Representantes de la UCV, USB y la UCAB apuestan por la articulación estratégica de las y los jóvenes para continuar con acciones de calle, pero también sumar propuestas concretas de cara a una transición hacía la democracia.
Caracas. Organizarse, participar y hacer política para lograr la libertad, aún si se siente miedo. Esas son algunas de las conclusiones a las que llegaron este viernes, 30 de enero, representantes estudiantiles de tres de las principales universidades públicas y privadas del país: la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad Simón Bolívar (USB) y la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
“Perdamos el miedo… Estoy hoy acá no porque sea la más valiente. Sí tengo mucho miedo, pero más miedo me da tener que irme del país porque en el mío no existe democracia”, expresó Wilmary Venal, presidenta de la Federación de Centros de Estudiantes de la USB, al cierre del conversatorio Venezuela: ¿un futuro construido por los jóvenes?
Miguelangel Suárez, presidente de la Federación de Centros Universitarios de la UCV, quién hace unos días abordó en la universidad a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para pedir la liberación de todos los presos políticos en el país, aseguró que el 3 de enero cambió el paradigma político y que se abrió una “ventana de oportunidad” para tener una Venezuela con más libertad.

“Nos atrevimos como juventud a hablarle directamente al poder y ya sabemos que tenemos la capacidad para hacerlo. En cualquier otro momento político yo hoy estuviera preso y no lo estoy. Y eso tiene que darnos respuestas particulares en torno a cuáles son los límites y esos límites cómo tenemos que ser estratégicos y tácticos a la hora de franquearlos”, planteó.
La consejera universitaria de la UCAB, Aryeliz Villegas, recalcó la importancia de que la juventud se forme en la academia “para conocer la Venezuela que nos describen nuestros papás, que nos describen nuestros abuelos”.
Confesó que el movimiento estudiantil se vio reducido y fragmentado ante un aumento de la represión en el país, pero planteó que el contexto actual los llama a alzar la voz y a demostrar a las autoridades cuál es el costo de las vulneraciones a los derechos de la ciudadanía.
“Vivimos momentos de cambio, hay que apostar a que el país sea diferente… Hay que entender nuestro rol como agentes de cambio en el presente”, manifestó Israel Rodríguez,
presidente del centro de estudiantes de la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos (EEPA) de la UCV.
Añadió que los estudiantes deben organizarse para exigir los cambios estructurales que demanda el país.
Debate y construcción de agenda
Durante la actividad organizada por el grupo Ágora de estudiantes de la EEPA, las y los panelistas respondieron preguntas elaboradas por sus propios compañeros donde abordaron temas como los límites entre la autonomía académica y el activismo político; la deserción estudiantil y la migración de jóvenes tras graduarse; propuestas sobre cómo mejorar los servicios para el estudiantado y sobre si es posible construir una agenda común entre universidades públicas y privadas.
Las y los representantes coincidieron en la necesidad de fortalecerse a lo interno de sus propias instituciones para poder organizarse mejor entre las distintas casas de estudio. Insistieron en que los principios de la universidad los llama a participar activamente en la solución de los problemas de la nación, y que quienes aún permanecen en las aulas no pueden ser indiferentes a lo que se vive actualmente en el país.
Recalcaron que cada rol que asuma un estudiante en la lucha por un mejor país es igual de importante y que lo que sigue es articularse para “pasar de la protesta a las propuestas”. Recalcaron que un proceso de transición debe ir de la mano con los jóvenes.
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