Calidad del combustible iraní golpea parque automotor del Táchira

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Conductores y especialistas mecánicos aseguran que las impurezas que trae la gasolina iraní ponen en jaque todo el sistema de los vehículos. Mecánicos aseguran que carros, sin importar modelo o año, a los que se les ha realizado mantenimiento, en una semana regresan a los talleres con filtros tapados, inyectores sucios, bujías enchumbadas y arranques deteriorados, fallas corregidas previamente.

San Cristóbal. La falta de gasolina subsidiada es solo uno de los males que viven los tachirenses desde hace poco más de dos meses. Tras una breve reanudación en el despacho de la gasolina a precio nacional, los andinos, si quieren combustible (gasolina iraní), deben pagarlo a precio internacional. 

Pero el costo no es el único problema: la gasolina iraní con la que llenan sus tanques afecta seriamente el desempeño de los vehículos de dos y cuatro ruedas de formas que nunca habían ocurrido. 

Fallas en la potencia del vehículo, tardanza para encender, daños en el sistema de inyección, bombas de gasolina, bujías, arranques y hasta el tanque, son el tema de conversación de quienes aún, a duras penas, mantienen rodando sus vehículos. 

Los vehículos prenden al séptimo arranque. Las bujías se enchumban de gasolina, toca limpiarlas a diario. El carro no tiene la misma fuerza y es agotador porque es una preocupación más que uno tiene, porque ahora la gasolina daña los carros porque es de mala calidad”, comenta Cristian Sayago.

Y es que no importa el año. Los vehículos fallan por igual. El bajo octanaje de la gasolina iraní afecta por completo el desempeño del sistema del vehículo, aunado a las impurezas que trae el carburante, el mismo obstruye todos los filtros que van desde el que se instala en la bomba de gasolina en el tanque, hasta los que se encuentran dentro de los inyectores. 

Desesperados, los andinos buscan en elevadores de octanaje una alternativa a esta situación, por lo que la venta de estos productos se ha incrementado en niveles exponenciales. 

De acuerdo con Carlos Villamizar, propietario de la venta de lubricantes y fluidos para carros y motos, Distribat, la demanda de este químico se elevó tras la llegada de la gasolina proveniente de Irán, siendo el último despacho el que peor calidad en octanaje y pureza trajo consigo. 

Los carros comenzaron con problemas de combustión. Por eso la gente comenzó a preguntar por aditivos. La demanda de elevadores de octanaje tanto en pastillas como en líquido, ha aumentado considerablemente”, indicó.

Cuando la gasolina era nacional, los elevadores de octanaje, cuenta Villamizar, eran utilizados por dueños de vehículos usados en carreras o de piques. 

Asegura que no es un asunto de moda o mediático, sino que la misma gente, tras llenar los tanques de sus carros con la gasolina iraní, van en busca de aditivos que mitiguen los problemas que presenta el carro, luego de salir de una estación de servicio. 

Falla recurrente 

Villamizar destaca que lo más frecuente es que en las mañanas la combustión no sea la más adecuada y esto se debe al bajo octanaje de la gasolina iraní. “Las bujías quedan empapadas en gasolina. Varios carros presentan esa falla y es después del 24”. 

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No importa el año del vehículo, las fallas por la gasolina iraní son recurrentes / Foto: Ana Barrera

Desconoce si esta situación se presenta en otras regiones del país, pero lo que sí sabe es que la venta de estos aditivos, así como los limpiadores de inyectores, se incrementó en un 300 %.

Villamizar sostiene que en su establecimiento se pueden vender unas 60 unidades de elevadores de octanaje al día, ya que el producto al ser aplicado en el tanque de gasolina del carro o de la moto, mejora el desempeño del mismo de manera inmediata. 

“Aumenta la potencia del carro, evita el cascabeles, optimiza la combustión y la gasolina rinde más, alarga el tiempo de entonación del carro. El cambio se ve de inmediato”. 

Recomendó que antes de aplicar el elevador de octanaje, se use un limpiador de inyectores y a la siguiente llenada del tanque, usar el aditivo para la gasolina y alternarlo, siempre y cuando el bolsillo lo permita. 

El costo de este aditivo varía de acuerdo a la marca, pero oscilan entre los 10.000 y 15.000 pesos, es decir, tres y cinco dólares. 

Con cautela

El técnico automotriz, Ronny Uzcátegui, propietario del taller Disfilca, indicó que se debe manejar con cautela este tipo de fluidos en el motor, ya que si bien mejora el desempeño, las proporciones deben ser las adecuadas porque a largo plazo puede causar daños en las válvulas.

Destaca que si los conductores piensan salir y recorrer largas distancias, no apliquen el elevador, sino que esperen llegar a la ciudad para incorporarlo al tanque de gasolina. En materia de proporciones, recomienda a sus clientes que usen la mitad del envase, pues esos químicos no están diseñados para la gasolina que está llegando al país

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La gasolina iraní, indican especialistas en mecánica, deja impurezas en las piezas de los vehículos / Foto: Ana Barrera

Explicaba que si bien todos los vehículos sufren el mismo problema, los de la marca americana Chevrolet, son los que menos toleran la mala calidad del combustible que llega al país. 

Sucios

En materia de daños, el mecánico explica que es en el sistema de combustión. Las válvulas y bujías son las más afectadas por las condiciones de la gasolina que se despacha en las estaciones de servicio de la entidad. 

Cuando en otros tiempos, la limpieza constante de bujías quedaba para los carros viejos y deteriorados, ahora se volvió una costumbre, ya que las mismas se llenan de gasolina, lo que impide que hagan su trabajo. 

En los tanques, además del agua, en los fondos hace como una melaza y tapa todo. Los microfiltros de los inyectores están tapados. Antes se veía sucio, pero no como ahora. Parece más gasoil que gasolina”.

Advierte que a largo plazo, de no mejorar la calidad de la gasolina, los motores de los vehículos se verán perjudicados gravemente. De acuerdo a la información suministrada por él, el octanaje actual de la gasolina oscila entre los 79 y 80 octanos, once puntos menos que la gasolina venezolana. 

Los arranques son otros que sufren con la mala calidad de la gasolina iraní. Se requiere hacer varios intentos para encender los carros.

Explica que la gasolina iraní trae mucha agua. Al estar el vehículo en reposo, el agua se asienta y al momento del encendido lo que llega al sistema de inyección es agua, por lo que hasta que esa agua no se queme, no encenderá el carro. Y en ese proceso, se descargan baterías, se dañan pilas de gasolina, se tapan inyectores y los conductores se angustian al ver la situación. 

Al igual que Villamizar, Ronny coincide en que la calidad del segundo despacho de gasolina iraní es la que causa estragos en los carros. 

Me han traído carros a los que yo les he hecho mantenimiento hace ocho días con las mismas fallas. Los inyectores sucios, los filtros tapados como si no se le hubiera hecho nada”.

Recomienda hacer mantenimiento al menos cada seis meses, el cual debe incluir lavado de tanque, filtros, limpieza de inyectores y bujías, cuyo costo para un carro tipo sedan puede estar en unos 45 dólares.  “Usar el carro para lo esencial, mientras vemos qué pasa con la gasolina”.

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