En la entrada hacia las ruinas de la OPPE 26, voluntarios crearon un espacio para que los sobrevivientes tengan a mano pico, palas, guantes o cascos, para “aruñar” los escombros y buscar a las víctimas de los terremotos.

Caracas. “Aquí prestamos todo con derecho a devolución porque es para la gente”. Así explica Javier Navarro el sistema que junto con otro grupo de familiares de víctimas idearon para ayudarse entre todos y tener acceso a las herramientas que necesitan, para seguir escarbando entre los escombros, y recuperar los cadáveres de los suyos. 

El centro de acopio “máquina de guerra” funciona desde hace poco en la entrada hacia las torres de la OPPE 26 que colapsaron. Pero en menos de cuatro días se convirtió en un depósito de discos, palas, guantes, martillos, tobos, cascos y casi cualquier cosa que los familiares identificaron como necesarias para picar el concreto y hacer hoyos que les permitan acceder a sus seres queridos. 

Javier aún tiene siete familiares entre las ruinas. Con sus manos logró sacar los cuerpos de su hija y su nieta, pero que aún busca a su mamá, a su abuela, su hermana, tres sobrinos y su padrastro. Todos ellos encontraban en planta baja de una de las torres. 

Su propia necesidad le hizo ver que entre todos podían ayudarse y contribuir, para aliviar un poco el pesado trabajo de ubicar los cadáveres que siguen enterrados entre el concreto del urbanismo.

“Pal’ que la necesite” 

En las primeras tres semanas Javier y los familiares debían recorrer 1200 metros desde la OPPE 26 hasta el campo de Golf de Caraballeda, donde muchos de ellos se refugian y en donde les proveen algunas herramientas para el trabajo.

Este camino, explicó, les quitaba tiempo y los agotaba mucho más en medio del calor y el inclemente sol guaireño. Ahora tienen en la entrada, de lo que era este urbanismo, su propio centro de acopio, atendido por voluntarios y familiares que están allí desde el “día 0” y que esperan encontrar a los suyos. 

Génesis Carrero Soto

“Yo no estoy buscando ningún título, no estoy buscando nada. Yo lo que quiero es que en verdad nos ayuden a solucionar para todos los familiares que están allí. Para todos, no solo los de Javier, sino para todo el mundo. Aquí todo el mundo tiene su doliente”. 

Aunque no tiene esperanza de encontrar a su madre y al resto de los familiares, Javier sigue sin rendirse en su esfuerzo por buscarla a ella y al resto de sus seres queridos. Asegura que ese es el sentimiento de toda la gente que pasa el día y la noche cerca de los escombros y por eso pide a quienes puedan, que sigan con las donaciones de herramientas, agua y lo que sea que recargue las energías de estos buscadores. 

Génesis Carrero Soto

El sistema 

Jessica Merlo viajó desde Margarita hasta La Guaira para encontrar a sus familiares y lo logró, ellos están bien. Sin embargo ella decidió quedarse para ayudar y concentró sus esfuerzos en la OPPE 26, donde colabora para conseguir insumos para el centro de acopio, además de cuidar a quienes están trabajando en los escombros. 

“Nos trajeron dotaciones de palas, de picos, de guantes, insumos médicos. Vamos aquí y a allá y recolectamos y las personas que van necesitando la pala, los picos, nosotros los anotamos  con la cédula que queda acá y ya cuando termina la jornada, a las tres o cuatro de la mañana, ellos entregan los materiales y nosotros les entregamos sus cédulas”. 

Agregó que las necesidades en el sitio son de medicinas, maquinaria para mover las losas, bolsas para los cadáveres, trajes de bioseguridad e hidratación y agradeció a las empresas privadas y comerciantes que han sido los que han brindado ayuda para los civiles que siguen buscando. 

Génesis Carrero Soto

“No es fácil estar acá, ver el dolor de sus familiares y cómo sacan a sus hijos, a sus esposas, a sus madres, ver cómo aruñan porque no se tiene la maquinaria. Entonces da indignación ver cómo en las redes sociales los entes gubernamentales dicen que estamos bien. No, aquí nadie está bien”. 

Con lágrimas lamenta que tantas familias trabajen con sus propias manos y sin acompañamiento frente a la tragedia. Pero al mismo tiempo celebra la unión de la sociedad civil para hacer frente a la desgracia que enlutó a Venezuela hace casi un mes. 

Génesis Carrero Soto

“Es muy doloroso ver cómo no se tiene la respuesta que se necesita en esta situación, en esta tragedia. Se sobreentiende que esto es algo natural, pero el estado tiene la obligación de hacer frente a esta situación”, reclamó. 

Ella, Javier y otras personas más prometen no irse de la OPPE 26 hasta que encuentren a los suyos o hasta que se queden solos en la búsqueda de los cuerpos que les permita cerrar con “un entierro digno” este capítulo de terror que ser abrió con las grietas de los suelos de La Guaira. 

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