Desde 2013 la nación registra una caída sostenida en sus ingresos petroleros. Este año podrían entrar apenas $2700 millones por esa actividad, según cifras de Ecoanalítica. El constituyente Jesús Faría revela que «todas las operaciones» del gobierno de Maduro y en especial las del sector petrolero se hacen «de manera clandestina» debido a las sanciones de Washington.

Caracas. Los datos oficiales disponibles arrojan que hasta el primer trimestre de 2019 Venezuela obtuvo 6115 millones de dólares por exportaciones públicas petroleras. En año y medio el sector ha estado cercado por las sanciones de EE. UU. dejando el camino abierto para la informalidad. Según voceros del gobierno de Nicolás Maduro, desde octubre de 2019 la nación no recibe ingresos petroleros formales.

El primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, dijo en su programa número 309 del 2 de septiembre: «Venezuela no recibe ingresos formales de la industria petrolera desde el mes de octubre (2019). ¿Ajá y cómo se hace? Un milagro (…) por la administración de lo poco que ingresa por distintas vías».

El actual ministro de Petróleo es Tareck El Aissami, también vicepresidente para el área económica. Sin embargo, es poca la información que ofrecen los gabinetes o la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) sobre sus ingresos y operatividad. En las apariciones el ministro no menciona cifras de producción, los accidentes que ha enfrentado la industria este año o la escasez de gasolina que empeoró desde marzo.

A la fecha el Banco Central de Venezuela (BCV) no ha publicado los ingresos petroleros totales correspondientes a 2019; los datos más recientes son del primer trimestre de ese año. Desde 2013 la nación registra una caída sostenida en sus ingresos petroleros. Entre 2013 y 2018 estos se contrajeron 65 %, al pasar de $85.603 millones a $29.810 millones, según cifras del BCV.

Ecoanalítica estima que este año los ingresos petroleros de Venezuela cierren en torno a los $2700 millones, menos de la mitad de lo que registró en el primer trimestre de 2019. La cifra expone una brutal caída si se compara con lo que ingresaba en 2013 ($85.603).

La situación de la industria empeoró aceleradamente en los últimos años. La producción en julio fue de apenas 392.000 barriles de petróleo. En 2017 el país era aún uno de los mayores exportadores de crudo de la región con 1,91 millones de barriles al día. Hoy la industria no es capaz de abastecer la demanda local de gasolina, ni de gas, lo que ha derivado en largas colas de usuarios para obtener estos servicios.

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El gobierno de Nicolás Maduro señala que las sanciones de Estados Unidos aplicadas al crudo venezolano en enero de 2019 son las responsables de la crisis que enfrenta el sector. No obstante, los ingresos y la producción comenzaron a descender mucho antes. Este 2020 el mercado petrolero también es afectado por la pandemia de COVID-19, que ha generado una caída en los precios del crudo en todo el mundo. Pdvsa navega entre sanciones, baja producción y un comercio en jaque por la crisis sanitaria.

El exministro de Comercio Exterior y constituyente de la ANC, Jesús Faría, dice en entrevista a Crónica.Uno que «todas las operaciones» del Gobierno y en especial las del sector petrolero se hacen «de manera clandestina», debido a las sanciones de Washington. «Prácticamente estamos desarrollando actividades comerciales, financieras y bancarias secretas. Estamos obligados a eso, a incurrir en costos elevadísimos de transferencias de transacciones de comercio para evadir múltiples cercos. Hemos perdido enormes cantidades de dinero, se nos han confiscado cuentas, activos, oro en el exterior», explica.

El año pasado Pdvsa llegó a vender crudo con hasta 30 % de descuento, según cifras de Ecoanalítica. El negocio que ya no era rentable para la nación por la merma en su producción además aplicaba estas rebajas con los compradores que lograba captar. Desde las sanciones las empresas con más cuidadosas al hacer negocios con Venezuela por temor a entrar en la lista negra de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU.

Faría agrega que la manera en la que se llevan a cabo las transacciones del Estado no puede hacerse pública. «Todo lo que hacemos es sobre la base de la mayor discreción y secreto posible, precisamente para que las pocas operaciones que nos quedan ahora como opciones, las podamos seguir desarrollando», dice.

