La emigración de los padres deja en los niños un sentimiento de abandono

Abuelos, hermanos mayores e incluso vecinos se hacen responsables del cuidado de infantes cuando su familia se fractura ante la partida de los papás a otro país. La ONU califica este tipo de situación como «niños dejados atrás», pues corren el riesgo de no ser protegidos en la sociedad que viven.

Caracas. Niños cuidados por vecinos, hermanos mayores, abuelos o solo conocidos es una de las consecuencias ante una emigración que dejó de ser planificada y se convirtió en una huida que desarticula familias.

La decisión de dejar a los hijos para cruzar la frontera en búsqueda de estabilidad económica genera sentimientos encontrados en los niños, quienes son los más vulnerables y afectados ante los cambios que el aparente “abandono” genera, señaló Abel Saraiba, psicólogo de Cecodap, en el foro “Niñez en orfandad”, realizado por organizaciones integrantes de la Red por lo Derechos Humanos de los Niños, Niñas y Adolescentes (Redhnna), este 25 de abril, en el que relataron la vulnerabilidad de los más pequeños en medio de un contexto de “emergencia humanitaria compleja”, como indicó Saraiba.

La situación no es aislada. De acuerdo con Gloria Perdomo, directora de la Fundación Luz y Vida, en un estudio que realizaron en 21 escuelas sobre el aumento de la emigración, reveló que la mayor preocupación entre los profesores son los alumnos que se quedan solos o con sus vecinos, porque sus padres se fueron del país.

La escasez de alimentos y medicinas y el deterioro del poder adquisitivo por la hiperinflación ha llevado en ocasiones a los padres a plantearse su proyecto de vida fuera del país para ofrecer una mejor calidad de vida a quienes dejan en suelo venezolano.

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Cuando no hay alimentos, útiles escolares, transporte o medicamentos se dificulta mantener una familia, por lo que hay frustración y privación entre los padres porque sienten que no cumplen con su deber, explicó el psicólogo.

Números señalados por la Encovi 2017 apuntaron que más de un millón de venezolanos emigraron entre 2012 y 2017. Mientras que 616.426 hogares indicaron en el mismo estudio que al menos un familiar se encuentra fuera del país.

La familia es el eje fundamental de una sociedad. La más cercana es la integrada por el padre, madre y los hijos. Sin embargo, este núcleo se ensombrece cuando uno o ambos padres se van del país, dejando a los menores a cuidados de terceros.

Este panorama es conocido como “los niños dejados atrás”, que la Organización de la Naciones Unidas (ONU) utiliza para referirse a los pequeños que se encuentran en riesgo de no estar incluidos ni protegidos por la sociedad en la que viven, consecuencia que puede traer la emigración.

Hay casos en los que abuelos con 80 años cuidan de sus nietos de 5. En ocasiones no están preparados para afrontar los cuidados y ahí los padres con planes de irse enfrentan un dilema. Estas situaciones son vividas por los infantes como un abandono, comentó Saraiba, y agregó que los pequeños, a su vez, conviven con sentimientos encontrados entre la tristeza por la partida, el amor por sus padres y la rabia ante la situación.

Promesas que se puedan cumplir

Para el psicólogo de Cecodap, uno de los errores recurrentes entre los padres que se ven forzados a dejar a sus hijos del país es prometerles cosas que no están seguros de cumplir, como un regreso o reencuentro.

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El regreso, más que una certeza, es una esperanza y no cumplirla si se prometió, puede dejar en los niños heridas difíciles de curar, sostuvo.

Por ello recomendó a los padres que preparen a los niños con la noticia de la emigración y hablar del dolor que todos dentro de la familia pueden sentir.

Asimismo, una vez fuera del país, mantener pautas que se puedan cumplir como las llamadas a ciertas horas del día, para que esto consolide la confianza en el núcleo familiar.

Familias sustitutas

Gloria Faría, defensora de los derechos de la niñez, añadió que quienes se queden al cuidado de los menores de edad en el país deben contar con la “colocación familiar”, un documento que solo entrega un juez, en la cual los padres otorgan la responsabilidad de crianza de manera temporal.

La tutela es una figura cuando los padres fallecen. En caso de la emigración el documento es la colocación familiar. Un poder amplio no sirve para darle la responsabilidad a un tercero. La tenencia de un niño no se hace mediante acuerdo entre las personas. De no tener el documento pertinente no se asegura que los niños tengan acceso a todos sus derechos una vez que sus padres estén fuera del país, señaló.

Foto referencial: Cristian Hernández


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