El Observatorio Venezolano de Prisiones indicó que en las celdas destinada para una persona meten hasta 20. El hacinamiento las comisarías del país es de 300%

Yohana Marra/@yohanamarra

Caracas. De acuerdo con la Constitución un detenido debe pasar máximo 48 horas en un calabozo, pues en este período es presentado ante tribunales para que el juez indique si queda en libertad o ratifica la medida de privativa. Pero esto no se cumple y duran hasta dos años sin ser procesados o incluso cumpliendo condena en ese lugar.

Así lo explicó el director del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), Humberto Prado, durante la presentación del informe carcelario del primer semestre de 2015, quien sostuvo que 42,90% llevan más de seis meses en estos lugares.

Agregó que el hacinamiento a nivel nacional es de 300%, principalmente por el uso excesivo de privación de libertad como medida preventiva, el retardo procesal y la falta de autorización a penales por parte del Ministerio para el Servicio Penitenciario.

Daniela Reverón, abogada y miembro del departamento jurídico del OVP, realizó un recorrido por varios calabozos para ratificar esta situación y sostuvo que según los estándares internacionales una celda de 7×7 metros debería estar destinada para un solo procesado, pero hay 20 o más, dependiendo del cuerpo policial.

“Meten casi a 100 personas donde caben 30. En los calabozos de Polisucre hay cinco celdas en la parte antigua y cinco en la parte nueva, ahí hay 20 personas por celda cuando debería haber una o máximo dos”.

Debido a que los centros policiales no cuentan con la infraestructura adecuada para retener por más de 48 horas a los privados de libertad, se originan otras deficiencias. Por ejemplo, hacen sus necesidades en bolsas o en potes plásticos, que colocan al lado de la celda, porque no pueden ir al baño o en algunos centros no hay. “Tienen 20 minutos para que todos los miembros de una celda se bañen y eso cuando hay agua claro está”.

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La abogada soltó que ante estas situaciones insalubres se presentan varios tipos de enfermedades sobre todo dermatológicas y respiratorias. Pocos calabozos cuentan con ventilación y un preso puede pasar hasta seis meses sin ver la luz del sol. “Describir como huele un calabozo es imposible, huele demasiado mal”.

La alimentación también entra en este saco de rollos, las comisarías no tienen presupuesto para darle comida a cada detenido, lo que implica que los familiares deben llevarle su plato a diario. “Preso que no tiene familia no tiene comida, debe sobrevivir de la buena voluntad de otro”.

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Parte del informe del OVP. Recintos visitados en los primeros seis meses de 2015.Crónica.Uno/Yohana Marra

Todos contra todos

De acuerdo con la investigación del OVP en las comisarías no clasifican a los detenidos según su sexo, edad o delito, todos están con todos. Humberto Prado comentó que vieron a mujeres embarazadas durmiendo en el piso, o personas amarradas a los barrotes para poder dormir.

“En el Cicpc de El Rosal vimos personas con las batatas hinchadas, deben pasar 16 horas de pie, mientras los demás duermen sentados”.

El informe destacó que 17 menores de edad, en el total de centros policiales visitados en el país, están mezclados con mayores de edad, así como las mujeres junto con los hombres.

“Para los menores de edad se procura un traslado más rápido, pero  no se está cumpliendo. En los primeros seis meses del año encontramos a 25 mujeres que no están separadas de la población masculina”, añadió la abogada Reverón.

Prado hizo un llamado al Ministerio de Asuntos Penitenciarios para mejorar esta situación, aunque la ministra Iris Varela dijo este miércoles, en la presentación de presupuestos de Comisión de Finanzas, que los calabozos no son competencia de su despacho.

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Foto: Cristian Hernández


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