Uno de los grandes desafíos para el sector comercial es la caída del consumo. En 2019 ese indicador tuvo una contracción de 28 %, cifra que ya el gremio consideraba alarmante. Para el cierre de este año estiman una caída de 76 %.

Caracas. El sector comercial se redujo al igual que la economía venezolana en los últimos siete años. Desde 2019, cuando empeoraron las fallas del sistema eléctrico, los establecimientos empezaron a operar con más dificultades. En marzo del año pasado algunos perdieron mercancía por el corte de luz que se prolongó hasta 100 horas en unos estados y unas 70 en el Distrito Capital. Un año después, el sector es amenazado por una pandemia, que los mantiene casi sin actividad desde hace cuatro meses, debido a la cuarentena decretada en todo el país.

Solo entre el primer trimestre de 2018 y el de 2019 la actividad económica del comercio y los servicios de reparación cayó 39,2 %, de acuerdo con cifras del Banco Central de Venezuela (BCV), publicadas hasta ese período. Por ahora, se desconoce cuánto fue la caída durante el primer trimestre de 2020, debido a que el organismo divulga las cifras con retraso.

El Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio) señala que es necesario retomar actividades luego de cuatro meses de confinamiento en el que, aseguran, la flexibilización llamada 7×7 no representó algún alivio para los trabajadores. El gremio propone ir a una desescalada a partir del lunes 27, que permita a centros comerciales, hoteles y restaurantes, entre otros, abrir al público.

La mayoría de las muertes por COVID-19 se han producido en lugares relacionados con la salud. Alrededor de 20 % y 30 % de los fallecimientos son de médicos y otros trabajadores de ese sector. Consecomercio explica que si se hace una revisión exhaustiva, las autoridades se darán cuenta de que no son los comercios los sitios donde se da el mayor número de focos.

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Hasta el 21 de julio Venezuela registraba 12.774 personas contagiadas con el virus y 120 fallecidos, según el reporte del gobierno de Nicolás Maduro.

Uno de los grandes desafíos para el sector comercial es la caída del consumo. En 2019 ese indicador tuvo una contracción de 28 %, cifra que ya el gremio consideraba alarmante. Para el cierre de este año estiman una caída de 76 %. El sector opera en medio de una profunda recesión económica que ha empobrecido a la población. La Encuesta Sobre Condiciones de Vida en Venezuela (Encovi 2019-20) asegura que 96 % de los venezolanos es pobre por ingresos.

Estimular el consumo es una tarea difícil, pues el ingreso integral es apenas de unos cuatro dólares al mes. Solo 30 % de la población tiene posibilidades de adquirir otros artículos que no sean comida o medicinas, si se toma en cuenta una encuesta del Programa Mundial de Alimentos que advierte que casi 70 % de los venezolanos tiene dificultades para costear bienes esenciales.

El presidente de Consecomercio, Felipe Capozzolo, dice: “Sí nos importa la vida, pero es necesario ocuparse de los medios de vida”. El vocero asegura que los establecimientos pueden trabajar con el control del aforo, la limpieza de superficies, la limpieza de mano y el uso del tapabocas y guantes.

Los locales se han adaptado a las medidas de bioseguridad que exigen las autoridades para recibir público, sin embargo, solo los sectores de medicinas y alimentos han tenido permisos para trabajar desde marzo, cuando se detectaron los primeros casos. La situación ha derivado en que los negocios migren aceleradamente de ramo y empiecen a vender alimentos para subsistir, incluso saltándose permisologías, revela Consecomercio.

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La institución indicó que la semana pasada los comerciantes solo pudieron trabajar lunes y martes en algunas zonas del país. “No es posible levantar así una actividad productiva”, advierten.

Este miércoles 22 de julio las tiendas de Farmatodo, ubicadas en el centro de Caracas, recibieron orden de cerrar y solo atender por taquilla. El gerente del establecimiento situado en Los Símbolos dijo a Crónica.Uno que la medida hasta ahora solo abarcaba las sucursales de esa zona. Esta cadena, al igual que las de supermercados, han podido mantener actividades desde marzo.

Capozzolo expresa que es impensable que el sector pueda llegar a final de año con las condiciones actuales. Sostiene que la modalidad de 7×7 no permite continuidad y genera cuellos de botella, por ejemplo, señala que atender por números de cédula, como en el caso de la banca, hace que salga más gente a las calles a hacer ese tipo de trámites.

De seguir como hasta ahora, el gremio señala que el COVID-19 va a destruir los pocos empleos que quedan en el país y la poca competitividad. Los comerciantes también han pasado de la formalidad a la informalidad en busca de sobrevivir a la crisis. Hasta ahora Consecomercio señala que no ha habido más reuniones con el gobierno para establecer acuerdos que les garanticen algo de sostenibilidad en lo que queda de año.


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