Freddy Guerra ha ido a la morgue por tres asesinatos de familiares, en menos de un año. Esta vez apoya en los trámites a su hermana tras el homicidio de su sobrino Brian Rosales, de 22 años
Yohana Marra/@yohanamarra
Caracas. En menos de un año Freddy Guerra ha visitado la morgue de Bello Monte dos veces. La primera por el doble homicidio de sus hijos y la segunda, este lunes, por el asesinato de su sobrino Brian Alberto Rosales Guerra, de 22 años.
Era el único hijo de su hermana, quien está destrozada, y le dijo a su hermano que ya no tenía motivos para vivir. Por eso, decidió tomar las riendas del papeleo y estuvo en la medicatura forense encargándose de todo.
“Sé qué es pasar por esto, tener un dolor enorme y además venir a la morgue a encargarse de todo. Por eso le dije que se quedara en la casa. Imagínate si viene para acá, se termina de destruir”, dijo amablemente, sentado desde un muro cerca de la entrada principal de la medicatura, con una franela de los Leones del Caracas color blanco.
Brian recibió un tiro en el cuello este domingo, a las 6:30 pm, cuando se encontraba en la platabanda de una casa con sus amigos, en la sexta calle de El Amparo, Catia. Al parecer uno de ellos portaba un arma, que estaba manipulando indebidamente y se le escapó un balazo.
Los vecinos avisaron en la casa, donde vivía con su abuela, tía, prima y su mamá. Cuando llegó al hospital de Los Magallanes de Catia ya estaba muerto. La familia no sabe quién fue el responsable, pues por supuesto todos huyeron y ninguno quiso soltar prenda.
Freddy, aunque no vive en el sector, sostuvo que hay un hermetismo rotundo. Pidió ayuda a las autoridades para tratar de llegar al responsable de la muerte de su sobrino.
“Todos los días, todas las semana se enluta una familia venezolana. No sé qué está pasando aquí”.
Fortaleza donde no la hay
Hace cuatro meses Freddy vivió el asesinato de dos hijos en la segunda calle de El Amparo, Catia. Con dolor, recordó la falta que le hacen sus muchachos Dervin y Yorvin Guerra, de 34 y 27 años.
Ambas víctimas intentaron a ayudar a un amigo a recuperar su moto robada y el antisocial, residente del sector, los abaleó. “Ellos fueron a reclamar en la casa, pero el tipo sacó un arma y le disparó a Yorvin, luego Dervin intentó defender a su hermano y le disparó a él”.
Le quedan tres hijos que hoy se convirtieron en su fuerza para superar este crimen, ya que de lo contrario, admitió, se hubiese derrumbado. Ahora espera ser un apoyo para su hermana, quien perdió a su único hijo. Brian estaba desempleado, pero su tío le estaba ayudando a conseguir una entrevista.
“Mi hermana me dijo que ya no tiene motivos para vivir. No hay palabras para describir la pérdida de un hijo, porque la ley de la vida es que a nosotros los padres nos entierren nuestros hijos, no al revés. Es duro”, soltó, mientras se llevaba las manos al pecho y sus ojos se aguaban. Freddy trata de ser el más fuerte de la familia, pese a lo duro que les toca este diciembre.
Foto: Yohana Marra