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Las sanciones de EE. UU. buscan debilitar el gobierno de Nicolás Maduro, sin embargo, este ha logrado mantenerse en el poder. En los últimos años el mandatario ha insistido en diversificar la economía venezolana. Recientemente, Venezuela exportó ganado a Irak por primera vez. La minería es otro de los ramos a los que las autoridades han puesto especial atención luego de que Pdvsa dejara de ser una fuente importante de ingresos.

El economista Asdrúbal Oliveros explica que la disminución de la industria impacta de forma económica, política y social, pues durante todo el siglo XX la renta petrolera jugó un rol fundamental en la concepción del Estado. Afirma que uno de los hechos más relevantes es que hoy el sector privado no depende de las divisas del Estado. «Desde la década de los 70 al año pasado esto se fue forjando, tú recibías los ingresos en dólares por el petroestado y parte de esos ingresos terminaban yendo hacia el sector privado, las empresas y ciudadanos, eso hoy no sucede. Hoy la provisión de dólares de los privados, empresas y ciudadanos depende principalmente de lo que ellos hagan directamente: lo que exportan, los activos, los ahorros que puedan tener o de los envíos de las remesas», dice.

El director de Ecoanalítica sostiene que en una economía con el grado de sanciones como la de Venezuela en la que al gobierno de Maduro le han cerrado todas las cuentas bajo el sistema swift (Sociedad para las Comunicaciones Financieras Interbancarias Internacionales) no le queda otra que generar esquemas alternativos y poco transparentes, para de esta forma mover el dinero sin que pueda ser monitoreado o bloqueado.

Gran parte del Estado venezolano se mueve en este momento con pagos en efectivo. El economista indica que a pesar de lo que eso implica en el sistema de pago de un país, por ser arcaico, es un mecanismo de defensa frente a las sanciones.

El dato

Los ingresos petroleros no son lo único que se mueve en el país de manera informal, el oro también. Una investigación de Transparencia Venezuela publicada el año pasado reveló que entre 70 % y 80 % del oro que se extrae en Venezuela es sacado del país de manera ilegal vía terrestre, aérea y fluvial.

Activos de Venezuela en otros países

La nación tiene activos congelados en varios países y demandas por expropiaciones o incumplimiento de contratos. En enero de 2019, previo a la sanciones del crudo por parte EE. UU., el jefe de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, se juramentó como presidente encargado de Venezuela, a partir de entonces más de 50 países lo reconocen y algunas cuentas y activos de la nación son controlados por este lado de la oposición.

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El presidente de la junta directiva ad hoc del BCV, Ricardo Villasmil, reveló el mes pasado en una Memoria y Cuenta transmitida de forma virtual que esa junta había logrado proteger 33 toneladas de oro en el Banco de Inglaterra, así como identificar $342 millones en Citi Bank de EE. UU., $4,6 millones en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, $120 millones en Deutsche Bank y 2,5 millones de euros en el Banco de España. El también economista dijo que el Tesoro de Francia entregó hace varios meses 49 millones de euros a la administración de Nicolás Maduro.

El vocero señaló que las reservas en oro de la nación pasaron de 360 toneladas a 160. «Estas ventas han sido con países que no han apoyado al gobierno interino y se han dado a través de comercios oscuros. Ese oro ha sido certificado o vendido, es difícil hacerle traza a esto. No tenemos información de cuánto se ha vendido», apuntó.

La industria petrolera venezolana no es hoy el brazo robusto que sostenía la economía y que en 2013 era capaz de generar más de 80.000 millones de dólares al año. Este 2020 en la nación podrían ingresar apenas 3,15 % de lo que percibía hace siete años por esta actividad. Los deseos de elevar la producción han sido aplastados por una infraestructura endeble que este año no ha podido producir gasolina suficiente para sus habitantes, ni tampoco los dos millones de barriles de petróleo diarios anunciados como meta por las autoridades en enero de 2019.

Foto principal: @Petrosucre


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