Pacientes crónicos del hospital de niños en riesgo de no continuar sus tratamientos por falta de insumos

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Katherine Martínez, directora de la ONG Prepara Familia, manifestó que hay madres que no tienen capacidad económica para comprar los insumos que requieren los pacientes con enfermedades crónicas. Van casi dos meses de un fuerte déficit de insumos básicos en el J. M. de los Ríos y no tienen respuestas.

Caracas. Los pacientes del servicio de Hematología del J. M. de los Ríos recibieron la quimioterapia y transfusiones este martes 20 de julio gracias a que las madres y mujeres cuidadoras se activaron en la búsqueda de insumos. En el hospital no hay inyectadoras, yelcos, macrogoteros, agujas, adhesivos ni guantes desde hace casi dos meses, así que la única manera de que los niños, niñas y adolescentes con enfermedades crónicas no pierdan sus tratamientos es comprando en farmacias o por donaciones de las ONG.

Damián Naranjo, paciente de seis años de edad del servicio de Hematología con leucemia linfoblástica aguda, ingresó a la hospitalización el pasado 30 de junio por efectos de la quimioterapia. Desde esa fecha su mamá, Rebeca Costoya, ha tenido que comprar casi todos los insumos con ayuda de familiares y organizaciones. Según detalló, no hay inyectadoras de tres, cinco ni 10 cc para preparar medicamentos o impermeabilizar las vías y, en el caso de su hijo, para recibir transfusiones de sangre y plaquetas, que las necesita a diario.

No hay equipos de transfusión, tampoco hay hemoderivados, porque dependemos del Banco Municipal de Sangre, resaltó Rebeca, y agregó que ha tenido que salir a instituciones privadas a buscar plaquetas, que ha conseguido por ser trabajadora de la salud y tener conocidos que la han ayudado.

A mi hijo tuvieron que ponerle una vía central y diariamente tienen que hacerle una cura, y tampoco se puede porque no hay ni gasas ni guantes, lamentó Rebeca. Esta es la tercera hospitalización larga de su hijo en el hospital, y este 20 de julio estaba preocupada por su salud porque, aunque la atención médica ha sido buena, el personal hace lo que puede.

La enfermera Flor Pérez, de Medicina 3, relató que en las noches solo le dan una o dos inyectadoras, y les da prioridad a los pacientes que estén más graves o cuyas familias estén en situaciones económicas muy difíciles. Tampoco tienen acetaminofén para bajar la fiebre de los pacientes pediátricos, y cuando les toca hacer una transfusión comienzan a recorrer todo el hospital bajando y subiendo escaleras —porque no funcionan los ascensores— para ver si en algún servicio les prestan algún insumo necesario.

Pérez detalló que hace casi un mes los trabajadores le enviaron una carta a la dirección del hospital de niños J. M. de los Ríos con copia a la dirección de enfermería y almacén exigiendo la dotación de insumos básicos, pero no han tenido respuesta.

El otro día murió una niña con leucemia y al recordarlo me pongo muy triste. Es que se les cumple la mitad de su tratamiento porque no hay insumos, relató la enfermera.

En el servicio de Medicina 3, aparte de no tener guantes, solo les dan un tobo de agua que les debe durar toda la noche. Provoca no cumplir con nada, no poner ningún tratamiento. Pero el día que me gradué yo juré que iba a cuidar vidas. Por eso seguimos trabajando en este hospital así nos paguen una miseria, resaltó Pérez.

El pasado 18 de mayo las madres, mujeres cuidadoras y personal del hospital de niños alertaron del déficit de insumos básicos para la atención de los pacientes pediátricos. En ese momento denunciaron que la mayoría de los tratamientos se estaban aplicando gracias a donaciones de ONG y particulares, pero que no era suficiente debido a que es responsabilidad del Estado mantener el hospital bien dotado de materiales médico-quirúrgicos.

Katherine Martínez, directora de la ONG Prepara Familia, manifestó que hay madres que no tienen capacidad económica para comprar los insumos que requieren estos pacientes crónicos debido a que han dejado de trabajar para dedicarse al cuidado de sus hijos. De acuerdo con las mujeres cuidadoras, una inyectadora puede costar 500.000 bolívares, un yelco está por encima de los 4.000.000 de bolívares y los equipos de transfusión en 2,5 dólares, mientras que el salario mínimo es de 7.000.000 de bolívares.

Es duro para ellas, que están pasando por una situación tan delicada por la enfermedad de sus niños”, resaltó Martínez, e hizo énfasis en que desde Prepara Familia le exigen al Estado venezolano que cumpla con estos pacientes pediátricos que tienen derecho a la salud y a la vida. Además, rechazan que el pasado 18 de julio —Día del Niño— se celebrara una fiesta en el hospital en el que se les dio un cotillón a los niños con agujas, guantes y otros insumos que deberían estar disponibles con normalidad en ese centro de salud.

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Cotillón que recibieron el Día del Niño. Foto: Cortesía madres

Los niños, niñas y adolescentes de los 14 servicios del hospital de niños J. M. de los Ríos están amparados por medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que fueron otorgadas entre 2018 y 2019.

No obstante, las madres de los pacientes pediátricos han tenido que protestar varias veces durante este 2021 para denunciar distintas irregularidades, como suspensión de tratamientos por fallas de los aires condicionados, pocas máquinas de diálisis que están en funcionamiento, la suspensión del programa de trasplantes, ausencia del personal de enfermería en el turno de la noche, mala alimentación para los niños hospitalizados y manejo incorrecto de pacientes sospechosos de tener COVID-19 una vez que se confirma que no están contagiados.


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