Familiares de privados de libertad larenses que se encuentran en la cárcel de El Dorado, en el estado Bolívar, aseguran que pagan su condena en condiciones infrahumanas y, en muchos casos, hasta la fecha no saben el estado de salud de sus seres queridos. Sostienen que ya varios han cumplido la pena, pero, por no estar en Lara, no han sido liberados.
Barquisimeto. El calvario de las familias larenses que tienen a sus seres queridos en el Centro Penitenciario de Oriente, mejor conocido como la cárcel de El Dorado, en el estado Bolívar, es muy grande, pues antes, cuando iban a visitarlos, tenían que comenzar el viaje los días miércoles, partiendo en un autobús desde Barquisimeto hasta Ciudad Bolívar o Puerto Ordaz. Allí abordaban un carro hasta el poblado de Tumeremo donde pernoctaban, para al día siguiente continuar su travesía a El Dorado.
Luego de un viaje en curiara por el río Cuyuní, quienes viajan hasta el centro penitenciario deben caminar un kilómetro hasta llegar a su destino.
La situación económica del país se agravó, la pandemia de COVID-19 llegó y ahora muchos larenses llevan años sin ver a sus familiares. 17 horas de camino o cuatro días de viaje con pausas separan a quienes están en El Dorado de sus familiares en Lara, pero la falta de efectivo, la hiperinflación y los problemas cotidianos han alargado esa distancia; algunos visitaban a los internos mensualmente, ahora no saben siquiera si sus parientes están enfermos, sanos o si tienen comida o ropa.
Ellos representan a un grupo de 35 larenses que fueron trasladados al temido penal sureño hace ya tres años. Algunos ya cumplieron su pena y, por estar lejos del estado Lara, no han podido recibir el beneficio de libertad, según algunos familiares que consideran la medida como extrema.
Familiares narraron al equipo de Crónica.Uno la situación: “Iris Varela vino para acá a discutir algo que le correspondía a ella cuando era ministra, y que a nosotros no nos dan respuestas. Hemos ido a todos los organismos. Ya fuimos a la Defensoría, aquí está la prueba de cómo nos atendieron en la Defensoría del Pueblo, la doctora Mirielis Contreras; ya no nos reciben en ninguna parte. Le hemos escrito a la ministra”.
Para llegar allá hay que pasar en lanchas, uno dura más de cuatro días en un viaje, y eso es plata. Mire, lloré, me arrodillé, esperé porque la doctora nos dijo: ‘Eso es un año de castigo’, y ya van tres años”, contó la esposa de un recluso.
Los familiares indican que hablan por teléfono algunas veces con sus esposos, “porque allá no hay señal”. Los guaros en El Dorado están en el olvido y esos guaros son los que salieron de la cárcel Fénix. A muchos de ellos lo que les falta es que los trasladen de nuevo a Lara, porque “ya están en proceso”, dijeron.
El problema se mantiene pese a que el pasado 21 de junio Nicolás Maduro anunció la creación de la Comisión Especial para la reestructuración del sistema de justicia venezolano, encabezada por Cilia Flores y Diosdado Cabello, que buscará una reforma en el sistema judicial y acabar con los retardos procesales, entre otros aspectos.
Con sobretiempo
Otra de las esposas de los trasladados a El Dorado, que prefirió omitir su identidad por temor a represalias contra su familiar, afirmó que este ya cumplió su pena y todavía está preso en ese centro penitenciario.
“Ya hablé con la juez, aquí tengo todos los papeles que confirman que ya cumplió todo y, sin embargo, no los han traído. Aquí está como está firmado desde el 9 de junio tenía antecedentes penales. Me están mandando a El Dorado para que les den una carta de buena conducta. ¿Cómo voy a ir a El Dorado a que le den eso a uno? Le piden el oficio jurídico allá. O sea, que todos estos viajes con todo lo que está pasando y aquí está todo, todos los papeles ya están consignados. O sea, solamente porque está tan lejos para entregar ese oficio no lo han soltado”, contó.
