El Ministerio de Salud anunció la recepción de 1,2 millones de vacunas para frenar la propagación del virus del que aún no se confirma el primer caso en el país, sin embargo, especialistas señalan que la cantidad de dosis podría ser insuficiente para inmunizar a las poblaciones que habitan en áreas de riesgo.
Caracas. 15 millones de venezolanos necesitan ser inmunizados contra la fiebre amarilla en zonas endémicas del territorio en caso de que el virus llegue a Venezuela.
Así concluyeron especialistas e infectólogos que el 25 de abril hablaron sobre los desafíos que enfrenta el país ante la posible propagación de la enfermedad que ya acumula fallecidos en otros países de la región.
En Venezuela aún no se confirma el primer caso de fiebre amarilla ni se reportan sospechosos. Sin embargo, autoridades y especialistas en materia de salud se mantienen a la expectativa ante el resurgimiento de este virus, en algunos casos letal.
En la última actualización epidemiológica publicada el 24 de abril por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) se confirmaron 189 personas infectadas en cuatro países de América: Colombia, Perú, Bolivia y Brasil. De este total 74 fallecieron.

Comunidades en riesgo
Ante este escenario, los infectólogos enfatizan que la vacunación es crucial para prevenir el contagio y aumentar la inmunidad.
Jaime Torres Rojas, jefe de la sección de Infectología del Instituto de Medicina Tropical Dr. Félix Pifano, advirtió que en Venezuela al menos 15 millones de personas están en riesgo de contraer la enfermedad en zonas endémicas, principalmente en áreas selváticas y rurales.

El principal vector de la fiebre amarilla es el Aedes aegypti, un mosquito causante de otras enfermedades como el dengue y el virus del zika.
Aunque este insecto circula en áreas húmedas y boscosas, la OPS señala que este padecimiento viral suele devenir en epidemia cuando las personas infectadas introducen el virus en áreas densamente pobladas donde la tasa de cobertura de inmunización es baja.
En febrero el Ministerio de Salud anunció la recepción de 1,2 millones vacunas para combatir la fiebre amarilla. Sin embargo, la OPS advirtió que Venezuela integra la lista de países con un suministro limitado e insuficiente para cubrir la demanda.
Ya en 2023 la organización advertía que la cobertura de vacunación contra la fiebre amarilla era inferior a 80 %, junto con Argentina, Bolivia, Brasil y Perú.

Patricia Valenzuela, presidenta de la Sociedad Venezolana de Infectología, explicó que aunque la cantidad de dosis disponibles es limitada, en primera instancia deben ser vacunadas las poblaciones en áreas de riesgo, eso abarca a las comunidades indígenas, caseríos al sur del país, localidades rurales en el estado Zulia y en el oriente del territorio. En estas áreas se están diseminados los principales focos infecciosos.
“Aunque no contamos con la cantidad suficiente de vacunas debemos enfocarnos en las personas que están más expuestas a la enfermedad como los agricultores y médicos recién graduados”.
El reto del diagnóstico
Otro de los desafíos que mantienen en vilo a los especialistas es la detección. Valenzuela indicó que el virus de fiebre amarilla se diagnostica con pruebas de detección molecular tomadas de una muestra de sangre extraída del brazo. La tecnología necesaria para el procesamiento de este tipo de exámenes está disponible en la parte privada.
“En el sector público solo tenemos el instituto de Higiene Rafael Rangel y el IVIC para hacer la detección molecular. El desafío sería trasladar todas las pruebas hasta Caracas o considerar el acondicionamiento de laboratorios en el interior para dar cobertura a todo el país”,
señaló la infectóloga.

Esta enfermedad suele confundirse con el dengue porque ocasiona síntomas similares. Pero aunque ambos virus son causados por mosquitos hay signos que los diferencian.
La infectóloga explicó que los pacientes pueden presentar fiebre, dolores musculares y articulares, dolor de espalda, náuseas y vómitos durante unos cinco a seis días.
La fiebre amarilla y sus peligros
Luego las personas entran en una fase remisión. Sin embargo, transcurridas de 24 a 36 horas algunos pacientes pueden pasar a la fase tóxica.
Valenzuela calcula que estos suele ocurrir en 15 % a 10 % de los casos con otro tipo de complicaciones.

“Allí reaparece la fiebre, el tinte amarillo de piel mucosa, hemorragias, falla del hígado y disfunción renal”,
destacó.
La fiebre amarilla no es contagiosa de persona a persona y no existe un tratamiento antiviral específico para combatirla. Se propaga a través de la picadura de mosquitos infectados.
En zonas selváticas también se reporta su transmisión entre primates, principalmente entre monos araguatos y aulladores.

Algunas de estas áreas donde habitan estos animales son frecuentemente visitadas por turistas lo que aumenta el riesgo de contraer la enfermedad en caso de ser picado por mosquitos infectados.
Por eso la especialista hace un llamado a la consciencia. “80 % de los casos confirmados en sudamérica tiene el antecedente de haber viajado a estas zonas boscosas sin haber estado vacunados. Estos son dos datos prioritarios al momento de atender pacientes y comprender más sobre esta enfermedad”.
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