A Luis Camacaro, Guillermo López y Juan Freites los detuvieron el 23 de enero de 2024 en Yaracuy, Trujillo y La Guaira respectivamente. Durante casi un mes nadie supo de su paradero. Los acusan de participar en la operación Brazalete Blanco, la misma causa en la que involucraron a Rocío San Miguel, excarcelada el 8 de enero pasado.
Caracas. Cada 23 de enero, Venezuela recuerda la caída de una dictadura y el regreso de la democracia. Para Yrama, Adriana y Atali, en cambio, el significado es otro, no hay nada que celebrar. Hace dos años, en esta fecha, les arrebataron a sus familiares, que permanecen detenidos en el Helicoide.
Se trata de tres dirigentes regionales de Vente Venezuela, organización fundada por la líder opositora María Corina Machado: Luis Camacaro, de 53 años, coordinador en el estado Yaracuy; Guillermo López, de 35 años, del estado Trujillo; y Juan Freites del estado La Guaira, de 35 años.
A los tres los vincularon a un supuesto intento de magnicidio que el Gobierno bautizó como Operación Brazalete Blanco, en la que también involucraron a Rocío San Miguel, entre otros.
A Luis lo interceptaron cuando se iba de la casa de unos amigos, a Guillermo, cuando salía de la barbería y a Juan se lo llevaron de su residencia, luego de semanas bajo vigilancia. Los tres permanecieron 26 días en condición de desaparición forzada, ya que sus familiares nunca pudieron obtener información de su paradero durante ese tiempo.

El 19 de febrero les comunicaron a sus familias que habían sido trasladados a Caracas y se encontraban en el Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).
A todos les impidieron tener una defensa privada de su elección. En mayo de 2024 fue su última audiencia: las autoridades les dijeron que como no se habían declarado culpables, pasarían a juicio. Desde entonces, el proceso no avanzó.
Mantener una ilusión por su hijo
Mientras Guillermo López estuvo desaparecido, su esposa Adriana Abreu tuvo que decirle al hijo de ambos que su papá estaba “en una misión secreta”, y que por eso no podían saber dónde estaba ni hablar con él.
Ahora, incluso cuando lo visitan en la prisión, la pareja explica que él está trabajando y no se puede ir de ese lugar. “Es doloroso porque en cada ocasión le pregunta: ¿Hoy sí te vas conmigo?”.
Madre e hijo rezan todas las noches “para que papá vuelva pronto”. Días atrás el niño de cuatro años le dijo molesto: “Yo creo que Dios no me quiere, porque yo tanto que le he pedido y mi papá no viene”.
Una de las últimas veces en la que planeaban ir a ver a Guillermo, el pequeño le dijo que no quería ir.
—¿No extrañas a tu papá?—, preguntó Adriana
—Si mamá, yo lo quiero ver, pero estoy cansado de viajar tan largo—, le respondió su hijo.
El viaje de Trujillo hasta Caracas es de mínimo 16 horas en autobús. Abreu contó que trata de visitar a su esposo seguido, pero los costos son altos. Solo en los pasajes para ella y el niño gasta alrededor de 100 dólares.

Un bohemio, amante de la libertad
Yrama Macías describe a su esposo Luis Camacaro como músico por sobre todas las cosas. “Canta, compone, toca sus instrumentos, arpa, guitarra, cuatro”. Por esa trayectoria es que mucha gente lo conoce en el estado Yaracuy. Participó en un grupo coral, ha interpretado música romántica y hace 40 años fundó, con unos amigos, una banda llamada Grupo LEF en la que combinan pop y rock.
“Es un bohemio, amante de la libertad”, dice y agrega que sus cuatros hijos fueron parte de su motivación para involucrarse en la política y buscar un cambio en el país. “Encontró en la causa de María Corina lo que queremos, que es paz, tranquilidad, prosperidad, que es progreso, que es libertad en todos los aspectos”.
Durante los dos años que lleva privado de libertad, Luis Camacaro ha desarrollado otras patologías. Debe someterse a controles médicos constantes porque si no se le dispara el azúcar y la tensión.
La situación ha sido especialmente dura para sus padres y sus hijos, aunque todos han tratado de llevar el proceso con valentía. “No son ellos solamente los que están presos, somos todos”, asevera Macías.
El próximo 26 de enero Luis cumplirá 54 años. “Esperemos que sea en libertad, que Dios nos conceda esa dicha”, agrega.

Un Estado que no protege
Cuando su hijo Juan Freites comenzó a involucrarse en la política regional, Atalí Cabrejo llegó a aconsejarle que moderase sus denuncias, ya que algunas podían resultar incómodas para quienes estaban en el poder. Sin embargo, reafirma que es parte de la personalidad de su hijo no quedarse callado ante la injusticia.
Para ella es doloroso saber que Juan lleva dos años encerrado “sin haber cometido delito alguno”, solo por ejercer su derecho a la libertad de expresión, por exigir una mejor calidad de vida. “Si a alguien no le gusta lo que yo pienso, eso no es motivo para que tú me encierres”, expresa.
Relata que cuando el 8 de enero pasado el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, anunció la liberación de “un número importante” de presos políticos, “yo como toda mamá, emocionada, triste, desesperada, salí corriendo para acá para el Helicoide y amanecí, hasta casi las 2:00 a. m. esperando, creyendo en la buena fe, en la voluntad, de que yo iba a recibir a mi hijo y me iba a ir con él para la casa. Pero no fue así”.
Confiesa que no comprende cómo si el Estado es el que debería proteger a los ciudadanos, se ha convertido en quien viola sus derechos fundamentales, sus derechos humanos. “Hoy en día, pues, lo que deseamos es la libertad de ellos. Yo quiero la libertad de Juan José. La exijo, la suplico, la imploro”.
Atención médica urgente
Juan Iriarte, era el coordinador de organización de Vente Venezuela en la parroquia Maiquetía, del estado La Guaira, cuando fue detenido hace 19 meses. Estuvo preso 15 meses en el Helicoide y luego fue trasladado al centro penitenciario Yare II, donde su salud se ha deteriorado.
Su hermana, Milagros López, denunció que para este jueves el activista se encuentra hospitalizado en la medicatura de enfermería de la cárcel de Yare II debido a un cuadro de neumonía bilateral con sospecha de tuberculosis.
Autoridades del penal contactaron a la familia para pedirles de urgencia que llevaran unos medicamentos y retiraran las órdenes para realizarle unas tomografías y exámenes que el centro no puede realizarle.
Milagros exigió al Estado que le garante a su hermano la atención médica necesaria y lo libere de inmediato, así como a todos los presos políticos del país.
La tarde de este jueves, 23 de enero, los familiares de los presos políticos en el Helicoide y en otros centros de detención realizarán una vigilia para exigir que la espera termine y que, finalmente, se ejecuten las liberaciones prometidas.

