obligado a no pocos a surtir en la única bomba, aparentemente, más segura: la del inicio de la autopista Caracas-Litoral, al lado de la sede del servicio de emergencias 171, donde el pago es con dólares en efectivo.

Eché 40 litros y fueron 20 dólares, es simple. El que no tenga verdes, no puede”, comentó Alirio Méndez, conductor de un camión de mercancías perecederas que, luego de llenar el tanque, se dirigía a Caracas.

El personal de surtidores de la 171 reconoció que la escasez tiende a “ser más fuerte en los últimos días y aquí, sí es verdad que hasta ahora la gandola del llenadero de Guatire llega religiosamente”.

Una de las bomberas dijo que, en los últimos cuatro días, ha atendido un promedio de unos 300 carros en ocho horas de trabajo. Dos semanas atrás, se abastecía la mitad.

Es que el problema se está agravando y la gente tiene que resolver sus cosas”, agregó la joven, sin olvidar que en las semanas flexibles se le presenta más trabajo, entre otras razones por la afluencia de personas en las playas.

Para la mayoría de los que engrosan la fila, está claro que la bomba de la autopista sería la última en sufrir las intermitencias de los camiones de Pdvsa.

“Si eso fuera así, como ya pasa en el aeropuerto y en el puerto, ahí se tranca el serrucho. Porque la bomba del 171 es la más estratégica para el gobierno y la más segura para quienes debemos echar gasolina para movernos”, sostuvo Héctor Bermejo, un mototaxista que trajo a una enfermera desde Gato Negro (Catia) y debía volver a su parada central para “seguir chambeando por Caracas”.


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