La intimidación se reedita en la cuarentena de COVID-19 con la «furia bolivariana»

Furia Bolivariana

Tras el nacimiento del término, diversas amenazas se han producido desde canales y programas oficialistas e inclusive se han marcado los hogares de dirigentes y diputados de la oposición.

Caracas. La pandemia por la COVID-19 que ha mantenido a la mayoría de la población venezolana en sus hogares para evitar una posible infección con el coronavirus no se ha traducido en una tregua en la arena política, escenario en el que el chavismo ha inclusive reeditado las intimidaciones contra voceros y dirigentes de la oposición empleado un nuevo término de amenaza: la furia bolivariana.

La furia bolivariana no había sido mencionada en ningún momento por los dirigentes del chavismo hasta el pasado 27 de marzo, día cuando Nicolás Maduro a través de un contacto telefónico con el programa La Hojilla, enunció por primera vez el término, el cual vino además acompañado de una advertencia.

Si le tocan un pelo a un solo líder de este país, ustedes se arrepentirán para toda la vida y se lo digo a la oligarquía colombiana, esa que gobierna, dijo.

Aunque el término vino acompañado de la advertencia al gobierno colombiano, no está claro exactamente qué fue lo que motivó la amenaza, esto porque en días previos ocurrieron dos hechos significativos:

  • El primero ocurrió el 25 de marzo cuando en Colombia un hombre fue detenido presuntamente intentando ingresar armas a Venezuela para planificar un supuesto magnicidio. Esta versión, divulgada por medios oficialistas, fue a su vez corroborada en declaraciones por Cliver Alcalá Cordones, quien el 26 de marzo desde Barranquilla ofreció una entrevista a W Radio y aseguró que se trataba de un plan para crear una unidad militar que operara en Venezuela.
  • El segundo hecho que pudo motivar la «furia bolivariana» fue la acusación formal de Estados Unidos contra Maduro por cargos de narcotráfico y narcoterrorismo, que motivaron a su vez al Departamento de Justicia a ofrecer una recompensa de 15 millones de dólares por la captura de Maduro y 10 millones por la de Diosdado Cabello, Cliver Alcalá, Hugo Carvajal y Tareck El Aissami.

Podemos llegar lejos, no se lo imaginan, hasta donde podemos llegar. Queremos paz, dejen quieto a quien quieto está, insistió Maduro a través de La Hojilla.

Intimidación contra dirigentes y diputados

El domingo 29 de marzo, solo horas después de que Maduro mencionara la furia bolivariana, la frase empezó a repetirse en redes sociales. Cientos de cuentas la acompañaron con más amenazas a la oposición y luego se vio pintada inclusive en los propios hogares de algunos dirigentes y diputados opositores.

La mañana de ese lunes, las fachadas de hogares de al menos 10 parlamentarios y decenas de dirigentes de base de la oposición amanecieron marcadas por grafitis que hacían referencia a la frase acuñada por Maduro.

Uno de estos diputados fue Héctor Cordero, quien se encontraba en su residencia en El Tigre cuando en horas de la madrugada del 29 de marzo se hicieron las marcas en la casa.

Eso pasó en la madrugada del domingo, yo la verdad es que estaba dormido. Fueron unos vecinos que ya en la mañana me dijeron que a eso de las tres de la mañana habían visto una moto con unos sujetos y una camioneta Hilux de color gris, narró el parlamentario.

Cordero señaló que desde ese día no se han producido nuevos intentos de intimidación como parte de la furia bolivariana, algo que, añadió, se debe a la rápida respuesta y denuncia de la oposición sobre lo ocurrido.

Nosotros reaccionamos rápidamente e hicimos la denuncia ante la Unión Interparlamentaria responsabilizando a la dirigencia política del Partido Socialista Unido de Venezuela, esto hizo que ellos reaccionaran distanciándose de lo ocurrido”, manifestó.

A su juicio, los hechos responden al proceso judicial inicial por EE. UU. De ahí, señaló, vienen también “las amenazas que Diosdado dijo contra aquellos que, él dice, están llamando a una invasión”.

“Creo que ellos buscan intimidar socialmente, es parte de lo que hacen, buscan que los vecinos o los ciudadanos vean que le rayan la casa a un diputado y crean que entonces también podría pasarles a ellos”, manifestó, para luego añadir que, pese a lo ocurrido, él se mantendrá haciendo su activismo político como corresponde a un diputado de la Asamblea Nacional (AN).

Una visión similar es compartida por el diputado Luis Lippa, cuya residencia también fue rayada la madrugada del domingo, algo que complementa lo que describió como una campaña constante de intimidación y miedo desde el gobierno de Maduro.

Lo de la furia bolivariana forma parte de un programa de intimidación y amedrentamiento en todos los niveles de la sociedad. No son solo diputados, dirigentes, son también empresarios, ciudadanos. La gente ve lo que le hacen a un diputado sin allanarle la inmunidad, que hasta se lo llevan preso, y obviamente eso genera miedo, dijo Lippa.

Para el parlamentario, todo forma parte de un esquema de confrontación desde el chavismo que busca siempre “generar miedo”. “Este ha sido un año de mucha agresión y confrontación por parte del Gobierno”, comentó.

Lippa cuestionó que la intimidación esté ocurriendo en un momento que calificó como delicado para la población, la cual se encuentra enfrentando una pandemia por la COVID-19, enfermedad que, dijo, debería ser la verdadera prioridad.

“Yo en lo personal creo que tenemos, como país, que ver cómo apoyamos todo lo que es la prevención contra la COVID-19, buscar que la gente no se contagie, esa debería ser la prioridad”, aseguró.

En los días posteriores a que los grafitis de la «furia bolivariana» aparecieran en los hogares de diputados y dirigentes opositores, un gran número de voceros del chavismo y miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana emplearon la frase como una forma de advertencia.

Quizás el que más destaca es Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) y vicepresidente del PSUV, quien inclusive el pasado 1° de abril se refirió a lo ocurrido en la casa de los diputados durante su programa Con El Mazo Dando.

Cabello dijo que lo ocurrido no formaba parte de la furia bolivariana y que si los opositores pensaban que esta se trataba de grafitis “es porque no saben lo que viene”.

Desde entonces, la frase «furia bolivariana» ha sido empleada en redes sociales, programas de televisión y discursos de funcionarios públicos, todos con el mismo objetivo: advertir o amenazar sobre las consecuencias que podría tener para la oposición cualquier tipo de agresión en contra del gobierno de Nicolás Maduro.


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