A solo 10 días de las elecciones municipales, Un Nuevo Tiempo pierde colaboradores y dirigentes clave para impulsar su campaña y respaldar los esfuerzos de la oposición por conservar los espacios que aún controla: un tercio de las alcaldías de Venezuela.

Caracas. Hace poco más de 100 días, el partido del opositor Manuel Rosales, Un Nuevo Tiempo (UNT), celebró en Caracas por todo lo alto sus 19 años. El festejo, que se repitió en las sedes de la agrupación en las regiones, sirvió para encendidos discursos a favor del cambio político en Venezuela y loas al fundador, que entonces controlaba la importante gobernación del estado de Zulia.

Pero semanas después, y en medio de la campaña que libra la oposición para retener el tercio de las alcaldías del país, UNT se desarma y pone en riesgo las aspiraciones de los detractores del mandatario chavista Nicolás Maduro en las elecciones de este 27 de julio.

“Tenemos años soportando los mismos errores, parece que no se aprende. Por eso nos fue tan mal en las elecciones para diputados. No se escuchó a la base”, dijo a Crónica Uno el dirigente Lenín Castellano, hasta hace unos días secretario nacional de UNT diverso.

Castellano hace parte del grupo de dirigentes que han empezado a dejar UNT para sumarse a otros proyectos. Justo a 10 días de las elecciones municipales.

“Lo que hace UNT es un suicidio político. No se consulta a la base, no se sabe por qué se toman las decisiones. El futuro para UNT no luce prometedor”,

continuó. 

UNT nació como un movimiento regional zuliano en 1999, fundado por Manuel Rosales tras su salida de Acción Democrática. En los años 2000 fue una de las principales referencias opositoras, al lograr consecutivas victorias en la gobernación del Zulia y la alcaldía de Maracaibo.

En 2006 se proyectó a escala nacional al respaldar la candidatura presidencial de Rosales, quien obtuvo más de un millón y medio de votos. Desde entonces, UNT fue parte de todas las grandes coaliciones opositoras, consolidándose como el partido más votado en regiones clave hasta hace apenas cuatro años.

¿Pérdida de espacios?

En las parlamentarias del 25 de mayo pasado, la plataforma “Venezuela es la Razón” —que integran el partido de Manuel Rosales, la recién creada formación de Henrique Capriles, Unión y Cambio, así como otros partidos regionales— alcanzó solo 9 escaños. Con este número podrá incidir en el debate legislativo.

Este grupo, que era la vía electoral de la oposición tradicional después del rechazo de la líder María Corina Machado a las elecciones, sufrió, además, una debacle en las regiones, donde apenas obtuvo una de las 24 gobernaciones que se disputaron en esos mismos comicios.

Los datos son reveladores. En 2021, UNT logró hacerse con tres gobernaciones, entre ellas el emblemático estado Zulia. Pero para 2025, el partido perdió ese bastión, así como casi toda presencia regional. En cuanto a la Asamblea Nacional, se hizo con apenas 3 % del total parlamentario de 277 curules, una representación marginal que limita su capacidad de influir políticamente.

Pero los números ahora podrían ser peores, en vista de la desmovilización del votante opositor, que pone en duda la imparcialidad del Consejo Nacional Electoral tras los polémicos resultados de las presidenciales del 28 de julio de 2024, y la desbandada en UNT, según Castellano.

“La oposición va a salir golpeada de las municipales, porque si el ala electoral está como está no se puede esperar más. A los dirigentes nos va a tocar seguir construyendo liderazgo desde la sociedad civil”,

dijo.

El costo de la ambigüedad

En el caso particular de UNT, el dirigente dijo que la formación está “cada vez más disminuida, sin militancia, y excluida”.

“Es lo que pasa cuando quieres estar con Dios y con el diablo”, señaló sobre la siempre criticada relación de Manuel Rosales con el chavismo y el enfrentamiento que sostuvo con Machado por la candidatura presidencial, primero, y la participación en las regionales y parlamentarias, luego.

Este panorama se enmarca en un momento de profunda fragmentación dentro de la oposición venezolana.

Actualmente, existen al menos tres bloques visibles. Uno que promueve la abstención total —liderado por la Plataforma Unitaria Democrática, de momento más afín a la línea de Machado—; otro que, como UNT, apuesta por la participación pese a las condiciones adversas; y un tercero, más difuso, que se mueve entre alianzas locales, figuras independientes y nuevos movimientos.

Tras las cuestionadas presidenciales de 2024, la división se ha agudizado: creció la desconfianza en el árbitro electoral y disminuyó la capacidad de movilización, particularmente entre votantes opositores tradicionales.

La escueta campaña del partido de Manuel Rosales

El pasado viernes, los más de 20.000.000 de venezolanos llamados a las urnas presenciaron el inicio de la campaña por las municipales. Como de costumbre, el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) copó los medios públicos.

Pero actores opositores, como los candidatos de UNT, apenas si hicieron recorridos o aparecieron en los medios.

Incluso quedaron relegados en las redes sociales, después de que UNT desmontó su departamento de prensa y propaganda, una decisión que coincide con la derrota electoral del partido en el Zulia.

“Este desmantelamiento me da un mal augurio para el futuro de UNT como fuerza política. Es una decepción, cerraron el departamento y nos avisaron por un mensaje de WhatsApp”, dijo a Crónica Uno Pastor Caraballo, quien trabajó por 18 años en el área de propaganda del llamado “partido de la casita”.

Caraballo llegó a UNT en 2007, después de que Manuel Rosales compitiera por las presidenciales y perdiera por más de 3.000.000 de votos ante Hugo Chávez.

“Me decepciona lo que pasa en el partido. Casi dos décadas construyendo un proyecto entre todos para que dos o tres personas tomen una decisión sin consultar, sin explicar”, añadió.

El hombre, de 65 años, también dijo que aún no decide si votará este 27 de julio. “Pero si lo hago, no votaré por UNT. Es una decepción como trataron a los trabajadores”, apuntó.

La desmovilización interna, el quiebre de liderazgos históricos y el desgaste organizativo amenazan con reducir el peso de UNT a niveles mínimos. Este escenario podría concretarse en los resultados inmediatos en las municipales.

El retroceso electoral podría dejar a UNT como una fuerza casi testimonial, sin capacidad de articulación nacional. Hoy su supervivencia como actor relevante en política nacional depende de cómo logre sortear esta nueva crisis.

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