Las industrias cervecera y de especies alcohólicas reportaron entre 34 % y 35 % de caída en sus ventas en 2020. El consumo anual per cápita, de forma legal, es de 1,4 litros en promedio, una disminución relacionada más con la crisis económica que con políticas de salud pública.

Caracas. La pandemia extendió la agonía que vive el sector de bebidas alcohólicas desde hace casi diez años. El cierre prolongado de comercios por la cuarentena amenazó con caídas de hasta 80 % en las ventas, cifras que si bien siguieron en rojo tuvieron menor impacto en el último trimestre de 2020 por la flexibilización.

El hábito de consumo del venezolano cambió por completo debido a una recesión que ya lleva siete años consecutivos golpeando la economía del país, y ello se evidencia en los números que manejan las industrias y los comercios de bebidas alcohólicas.

Cristóbal Gomes, encargado de una licorería en Catia, señala que en 2020 vendió 70 % menos respecto a 2019 por el cierre obligatorio que se extendió durante ocho meses y las cargas tributarias. La Cámara de Licores del Área Metropolitana de Caracas (Calicor) ubica la cifra en 77 % y la actividad comercial del sector en 33 %.

Estuvimos trabajando en ocasiones con entregas a domicilio y eso alivió un poco, pero no fue suficiente porque las personas ya no compran de la misma forma que antes”, explica el Gomes. En Venezuela, a diferencia de otros países, se redujo el consumo anual per cápita de alcohol más por razones económicas que por políticas de salud pública.

Cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) reflejan que, en 2015, Venezuela era el tercer país latinoamericano que más ingería alcohol (8,9 litros per cápita), número que se redujo a 5,6 litros en 2018, según cálculos de la OMS, y fue el segundo país con mayor caída en ese período (-37 %, superado por Ecuador con -39 %).

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Consumo distinto

“Sí está cambiando el patrón de consumo”, señala, tajantemente, el presidente de la Cámara de la Industria Venezolana de Especies Alcohólicas (Civea), Luis Enrique Cárdenas. Afirma que el consumidor venezolano está optando por productos más económicos, que en ocasiones son bebidas adulteradas, falsificadas o que, incluso, ingresan al país por contrabando.

Cárdenas asegura que el mercado de bebidas alcohólicas en Venezuela “está cayendo” y estima que el consumo en 2020 fue de 1,4 litros per cápita de forma legal, cuando en el mundo la media fue de 5,5 litros. “Las proyecciones indican que en 2025 no habrá bebidas legales en Venezuela”, dice.

bebidas alcohólicas
Foto: Luis Morillo

La industria cervecera, por su parte, no reporta aumentos en las ventas desde 2016. Omaira Sayago, directora ejecutiva de la Cámara Venezolana de Fabricantes de Cerveza (Caveface), señala que en 2015 el volumen anual de ventas estuvo alrededor de los 2000 millones de litros, pero la inflación y la reducida actividad comercial han hecho que el total, al cierre de 2020, esté por el orden de los 170 millones de litros.

Civea (que agrupa la industria de fermentados y destilados) calcula que en 2020 se vendieron 35 millones de litros de bebidas distintas a la cerveza, y el sector está próximo a cumplir diez años sin registrar aumentos en ventas y consumo. Ambas industrias reportaron caídas cercanas al 35 % comparados con 2019.

Aumentar el consumo pasa por recuperar el poder adquisitivo

Omaira Sayago, de Caveface, señala que en la industria son conscientes de que “una recuperación contundente en el consumo solo podrá darse cuando los venezolanos recuperen sus ingresos y, por ende, el poder adquisitivo”.

2020 cerró con una inflación de 2591,5 % en el rubro de bebidas alcohólicas y tabaco, y alcanzó su pico en 2018, cuando cerró en 121.098,5 %, según el Banco Central de Venezuela (BCV). El precio de la cerveza aumentó 3233 % entre diciembre de 2019 y el mismo mes de 2020, mientras que el del vino lo hizo 3400 %, según registros de Crónica.Uno.

Otro elemento es el tributario, pues Civea estima que entre 70 % y 80 % de los ingresos del sector se destinan a impuestos nacionales y municipales, lo que se suma al desplazamiento en el mercado que producen los productos ilegales e impacta en los precios finales de su mercancía.

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Recuperación modesta en 2021

Sayago asegura que una menor contracción económica este año podría reflejarse de manera positiva en el mercado cervecero, aunque de manera modesta, lo que también contribuiría a evitar la venta de bebidas ilegales y/o adulteradas que evaden el pago de impuestos y afectan al Fisco Nacional.

Mientras que Luis Enrique Cárdenas, de Civea, dice que este año podría haber crecimiento en sus ventas por primera vez en años, pero que eso dependerá de si se mantiene la flexibilización, pues en hoteles, bares, restaurantes y clubes se concentra hasta 20 % de las ventas del sector a escala mundial.

Al inicio de la pandemia, el sector proyectaba hasta 80 % de caída en sus ventas para fines de año, pero en octubre –cuando se expandió la flexibilización– la proyección bajó a -35 %. De eso, y de temas como la exoneración de impuestos a materias primas, los ajustes tributarios y que se resuelva el problema del combustible, dependerá un eventual cambio de color en las cifras rojas de la industria.


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