En El Polero en Puerto Cabello una guaya desprendida puso en riesgo a la comunidad

La comunidad de El Polero quedó sin electricidad, todo debido a un guaya que se desprendió del tendido eléctrico. La causa, un cambio el sistema de luces de la zona, el cual al estar mal hecho causó el accidente y aún no tienen respuestas.

Valencia – Más de cuatro días y en medio de los aguaceros provocados por el inicio de la temporada de lluvias el sector El Polero del barrio La Libertad en Puerto Cabello se quedó sin luz, la razón es que una guaya de electricidad que se desprendió y duraron más de cuatro días sin corriente y con constantes intermitencias.

Juan Manrique señala el sitio en el que la guaya cayó, queda justo al frente de su casa y sobre ella hay unos cuatro cauchos para evitar mayores riesgos. Debido a la falla más de 7 casas en la calle número 32 estaban sin energía.

Fotografía: Armando Díaz.

«La electricidad sube y baja y de golpe entonces tenemos todo apagado para que no se dañe, porque es mejor prevenir que lamentar. Quienes tuvieron luz son los de las otras calles», dice Manrique de 17 años de edad.

Juan Manrique está acostumbrado a que se vaya la electricidad, por eso desconecta todos los aparatos, en vista de que con cada subidón sus equipos eléctricos corren el riesgo de acabar dañados como en épocas anteriores, cuando se echó a perder su nevera, la cual tras mucho esfuerzo pudieron remplazar.

Pasar tantos días sin suministro eléctrico fue una amenaza para la comida que tenían refrigerada, sin embargo la familia le pidió a una vecina en otra calle, que si tenía servicio, si le podían facilitar una extensión, la cual sirvió para conectar la nevera y unos ventiladores que funcionan en el cuarto de Manrique y su hermano menor.

Pero no siempre fue así, meses atrás cuando los apagones eran más continuos y largos debían caminar alrededor de 20 minutos con las carnes hasta la zona de Portuario, en donde se ubica el complejo deportivo en honor a Maradona.

Ahí nunca se va la luz, además tenemos familia ahí, así que llevábamos a pie la comida porque no tenemos carro».

Cuatro días sin luz no son fáciles, pero este joven aprovecha el tiempo haciendo deportes. «Practico calistenia y así se me van pasando las horas». Cuando no está ejercitándose, toma hojas blancas o cuadernos para dibujar, sino, hace algunas manualidades o ayuda a su hermano menor en algún tipo de tarea.

Mientras Manrique habla, sale del interior de la casa su madre, Jannice Ojeda sobre la falla esta mujer explica que hace algunos días se acercó a la zona el concejal por el PSUV, Miguel Pirona para evaluar lo ocurrido.

Fotografía: Armando Díaz.

Sin embargo, su respuesta fue desconcertante. «Dijo que solamente hay un camión y como en Morón se daño un transformador y también en La Sorpresa no habían podido venir. A mi parecer no me importa si no nos colocan electricidad, pero desconéctala, quítale electricidad al cableado. Eso es un peligro».

El problema inició a raíz de un operativo de iluminación organizado por la alcaldía de Puerto Cabello.

En la mañana pusieron las lámparas led y la luz subió y sentimos la explosión. Mi sobrina y yo salimos y vimos que la guaya se cayó y así se ha quedado».

Desde que la crisis se acrecentó Ojeda dejó su trabajo, es TSU en Administración de Empresas, pero ahora trabaja en una casa de familia en el área de limpieza. Se levanta temprano para hacerle la comida a sus hijos, que aún van al colegio. «En las mañanas es un rollo y la única luz es la luz del teléfono. Trato es de solventar con la extensión de mi vecina. Así lavo los uniformes de los muchachos. Ellos necesitan sus uniformes para ir a clases el lunes y allá no es excusa que se fue la luz para ir con ropa sucia».

Fotografía: Armando Díaz.

A unas casas de distancia de Ojeda vive Enna Salas con su marido, su mamá y su hija. Desde la entrada de su casa observa a la gente pasar por la calle. Es lo que puede hacer para matar el tiempo que tiene sin luz. Hay mucho que hacer pero sin electricidad todo se complica.

Aunque no hay electricidad, Salas está agradecida con la alcaldía porque colocaron las nuevas lámparas. Antes de eso todo era oscuridad, pero ahora el remedio fue peor que la enfermedad. Al menos así lo explica, porque las fluctuaciones de energía eléctrica presuntamente dañaron su cocinita eléctrica y le quemó tres bombillos, mientras que la lavadora no tiene fuerza para arrancar.

Foto: Armando Díaz.

Hemos puesto varias quejas y estamos cansados de quejarnos, de repetir esto. Hemos llamado a toda la gente pertinente, pero no nos ponen como prioridad porque dicen que hay que resolver otras cosas., y no nos pone como prioridad porque tiene que resolver otras cosas».

Para otras mujeres como Mirla Pacheco que la guaya siguiera en el suelo y con carga eléctrica era un problema más que grave. «En esta comunidad hay muchos niños. Yo no quiero ni pensarlo, pero los muchachos son curiosos, uno no sabe si tocan algo que no deben, o se tropiezan y se quedan ahí pegado. No, no no es que lo digo y me pongo mal», dijo.

La guaya está justamente en su acera y cuando pasaba por ahí lo hacía con cuidado para evitar cualquier accidente, pero con el pasar de los días solo le queda clara una cosa, la poca voluntad para solucionar problemas. «A mi tío se le han dañado algunos artefactos, como el ventilador. Queremos estar tranquilos necesitamos nuestra comodidad y tranquilidad. Somos seres humanos y necesitamos estar bien», pero por desgracia le toca seguir soportando el calor porteño mientras hace algunas labores del hogar.

La noche del 30 de abril, el servicio de electricidad en El Polero, fue restablecido de acuerdo con los vecinos del sector. Y al, parecer una cuadrilla de Corpoelec solventó el peligro de la guaya.

Foto: Armando Díaz.

El 21 de septiembre de 2020, murió electrocutada Ceni Viscaya. La dama transitaba por la Isabelica, Valencia, cuando sin darse cuenta piso una guaya que se había desprendido de un poste.


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