Simón Chacón, de 28 años, tenía tres meses de haberse retirado de la Dgcim. Fue detenido el 22 de septiembre de 2024 en Ciudad Bolívar, luego de republicar en su estado de WhatsApp un video de TikTok. Hoy permanece recluido en Yare III.
Bolívar. Un video que en su momento les causó gracia, en el cual hacían referencia a un partido político o candidato, mantiene separados desde hace un año y cuatro meses a María Soledad Osorio y a su hijo Simón Chacón.
Fue la noche del 20 de septiembre de 2024, cuando estaban en su residencia en Ciudad Bolívar y Simón le mostró aquel video publicado en TikTok.
“Nos reímos los dos. Era un video de unos borrachitos, cantando, limpiando la calle, haciendo una broma. No había nada de política, nada contra ningún presidente, ninguna candidata, nadie. Solo era algo gracioso”.
Sin embargo, en ese momento no se percataron que quien publicó el video en TikTok escribió en la descripción; “Esto es lo que te espera en Venezuela, Erik Prince”.
Al darse cuenta, María Soledad se asustó. “Yo le dije: quita eso, te puedes meter en problemas. En este país uno no sabe. Pero él me respondió: mamá, yo no hice nada malo, yo no escribí nada, eso no es político. Yo no creo que pase nada”. Estaba equivocado.

Detenido por sus excompañeros
Dos días después, el 22 de septiembre de 2024, a las 2:00 p. m., se llevaron a Simón, quien perteneció a la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), organismo del cual se retiró tres meses antes.
No irrumpieron de manera violenta. Simón estaba por casualidad en el portón de la casa, cuando llegaron sus excompañeros de la Dgcim, los mismos que se lo llevaron por una orden superior.
Él los reconoció y recibió con cierta emoción, pensando que se trataba de una visita de sus excompañeros. Incluso, los estaba invitaba a comer y los fue a abrazar, cuando le dijeron: “No, chamo. Venimos a llevarte. Es una orden”.
Simón encendió su carro y siguió a los funcionarios. Lo último que les dijo fue: “Dile a mi mamá que se quede con el carro”. Desde ese instante María Soledad siente que ella también es una presa política más en Venezuela.
“Yo también quedé presa ese día. Porque cada preso político pone presa a su mamá y a su papá. Desde que se llevaron a mi hijo, yo no soy libre”,
aseguró María Soledad.

Invisibilizado por temor
María Soledad describe a Simón como un joven, de 28 años, que no quería irse del país. Buscaba empezar la carrera de ingeniería, siendo ya Técnico Superior Universitario en Mantenimiento.
“Él no quería irse del país. Decía: mamá, yo me quedo aquí, yo quiero salir adelante aquí. Estaba buscando cursos, quería estudiar, quería hacer algo rápido para trabajar. Mi hijo no es un delincuente. Es técnico en mantenimiento. Es un muchacho tranquilo. Nunca se metió en política. Lo único que hizo fue reírse de un video”, lamenta.
La detención no solo golpeó a Simón, sino a toda su familia. “Nosotros nunca habíamos pisado una cárcel. Mi familia es pobre, pero intachable. Aquí todo el mundo es profesional. Nunca hemos tenido problemas con la justicia”.
El caso de Simón Chacón apenas sale a la luz. Durante más de un año fue un nombre que no aparecía en ninguna lista. “Mi hijo estaba invisibilizado. Nadie sabía que existía. No aparecía en ninguna lista de presos políticos. Solo nosotros sabíamos que estaba preso”.
La respuesta a más de un año de silencio, se reduce simplemente en temor. “Yo tenía miedo. Miedo de que le hicieran daño a él. Miedo de que me hicieran daño a mí. En este país si no eres del partido del Gobierno te ponen preso”.
Y es que María Soledad, además, pertenece a las filas de Acción Democrática en Resistencia.
“En este país pasa algo terrible: la gente decente está presa y los delincuentes están afuera. Eso duele. Eso indigna. Eso destruye a las familias”,
expresó.

Un traslado sin aviso
Lo que terminó de darle valor para visibilizar públicamente a su hijo fue la noticia del 20 de diciembre de 2025. Sin previo aviso a su familia, de estar en la base de la Dgcim en Puerto Ordaz, Simón fue trasladado al penal de Yare III.
“Nadie nos dijo nada. No hubo orden, no hubo papel, no hubo explicación. Cuando fuimos a llevarle cosas, nos dijeron que ya no estaba allí. Sentí que me moría. Casi me tiro al Caroní”,
relató.
Desde entonces, decidió acompañar la lucha que enfrentan otras madres de presos políticos.
“Me vine sin dinero. Sin un bolívar en el bolsillo. Dije: si tengo que dormir en una plaza, duermo. Si tengo que dormir afuera de una cárcel, duermo”.

Y así lo ha hecho. Ha dormido afuera de Yare III, en la PNB de Boleíta, en casas de personas que ni conocía, pero que estaban pasando por lo mismo que ella.
“La gente nos ayudaba con lo poco que tenía: 500 bolívares, 1000 bolívares, lo que fuera. Así sobrevivimos mi hija y yo. Han sido dos navidades sin mi hijo. Dos cumpleaños encerrado. Eso no se lo deseo a nadie”.
María Soledad, oriunda de Ciudad Bolívar, es cultora, actriz y pintora. Pertenece a Fundavi, El Cristo Viviente del Cerro El Zamuro, patrimonio nacional cultural e internacional.
Hoy, no lucha solo por su hijo. “Yo pido la libertad no solo de Simón. Pido la libertad de todos los presos políticos. Si mañana me entregan a mi hijo, yo no voy a dejar esta lucha. Porque yo me siento madre de cada preso político”.


Presos políticos en Barinas
Familiares de los presos políticos del estado Barinas se congregaron este viernes, 23 de enero, junto con organizaciones sindicales que exigieron reivindicaciones salariales.
Los parientes llevaron imágenes de sus seres queridos en las manos, todo espacio es importante para que sus nombres permanezcan presentes.
Víctor Venegas, presidente de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza del estado Barinas (Fenatev), destacó que actualmente se registran a 12 docentes detenidos en el país.
“Cómo no voy a hablar por ellos?”, dijo.

