nrSaúl Guarirapa, el héroe inesperado del Caracas FC en la Copa Libertadores, asegura que seguirá trabajando para hacerse un nombre en el balompié venezolano y luego dar el salto al exterior.

Caracas. El pase milimétrico de Robert Hernández al minuto 87 encontró un inesperado receptor en el área chica. No era Richard Celis ni el argentino Alexis Blanco, dos de los referentes en el ataque del Caracas FC. El control y la definición cruzada al fondo de la red corrió por cuenta del anzoatiguense Saúl Guarirapa, quien con apenas 17 años se convirtió el miércoles en el goleador más joven de la Copa Libertadores de América 2020.

Guarirapa disputó apenas su segundo choque en el prestigioso torneo suramericano de clubes. Entró al minuto 84 por el lateral Eduardo Fereira y tras apenas 180 segundos en cancha marcó ante el Libertad paraguayo un gol de tres puntos para los capitalinos que siguen en la pelea por avanzar.

Con 17 años, 11 meses y tres días, el nativo de Sierra Maestra en Puerto La Cruz pasó a ser el segundo anotador más bisoño de los Rojos en la Libertadores. El primero es nada menos que el vinotinto Josef Martínez, un mes y 15 días menor cuando celebró ante Unión Española de Chile en la edición 2011.

«El técnico me dijo que jugara de extremo por Eduardo Fereira, que hiciera el mismo trabajo que estaba haciendo él, que llegara a la línea final y que también ayudara a defender mucho. Así lo hice», explica el espigado atacante oriental. ¿La tranquilidad al definir? Fue fruto del trabajo en los entrenamientos, según asegura.

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«Antes me costaba definir con esa tranquilidad, pero el profe me fue enseñando cómo posicionarme y muchas maneras de patear. Cuando uno practica mucho algo sale con más fluidez en el partido y así fue».

Oídos sordos al consejo paterno

Claro que el protagonismo de Guarirapa en un torneo tan importante como la Libertadores de fútbol no hubiera sido posible si el menor de dos hermanos —su hermana vive fuera del país— no desoye el consejo paterno de dedicarse al beisbol.

«Mi papá quería que jugara beisbol cuando era pequeño e incluso me llevó a una escuelita, pero no era lo mío. Cuando me compró el balón de fútbol se dio cuenta de que eso era lo que me gustaba y le doy gracias a Dios porque mis padres siempre han estado allí para apoyarme en todo lo que me propongo», admite el camiseta 16 del actual campeón del fútbol venezolano.

Guarirapa se formó en la Academia Anzoatiguense, la escuela del profesor y también delantero José Félix Gutiérrez, y luego pasó al Deportivo Anzóategui donde jugó desde la categoría Sub 12 hasta 2017. A los 15 años pactó con el Caracas FC y en la institución de la Cota 905 ha disputado los torneos Sub 16 y Sub 19. El año pasado debutó con el primer equipo en la Copa Venezuela y en marzo fue convocado para el choque del torneo doméstico contra el Aragua FC. Eso sí, nada se compara con la emoción de vestirse de héroe en un encuentro que se vio en toda Suramérica.

«Cuando salí del partido llamé a mis padres. Estaban muy contentos y celebrando con mi gente de Puerto La Cruz. Hubo lágrimas, pero de alegría porque sabían que había logrado algo importante», resalta el juvenil, admirador de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo en el balompié internacional y de Charlis Ortiz, Richard Blanco y Salomón Rondón en el ámbito local.

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La confianza que se le vio a Guarirapa en los minutos que disputó ante Libertad se debe en buena medida al respaldo que ha recibido del cuerpo técnico y de los más experimentados del plantel avileño como el propio Hernández o el mediocampista Ricardo Andreutti, según subraya el artillero. «Me dicen que tenga mucha seriedad, mucha disciplina que en cualquier momento puedo salir al exterior porque tengo mucho potencial. Ellos me apoyan mucho», recalcó.

Pese a las múltiples felicitaciones que recibió y las numerosas entrevistas que debió atender después de su gran noche en el Olímpico, el portocruzano mantiene los pies sobre la tierra. Por ahora asegura que seguirá trabajando y se preparará para dar un futuro salto al extranjero, pero está claro en que primero debe hacerse un nombre en el fútbol venezolano. Al menos por una semana su apellido ya estuvo en boca de todos.

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