La Organización Nacional de Trasplante de Venezuela denunció que no hay reactivos para medir niveles de medicamentos inmunosupresores, como Tacrolimus; lo cual ha dificultado la evolución postrasplante. Exhortó al Ejecutivo a restablecer la normalidad y el suministro de fármacos el próximo año 2017.

Caracas. Hoy en día, más de 10.000 personas —trasplantados de riñón, médula e hígado— están en riesgo de perder el órgano por la escasez de la Prednisona, un fármaco económico que se conseguía en cualquier droguería.

Ante la falta del medicamento, los pacientes trasplantados comenzaron a solicitarlo en las farmacias del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), que lo distribuye gratuitamente por formar parte de la terapia de inmunosupresores antirrechazo, lo cual aumentó la demanda.

Solo los trasplantados son más de 3.500 pacientes. Pero la Prednisona también es requerida por ciudadanos con artritis reumatoide, lupus, asma, alergias y otras enfermedades autoinmunes, así como por pacientes con algunos tipos de cáncer, pues tiene efectos antiinflamatorios.

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Lo que no hay

La Organización Nacional de Trasplante de Venezuela (ONTV), las organizaciones de personas trasplantadas, la Sociedad Venezolana de Nefrología (SVN) y los médicos que atienden a pacientes con requerimientos y con órganos donados, denunciaron que durante los últimos dos años se han agudizado los problemas de disponibilidad de tratamiento inmunosupresor, caracterizado por ausencias intermitentes de algunos tales como: Prednisona, micofenolato, Tacrolimus, everolimus reportados este año 2016, y problemas de envasado, como el caso de sirolimus, reportados a finales del año 2015.

De acuerdo con la ONTV, dicha intermitencia pone en peligro la sobrevida del injerto y en algunos casos la vida de los pacientes debido a las interrupciones y cambios no programados del esquema inmunosupresor.

De hecho hay personas que luego de tener una mejoría sustanciosa con el trasplante, y de haber contado con los medicamentos que impiden el rechazo del órgano, tienen que volver a colocarse diálisis en unidades que no tienen insumos ni agua para suministrarles las dosis diarias, algo que sucede mucho en el interior del país.

Carmen Padilla, paciente, contó que en los dos hospitales de Barquisimeto donde se hacen las diálisis les reducen las terapias. De cuatro horas diarias, les colocan tres, precisamente porque no hay agua. “Debería colocarme 12 dosis al mes y apenas voy por cuatro”, comentó.

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De lo otro que se quejó es de la falta de reactivos y de la escasez de concentrados de coagulación en las dependencias del Seguro Social, así como de que les rebajan los miligramos de las pastillas, situación que redunda en la calidad de vida de más de 15.000 pacientes en unidades de diálisis.

Esto también lo ratificó la ONTV, órgano que ha recibido el reporte de desabastecimiento de los reactivos para medir niveles de medicamentos inmunosupresores, como Tacrolimus, lo cual ha dificultado el apropiado control de los pacientes en su evolución postrasplante.

Además, la Organización de Transplante explicó a través de un comunicado que a las condiciones actuales se suman las diversas y complejas carencias hospitalarias, las cuales dificultan la atención de las personas que requieren trasplante a nivel nacional.

“El impacto de las enfermedades que requieren trasplante genera en el entorno familiar sentimientos de desesperanza, angustia, incertidumbre que afectan de manera significativa la calidad de vida de sus integrantes”, cita la nota de prensa.

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Por esa razón, expresaron que se evidencia la falta de cumplimiento del derecho a la salud como parte del derecho a la vida establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su artículo 83°.

Exhortaron al Ejecutivo, y a todas las instancias relacionadas con el tema de la donación y el trasplante en nuestro país, a trabajar mancomunadamente para tomar las medidas necesarias que permitan solventar cada uno de los problemas, para restablecer la normalidad y el crecimiento de la actividad del próximo año 2017, en beneficio de las miles de personas que padecen a causa de la situación y que ven disminuida su calidad de vida.

Foto referencial: Cheché Díaz


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