William Rojas, ingeniero civil del Colegio de Ingenieros de Venezuela, explica que las fallas en el asfaltado, como desprendimientos o hundimientos, son consecuencia típica de las lluvias fuertes en zonas de grandes pendientes, especialmente cuando se realizan trabajos inadecuados.
Caracas. Los vecinos de urbanizaciones como La Florida transitan diariamente sobre una vialidad que se deteriora cada vez más con las lluvias. Los trabajos de repavimentación, que prometen alivio, se desvanecen en semanas y se convierten obstáculos para los conductores y habitantes.
A escasos metros del colegio San José de Tarbes, en la urbanización San Rafael de La Florida, el pavimento recién puesto hace apenas unas semanas ya tiene hundimientos y cráteres.
“Esto siempre ocurre por esta zona. Lo arreglaron, pero ahora se levantó y la cosa se puso peor”,
dice Yolimar*, mientras atiende su quiosco a pocos metros de los huecos.

Asegura que a finales de julio las cuadrillas de la Alcaldía del Municpio Libertador intervinieron en “las zonas más críticas” con maquinaria. Sin embargo, no solo fue “un paño de agua tibia” también demostró su ineficiencia.
William Rojas, ingeniero civil del Colegio de Ingenieros de Venezuela, explica que las fallas en el asfaltado —desprendimientos o hundimientos— son consecuencia típica de las lluvias fuertes en zonas de grandes pendientes, especialmente cuando se realizan trabajos inadecuados.
“Lo que ocurre es que el agua, sea de lluvia, servida o potable, es dañina para el asfalto. El problema principal en las vialidades de la ciudad es que no siguen los controles de calidad necesarios para su duración. La repavimentación fue inadecuada”.
Vialidad en crisis
En 2017 el entonces presidente del Centro de Ingenieros del Área Metropolitana (CIAM), Víctor Barrios, aseguró que la vialidad en Venezuela se encontraba en crisis, ya que 80 % de las vías a nivel nacional presentaban signos de deterioro por la falta de un Plan de Mantenimiento Integral.

Barrios recordaba entonces que, entre los años 60 y 70, Venezuela era el país de Latinoamérica con mayor número de kilómetros de vías asfaltadas, solo superada por Perú y Ecuador.
Después de ocho años Rojas afirma que esta situación se agravó y que actualmente 95 % de las principales arterias viales presentan un deterioro notable. La razón es porque las autoridades no realizan, con la frecuencia y la calidad necesaria, los mantenimientos correctivos, preventivos y predictivos de la infraestructura.
Crónica Uno hizo un recorrido del este al oeste de la ciudad y constató que las calles principales tienen numerosos huecos, hundimientos y levantamientos que obligan a conductores del transporte público, particulares y motorizados a maniobrar constantemente.
“En Caracas se ha visto desde principios de año que han hecho algunas mejoras en la vía. Lo que sucede es que en estos trabajos no existe una planificación real, no se siguen los parámetros correspondientes, como hacer las mediciones o determinar el tipo de suelo. El proceso de asfalto es incompleto, lo que genera que al poco tiempo se dañen las correcciones”,
reitera el ingeniero.

