La Red por los Derechos Humanos de los Niños, Niñas y Adolescentes (Redhnna) documentó que los accidentes de tránsito son la primera causa de muerte de la infancia. En septiembre registraron al menos 13 muertes en menores de edad en siniestros viales.

Caracas. Los accidentes de tránsito afectan directa e indirectamente a los niños, niñas y adolescentes, bien sea porque son ellos las víctimas o porque sus padres se ven involucrados, explicó Lilian Romero, directora de Asotránsito.

Si los menores de edad resultan heridos en un accidente de tránsito, su rutina se verá afectada por las lesiones, incluso pueden quedar con secuelas permanentes y discapacidades que limiten el desarrollo de su adolescencia y adultez. 

“Cuando en el accidente es el padre o la madre es la víctima, el niño, niña o adolescente empiezan a tener daños de su emocionalidad que muchas veces va a requerir de terapia psicológica”, dijo Romero.

Foto: Tairy Gamboa

Por otro lado, los ingresos económicos en el hogar se reducen considerablemente y el dinero va destinado a la emergencia médica, situación que también afecta a la niñez y la adolescencia.

“La madre lo descuida por cuidar a su pareja y deja de comprar o dar cosas como antes acostumbraba”, explica la experta.

Según la Organización Mundial de la Salud, los accidentes de tránsito son un problema de salud pública. Cada año, aproximadamente 1,19 millones de personas fallecen como consecuencia de accidentes de tránsito. Cerca de 30 % de las víctimas por accidentes de tránsito son niños, niñas y jóvenes menores de 25 años.

La Red por los Derechos Humanos de los Niños, Niñas y Adolescentes (Redhnna) explicó, tras una documentación a través de medios de comunicación, que los accidentes de tránsito son la primera causa de muerte de la infancia. En septiembre se registraron 13 muertes de menores de edad y muchos de estos accidentes ocurrieron por los daños estructurales que presentan las carreteras del país.

Daños en la salud mental

Karina Monsalve, especialista en psicología clínica, aseguró que los accidentes de tránsito afectan a la infancia porque su desarrollo emocional y cerebral aún está inmaduro y por consiguiente el cómo asumen este evento puede llegar a ser traumático. 

“La salud mental se ve deteriorada porque el niño después del accidente desarrolla alteraciones de tipo emocional, social y psicomotriz. Hay una reacción de estrés postraumático que se caracteriza por flashback o recuerdos del evento”. 

Agregó que los niños pueden generar ataques de pánico, miedo, ira, tristeza y mucha apatía por los pensamientos intrusivos que hace que haya una alteración del sueño. “Luego de la colisión, la niñez puede que se modifique los hábitos alimenticios, que la persona coma más o no coma”. 

Redimiento académico

Monsalve detalló que los accidentes también impactan en el desempeño académico. “El ámbito educativo es donde los niños, niñas y adolescentes expresan su deterioro emocional a través de la falta de atención y concentración”. 

Añadió que el niño expresa querer estar fuera del colegio y quedarse en casa, para eso manifiesta dolores de cabeza o malestares. Puede que empiece a tener dificultades cognitivas para hacer tarea y procesar la información. 

Fallas en la vialidad

Celia Herrera, presidenta de la Sociedad Venezolana de Ingeniería de Transporte y Vialidad (Sotravial), explicó que las razones que suelen incidir en la siniestralidad vial se analizan tres factores: fallas mecánicas del vehículo, el comportamiento del usuario y el mal estado de la vía.

Agregó que una de las causas más comunes tiene que ver con las fallas del pavimento de cualquier tipología, particularmente las que son fallas más pronunciadas, hundimientos, fallas de borde y baches profundos.

Durante el mes de octubre, el Observatorio de Seguridad Vial (OSV), contabilizó 306 accidentes de tránsito, en el que murieron 143 personas. Mientras que otras 394 personas sufrieron alguna lesión.

Herrera indicó que en Venezuela se necesita de una gestión de conservación y mantenimiento vial que implique todo lo que supone mantener vías en condiciones aptas para circulación segura de todos los usuarios en condiciones de equidad.

Prevención y educación

Romero considera que la continuidad peatonal es crucial para la seguridad de los transeúntes, los más vulnerables frente a los vehículos. “La falta de sendas peatonales pone en riesgo a los caminantes, especialmente en áreas con alta velocidad y poca visibilidad”.

Herrera, quien también es directora del Centro de Investigación y Desarrollo de Ingeniería de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), explicó que es necesario la implementación de un mayor número de señales de tránsito, marcas sobre el pavimento u elementos que induzcan a la reducción de velocidad y a la protección de los usuarios.

“Las mejoras en infraestructura vial deben incluir regulaciones de tránsito que fomenten la reducción de la velocidad a 30 km/h. Diseñar vías que prioricen a los peatones y limiten la velocidad porque puede disminuir el riesgo de accidentes, protegiendo tanto a conductores como a peatones”.

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