En Catia, Propatria y en San Martín abarrotaban las calles los que salían de sus casas o se detenían un momento de hacer compras. No había distanciamiento social. El rostro se lo tocaban para secar sus lágrimas. Las medidas eran mínimas.

Caracas. Miércoles Santo, el final de la Cuaresma y el comienzo del Triduo Pascual. En esta oportunidad, la imagen de Jesucristo con la cruz a cuestas y trajeado de morado recorrió Caracas en medio de la cuarentena que llevó a los católicos a unirse bajo una misma petición:que el Señor se lleve esa pandemia de nuestro país y nos regale la salud que necesitamos

La Basílica de Santa Teresa, uno de los templos más importantes de la capital, pautó la salida del Nazareno de San Pablo a las 9:00 a. m. Esta Semana Santa la cuarentena social y colectiva impidió que los miles de creyentes pudieran cumplir con la tradición de la procesión que organizan las diferentes iglesias y parroquias, pero el papamóvil se encargó de llevar la imagen de Jesús para que los venezolanos hicieran las oraciones desde sus casas.

Los vecinos salían de sus casas para saludar al Nazareno. Foto: Luis Morillo

El Silencio, la avenida Sucre de Catia, la avenida El Cuartel y la principal de Propatria fueron los primeros puntos del recorrido. En un camión adornado por telas moradas y palmas benditas estaba el párroco de Santa Teresa, Armelim de Sousa, llevando la bendición del Nazareno. Bendice a tu pueblo de Propatria. Llévate esta pandemia de nuestro país y elevemos nuestras oraciones para pedirle salud por la humanidad entera, decía el padre por el micrófono. 

A algunos feligreses se le llenaban los ojos de lágrimas al ver al Nazareno, abrían los brazos y se persignaban. Lloro porque le pido al Dios que nos ayude con este virus, dijo Zoraida Santander, trabajadora del Hospital Militar. Para ella, esta Semana Santa atípica es un momento clave para orar en casa y pedir para que vuelva la paz a Venezuela. Que no haya tanta corrupción y pobreza, agregó. 

«Pagando promesa».Foto: Luis Morillo

En Catia, Propatria y en San Martín abarrotaban las calles los que salían de sus casas o se detenían un momento de hacer compras. No había distanciamiento social. El rostro se lo tocaban para secar sus lágrimas. Las medidas eran mínimas. Las fuerzas de seguridad del Estado no daban ningún tipo de información de prevención, su misión era una sola: cuidar que ningún ciudadano se le acercara al papamóvil y asegurar que los peatones estuvieran en la acera. 

La iglesia Nuestra Señora de Lourdes, en San Martín, recibió la caravana vehicular con un Nazareno afuera del templo. Enseguida, los vecinos comenzaron a rezar el Padre Nuestro. Como es costumbre, en la calle se veían niños y adultos vestidos de morado con flores, imágenes y cruces, que se arrodillaban para pedir la misericordia de Dios.  

En San Martín no se respetó el distanciamiento social cuando pasó el Nazareno. Foto: Luis Morillo

El papamóvil llegó a Antímano y una cuadra antes de la iglesia Nuestra Señora del Rosario se accidentó. Al estar estacionado muchos creyentes se acercaron a orar y los funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana comenzaron a pedir espacio, que se alejaran del carro.

La solución fue que una camioneta vinotinto empujara al papamóvil hasta la estación de servicio en Ruiz Pineda. Sigan derecho, sigan derecho. Sin fotos, sin fotos, gritaba la Fuerza Armada a la prensa para que no registraran el hecho, y enseguida, hicieron un cordón de efectivos en la bomba de gasolina que impedía que cualquier persona se acercara. 

Según aclaró la Arquidiócesis de Caracas, el papamóvil no se quedó sin gasolina, sino que presuntamente presentó una falla en el sistema eléctrico que se pudo resolver a tiempo. En menos de 10 minutos salió de la bomba y continuó el recorrido sin empujón. 

En la UD2 y UD3 de Caricuao los vecinos se quedaron esperando el Nazareno en el papamóvil que no subió. Foto: Tairy Gamboa

El trayecto seguía con Montalbán, El Paraíso y la avenida Nueva Granada. Que el Nazareno nos dé fuerzas para resistir todo esto. Desde temprano estoy oyendo la procesión por la radio y cuando vi que estaba cerca entonces bajé de mi casa. Yo no había salido de mi casa desde que decretaron la cuarentena, pero hoy salí por Dios, afirmó Elvira de 80 años.

Para las 3:00 p. m. comenzó el recorrido en el este de Caracas. El mismo ambiente se repitió en las diferentes comunidades que visitaron para llevar la palabra de Dios durante este Miércoles Santo. Las Mercedes, Baruta, Los Samanes, El Cafetal y Los Palos Grandes fueron algunas de las paradas.

Venezuela, un país culturalmente católico, cumplió nuevamente con su la tradición de sacar al Nazareno. Se mantiene de pie la fe de sus feligreses que conmemoran cada año la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

Muchos se asomaban desde sus balcones para ver el Nazareno. Foto: Luis Morillo.

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