Denuncias, reparaciones y soluciones temporales
Apenas tres meses duró la capa de asfalto instalada en la avenida Baralt, en el centro de Caracas. Esta vía se levantó luego de las lluvias del 20 de septiembre pasado, denunciaron usuarios en la red social X (antes Twitter). El colapso genera más tráfico en horas pico.
No obstante, cuando el equipo de Crónica Uno llegó al lugar el asfalto dañado ya estaba sustituido. De acuerdo con los transeúntes, los trabajos se realizaron la madrugada del domingo 28 de septiembre.
“Ellos vinieron el domingo porque de verdad el abultamiento era muy feo y se hacía mucha cola en las horas pico. Pero veremos cuánto dura”,
relató una vecina, quien confirmó la prisa en la reparación.
Los transeúntes señalan que las labores son inútiles porque los constantes botes de agua, causa de los daños, nunca se corrigen. Aunque la avenida Baralt está recién asfaltada en varios tramos los vecinos saben que es solo una solución temporal y más sobre todo en época de lluvias.
Pagar la ineficiencia
Los conductores caraqueños ya están acostumbrados a la inercia de la crisis y desarrollaron un instinto de supervivencia al volante. Los más cautelosos se van al borde de la acera o al canal contrario para esquivar los huecos que, con el agua estancada, no se notan.
“Aquí en Caracas lo que hacen son puros trabajos de mala calidad y quien padece las consecuencias es uno, el conductor. Yo no veo sentido a que se gasten un dineral y tranquen las calles para arreglarlas y a la semana se dañen de nuevo. Es botar el dinero”,
detalla un conductor en la avenida Francisco de Miranda.
El deterioro de la infraestructura vial se repite en avenidas Libertador, México, Casanova y en las calles de Francisco Miranda y Petare, en sentido este y oeste. Esto refleja no solo la falta de inversión, sino también la ausencia de una fiscalización efectiva en las obras públicas.

Para los caraqueños, el problema de los huecos ya no es solo una molestia, sino un indicador tangible de la ineficiencia gubernamental que se paga con el bolsillo al tener que reparar el tren delantero de un vehículo.
“Se requiere, y el usuario así lo exige, serviciabilidad como condición necesaria para el uso seguro y confortable de la carretera o autopista, y eso se logra con pavimento de buena calidad, iluminación y señalización requeridas. La prolongación de la vida útil de una estructura radica en una adecuada respuesta a su mantenimiento”,
sentenció Barrios en 2017.
Plan del Estado Vs. realidad
El Gobierno anunció el Plan Nacional de Atención Integral a la Vialidad, en enero de 2025, para recuperar más de 3800 kilómetros de carreteras. Este plan, que se enmarca dentro de la Gran Misión Transporte Venezuela, proyectó la colocación de más de 2,2 millones de toneladas de asfalto a nivel nacional.
También impulsó el Plan Especial de Vialidad para Caracas, con rehabilitación integral de vías como la autopista Caracas-La Guaira, que incluía la intervención de túneles y obras de embellecimiento.



No obstante, Rojas indica que, a pesar de los anuncios de inversión, la realidad en las calles de Caracas y en las regiones muestra algo distinto.
“Los planes del Estado buscan garantizar vías de calidad, pero esto no ocurre por la ineficiencia de los trabajadores y la creación de soluciones puntuales. Lo que se necesita es un plan integral de vialidad de gran envergadura”,
sentencia.
Agrega que este proyecto debe ir más allá del bacheo; debe haber el mantenimiento preventivo, la señalización, la iluminación, la movilidad, la seguridad y el control de calidad de las obras.
Movilidad a medias
De acuerdo con una investigación de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Central de Venezuela, la infraestructura vial del país facilita la movilización de más de 95 % de los pasajeros y de la carga. Por ello, el Estado debe invertir de manera periódica recursos económicos para su construcción, mantenimiento y rehabilitación.
La presidenta de la Sociedad Venezolana de Ingeniería de Transporte y Vialidad (Sotravial), Celia Herrera, mencionó en una nota anterior para Crónica Uno que los problemas de infraestructura vial afectan la movilidad y cotidianidad del venezolano, porque las fallas de bordes, baches o desniveles producen congestión vial y restringen la movilidad.

“Este deterioro impacta fuertemente sobre la calidad de vida de los caraqueños. Se desarrollan problemas de salud mental porque hay una afectación emocional por el estrés, la ansiedad, lo que significa estar tanto tiempo o tener algún percance en una vialidad”,
concluyó Herrera.
(*) La información de esta nota incluye aportes de fuentes que solicitaron anonimato por motivos de seguridad. Crónica Uno garantiza la protección de su identidad.
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