El chavismo respondió al despliegue militar de EE. UU. en el Caribe con uno de sus mayores operativos fronterizos: 15.000 efectivos, drones y aviones en Zulia y Táchira. El despliegue, que triplica los operativos antidrogas rutinarios, ocurre 10 días después del arribo de buques y 4000 marines, con otros dos en camino.
Caracas.- La frontera colombo-venezolana vuelve a convertirse en escenario del pulso geopolítico entre Caracas y Washington. Diez días después de que Estados Unidos (EE. UU.) anunció el despliegue de tres buques de guerra, un submarino nuclear y 4000 marines en el mar Caribe, el gobierno de Nicolás Maduro respondió con uno de sus mayores operativos militares en la zona.
La operación del chavismo, denominada “Zona de Paz Nº 1”, movilizará 15.000 efectivos, drones y aviones en los estados de Zulia y Táchira.
La cifra de militares que se desplegarán, anunciada este lunes, 25 de agosto, por el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, triplica el número de tropas asignadas a los operativos rutinarios antidrogas. Estos suelen movilizar entre 2000 y 5000 funcionarios.
Además, denotaría el verdadero carácter del despliegue: una respuesta de fuerza ante lo que Caracas percibiría como una provocación militar estadounidense, más que una ofensiva genuina contra el narcotráfico.
El montaje televisivo del ministro, un recurso habitual en él desde que asumió el cargo hace casi un año y más propio de un estado de guerra que de una rueda de prensa, reforzaba cuidadosamente la narrativa soberanista que el chavismo opone sistemáticamente a las presiones internacionales.
Desde una sala de la sede ministerial, en el centro de Caracas, con uniformados a su costado izquierdo y mapas estratégicos de fondo, Cabello declaró el inicio del operativo en su primera etapa.
“El presidente ha ordenado un refuerzo operacional y ha ordenado, en una primera fase, un despliegue de 15.000 hombres y mujeres en todo el lado venezolano”, detalló.

Movimiento acelerado
Desde este escenario belicista, Cabello lanzó una crítica directa contra Washington. “¿Por qué no despliegan aquí (en alusión al mar colombiano) sus flotas, sus aviones para luchar contra el 87 % de la droga que sale de Colombia? Lo despliegan y están preocupados por donde, supuestamente, sale el 5 %”.
Esa misma noche, poco después de las 7:00 p. m., en la emisión 89 de su programa Con Maduro +, transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión, Maduro destacó la magnitud del despliegue del sistema defensivo nacional y admitió que la implemetación del operativo se aceleró en los últimos días.
“Fue sometido a un proceso intenso de aceleración y reorganización dinámica todo el sistema defensivo nacional, porque el sistema defensivo nacional está desplegado las 24 horas de los 365 días, con su capacidad de combate y lucha armada. No hay descanso”,
recalcó.
Previamente, el domingo pasado, el gobernante había insistido en que Venezuela “no es productor de drogas”, con lo que completó el relato de soberanía amenazada.

Respuesta inmediata
Casi en paralelo a las declaraciones de Maduro en la televisora estatal, la agencia de noticias Reuteurs confirmó la ampliación del despliegue estadounidense en el Caribe, al incluir el envío del USS Lake Erie, un crucero de misiles guiados, y del USS Newport News, un submarino de ataque rápido de propulsión nuclear.
Está previsto que ambos buques lleguen la próxima semana. Entonces, se unirán al resto de la flota estadounidense en el sur del Caribe, cerca de aguas venezolanas, según precisaron fuentes informadas.
Antes, entre el 22 y el 24 de agosto, llegaron al Caribe el USS San Antonio, el USS Iwo Jima y el USS Fort Lauderdale. Estos buques transportaban a 4500 militares, incluidos 2200 infantes de marina.
Las fuentes de Reuters señalaron, desde el inicio del despliegue, que estos movimientos tienen como objetivo abordar las amenazas a la seguridad nacional de EE. UU. por parte de “organizaciones narcoterroristas” especialmente designadas en la región.
La cronología de los operativos fronterizos del chavismo confirma un patrón reactivo. En contextos de baja tensión, los despliegues tácticos mantienen entre 2000 y 5000 efectivos. Pero en momentos de crisis, las cifras se disparan. 3000 soldados adicionales, como ocurrió durante la crisis con Colombia en 2015; 10.000 militares, durante el intento de ingresar ayuda humanitaria en 2019.
El operativo de Cabello, con 15.000 hombres, se convierte así en el mayor despliegue fronterizo de Maduro desde que llegó al poder.
Para justificar la movilización, Cabello ofreció una batería de cifras: “Hasta este mes habían incautado 52,7 toneladas de droga. Además, detuvieron a 6.284 personas relacionadas con el narcotráfico; destruyeron 94 embarcaciones y 5 semisumergibles; inutilizaron 400 aeronaves; eliminaron 92 pistas clandestinas y 10 campamentos”.
Afirmó que el propósito del operativo es “desalojar a quien quiera radicarse para cometer delito en la zona de la frontera» y que «redundará en la paz y la seguridad de la zona”.

Frontera vigilada
En el terreno, la movilización se traduce en más retenes, alcabalas extendidas y drones que sobrevuelan caseríos. Los habitantes de la frontera, acostumbrados a ver cómo los operativos crecen y se repliegan, de acuerdo con la coyuntura, se preguntan si esta será otra movilización pasajera, más volcada en la retórica que en atajar problemas estructurales.
Mientras, Cabello lanzó un mensaje de colaboración a su vecino. En ese sentido, pidió reciprocidad para garantizar la paz en la zona fronteriza.
“Nosotros con las autoridades colombianas tenemos buena relación, lo que queremos es que se haga lo mismo para garantizar la paz en todo ese eje”.
La frontera venezolana vuelve a ser tablero de ajedrez. Un espacio donde esta vez Caracas y Washington disputan la narrativa de la “lucha contra el crimen organizado” a golpe de despliegues militares y donde la soberanía se defiende, sobre todo, en pantalla.
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