Aseguró que esa información se la dio la juez que lleva la causa: “Pero si mi esposo estuviese aquí, yo misma iría a Fénix, cómo pago yo un pasaje de ida y vuelta para El Dorado para que me den un oficio, para irlo a buscar. ¿Cuántos millones voy a gastar yo ahí? Pero ya la libertad la tiene, ¡está y no está por un confinamiento. Ya tiene nueve años en físico y está pagando 12, porque ya tiene tres años y medio en El Dorado”.
1188 kilómetros es la distancia que hay entre Barquisimeto y el Centro Penitenciario El Dorado, y, de acuerdo con los cálculos de los propios familiares, se requieren más de 700 dólares por persona para viajar hasta esa cárcel. Para las familias es imposible cubrir esos gastos de manera regular.

Afirmó, además, que su esposo no tiene visita, pues la única que está es ella, porque el resto de su familia está fuera del país. Desconoce cómo hará su esposo con la comida porque no lo ha visto.
Añadió que cuando hablaron con el presidente del Circuito Penal Judicial del estado Lara, Luis Ramón Díaz, este les indicó: “El problema es que están allá, porque, si no, yo los agarro en un plan de abordaje y salen de una vez. Pero yo no tengo la culpa, eso es el sistema penitenciario que no se los traslada a ustedes”.
Familiares de reclusos que se encuentran en El Dorado solicitaron en las cartas que han enviado a los organismos públicos el traslado para sus centros originales de reclusión porque, aseguran, en ese penal no se hacen traslados y quienes están en calidad de procesados pasan sus años sin asistir a una audiencia, además de la falta de atención médica y de comida, así como de contacto con la familia, entre otras carencias.
Cobros en dólares
Durante la última jornada de protesta de los familiares de los detenidos en los centros reclusorios del estado Lara, las denuncias más recurrentes eran el cobro en dólares para realizar cualquier trámite en el Circuito Judicial Penal del estado Lara.
La señora Albina Rangel, madre de uno de los reclusos en Fénix, denunció que el juez encargado de la causa de su familiar le pidió una resma de papel y un refresco para poder sacar a su hijo de ese centro reclusorio.
“Si no me dan la resma de papel y el refresco, tu hijo se quedará aquí”, así afirmó Rangel que le dijo el juez, al tiempo que aseguró sentirse mal por el costo del papel, pues es una persona de la tercera edad que no tiene cómo alimentarse bien día a día, y lo poco que tiene es para cubrir las necesidades y gastos que necesita su hijo dentro del reclusorio.
También afirmó que a su familiar lo han castigado en varias oportunidades, y la última vez estuvo cuatro días sin comer y lo dejaron en ropa interior, pues le botaron todas sus pertenencias y la comida.
Otro familiar de los detenidos en el centro penitenciario Fénix dijo que, aunque la sede donde se encuentra el Circuito Judicial Penal de Lara se puede llamar tribunal, todo el mundo sabe que en realidad es la casa donde se vende la justicia.
“Si usted pone dinero, usted es inocente aunque sea culpable, y si usted no tiene dinero, es culpable aunque sea inocente”. afirmó, al tiempo que indicó que muchos de los reclusos de los centros penitenciarios de Lara ya han cumplido las condenas, pero no les dan la libertad porque no tienen “los 500 dólares para dárselos a los jueces corruptos y sinvergüenzas, vagabundos que ahora lo que quieren es venderles la libertad a los presos”.
Informó que su hijo fue detenido en Barquisimeto y lo trasladaron para El Dorado sin procesarlo, y de allí lo cambiaron para Rodeíto I en Caracas: “¿Cuándo van a procesar a ese muchacho?”, se preguntó con angustia, pues ya lleva cuatro años sin que se le haya procesado legalmente.
“Voy a aprovechar para denunciar que me llamó para decirme que desde el jueves pasado no come, porque no tiene comida. No les han llevado comida, entonces, ¿cómo es eso? No tienen derechos humanos los penados?”, reclamó.

