La reactivación de la planta Goodyear en Venezuela bajo el nombre de Parque Industrial Caucho busca reducir la dependencia de importaciones y revitalizar la producción local de neumáticos. Sin embargo, enfrenta desafíos significativos en términos de maquinaria obsoleta y capacidad limitada.
Valencia. Después de casi cuatro años de recorrer las carreteras con neumáticos en condiciones críticas, Guillermo Añez finalmente pudo cambiar los cauchos de su vehículo. Pero su historia no es única: millones de venezolanos enfrentan la falta de recursos para mantener sus vehículos en condiciones óptimas, una situación que refleja el reto económico del país.
Mientras tanto, la reactivación de la planta Goodyear, ahora conocida como Parque Industrial Caucho, promete ser un rayo de esperanza, aunque los desafíos de producción son enormes.
“Nunca sabes cuando tu caucho puede espicharse o peor explotar en plena carretera”, contó Añez, quien reveló que el primer escenario le tocó vivirlo en cuatro oportunidades.
En Venezuela, mantener los cauchos en buen estado no es solo una cuestión de seguridad, sino de supervivencia económica. Los cauchos son una parte esencial del funcionamiento de los vehículos, y su deterioro puede poner en riesgo la seguridad de los conductores, especialmente en carreteras donde las condiciones son difíciles.

La crisis económica prolongada y la escasez de productos básicos han golpeado a todos los sectores industriales, y la industria del caucho no es la excepción. El precio de los cauchos importados ha aumentado debido a la inflación, las restricciones económicas y la escasez de divisas.
Esto obliga a los conductores a postergar el reemplazo de los mismos por largos períodos. Para muchos, como el caso de Guillermo Añez, el cambio de cauchos no es una opción, sino una necesidad que se convierte en una preocupación diaria. Entre la última vez que le ocurrió y el cambio de cuachos pasaron unos siete meses.
«Recuerdo que iba hacia al zona sur y de repente escucho un ruido extraño y rodé unos 50 metros y me orillé. El caucho se había vuelto nada».
La situación de la industria del caucho en Venezuela
La planta de Goodyear, ubicada en Carabobo, fue un símbolo de la industria venezolana durante décadas. Goodyear es una de las marcas más reconocidas mundialmente en la fabricación de neumáticos, y su presencia en Venezuela representaba un importante componente de la producción nacional de cauchos.
Pero, su cierre en noviembre de 2018 marcó un golpe considerable para la economía nacional, especialmente para quienes dependían de su producción local de neumáticos.
El cierre de esta planta no solo afectó a los trabajadores directos, sino también a los proveedores locales y las familias que dependían de los productos nacionales, pues la planta era un importante empleador.
Entonces, el cese de operaciones se asumió como una consecuencia directa de la crisis económica y las sanciones internacionales, lo que obligó a la empresa a cerrar sus puertas tras años de producción limitada.
Desde entonces, muchos trabajadores y ex empleados han acusado a la compañía de dejar deudas impagas y de no cumplir con los compromisos laborales. A pesar de estas dificultades, la reactivación de la planta ahora bajo el nombre de Parque Industrial Caucho abre una nueva esperanza para el sector.

La reactivación de la planta
En febrero, Añez se enteró por los medios de comunicación que la antigua planta de Goodyear reabriría sus puertas, pero no con el sello de la histórica marca. Este cambio de nombre y administración es significativo porque implica una nueva gestión y, potencialmente, un enfoque diferente en la producción, que podría beneficiar a los trabajadores y a la economía local.
Crónica Uno estuvo presente en su reactivación a la cual asistieron el exministro del Trabajo, Eduardo Piñate, removido en marzo del cargo. También estuvo el jefe de la cartera de Producción Nacional y Comercio, Luis Villegas.
La recuperación se produce ocho años después que Goodyear cerró sus puertas el 10 de noviembre de 2018. Desde entonces algunos extrabajadores han cargado contra la empresa por dicha decisión y por dejar deudas pendientes.
Este último elemento ha sido rescatado por los ministros del chavismo en su narrativa para recalcar que desde el Ejecutivo hay interés en reactivar el sector. Gracias al comunicado que la Goodyear publicó ese año se supo que se había dado un bono «extraordinario», no precisado y 10 cauchos a cada empleado.
Goodyear presentó el cierre como una medida casi forzosa, asociada en parte a condiciones económicas vigentes desde 2018 que, aunque aún subsisten, han cambiado significativamente.
En concreto: la extrema inestabilidad que imposibilitó sostener la estructura de costos, la falta de materia prima y una crisis económica profundizada por las sanciones. Poco después. el 11 de abril desde la televisora estatal el gobierno informó de la toma de las instalaciones de la planta bajo la idea de restablecer la operatividad y productividad.

Perspectivas y expectativas
La reactivación de la planta no solo es un alivio para los trabajadores, sino también para los conductores que, como Guillermo Añez, enfrentan el temor constante de que sus cauchos puedan fallar en cualquier momento.
Para muchas familias, la compra de cauchos nuevos es una carga financiera pesada, y no tenerlos en buen estado puede llevar a accidentes graves, lo que hace que el regreso de la planta sea vital para la seguridad vial. Para muchos, la planta representa la esperanza de obtener neumáticos a precios más bajos y con la calidad que la industria nacional solía ofrecer.
Una producción local de cauchos podría reducir el costo de los repuestos, que actualmente es alto debido a la importación y la escasez de productos nacionales. No obstante, el camino hacia una producción plena será largo, y es incierto si la planta podrá alcanzar la capacidad de producción de antes.
El Gobierno ha manifestado que la planta debería volver a producir a plena capacidad, pero eso dependerá de la modernización de la infraestructura y de la disponibilidad de recursos para hacerlo.
Actualmente, la planta se encuentra opera a 20 % de su capacidad total, lo que refleja las dificultades de adaptación y actualización de los procesos.

¿Un futuro incierto o prometedor?
El gobierno venezolano ha destinado una inversión inicial de unos $35 millones para la reactivación del sector, con la intención de transformar a Venezuela en un “polo industrial en el sector automotriz.”
La intención de convertirse en un polo industrial tiene que ver con la necesidad de diversificar la economía del país, que históricamente ha dependido del petróleo, buscando crear sectores más autónomos y menos vulnerables a las fluctuaciones externas.
Parte de la inversión proviene de socios extranjeros de Brasil y Bolivia, quienes han estado involucrados en las pruebas de la maquinaria. Estos socios extranjeros representan una fuente clave de capital y tecnología, ya que Venezuela carece de los recursos para modernizar sus fábricas por sí sola debido a la crisis.
Este capital externo es crucial para poder actualizar la maquinaria y mejorar los procesos de producción, pero también genera preguntas sobre el papel de estos inversionistas en la recuperación del sector y la dependencia de tecnología extranjera.
Para los trabajadores como José Mujica, quien lleva 17 años en la planta, la reactivación es una señal positiva. No obstante, él mismo reconoce los retos que enfrenta la planta para alcanzar niveles de producción previos.

“Hasta ahora, solo una línea de producción está operativa, y se están haciendo las primeras pruebas. Pero la maquinaria antigua no permite una producción eficiente a gran escala,”
explicó Mujica.
El hecho de que solo una línea esté operativa indica que los avances hacia una producción plena serán graduales y no inmediatos. En este sentido, los avances tecnológicos y la renovación de la maquinaria son esenciales para el éxito de la planta.
Dudas razonables
Más de dos meses después de la reactivación de la planta bajo el nombre de Parque Industrial Caucho, aún hay dudas sobre si realmente se alcanzarán los volúmenes de producción previos. En las redes sociales y entre los carabobeños, persisten inquietudes sobre si los precios de los cauchos realmente disminuirán gracias a la producción nacional.
“El mercado está saturado de cauchos importados de mala calidad, por lo que es urgente que esta planta comience a producir en mayor escala y con precios competitivos,” afirma un mecánico local.
La competencia con los cauchos importados será un desafío, ya que estos productos tienden a ser más baratos, pero su calidad es cuestionada por los consumidores.
Esas paradas y reiniciadas pasan factura en el funcionamiento de la maquinaria. “Cada vez es más complicado hacer que arranque. Por eso se ha actualizado el sistema en lo que es vulcanizado y otras áreas”.

El reto de la reactivación
Hasta la fecha, la prioridad es cambiar los moldes de las máquinas en las que aún se lee el nombre “Black Eagle”. Bajo esa firma es que salen los cauchos de prueba. El diseño de los nuevos moldes puede tardar entre dos semanas y un mes, solo para la línea que está operativa.
Solo una máquina puede generar dos cauchos cada quince minutos, según el trabajador consultado. Crónica Uno cronometró el tiempo de trabajo y estos coincidieron.
Más de dos meses luego de la reactivación del ahora llamado Parque Industrial Caucho, se supone que la producción ya debe haber iniciado. Pero en redes y espacios publicitarios no se ha visto más.
En distintas caucheras tampoco se han visto productos con el sello Cammino y en sus redes sociales no hay actualización desde el 6 de febrero, misma fecha en la que reactivaron la planta.
La reactivación de la planta de Goodyear es un paso hacia la recuperación del sector industrial venezolano, pero no está exenta de riesgos. Mientras la producción aumenta gradualmente, la calidad y la capacidad de la planta para competir con los productos importados será la clave para determinar si realmente puede aliviar la escasez de cauchos en el país.
El impacto en el mercado será una de las principales preguntas a resolver, y solo el tiempo dirá si esta reactivación logra cumplir con las expectativas del Gobierno y los ciudadanos.
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