Algunos alumnos guardan parte de su desayuno para almorzar, en vista de que no tienen suficiente dinero para costear más comidas y el pasaje hasta la universidad. El 9 de abril representantes del Ministerio para la Educación Universitaria acudieron a la universidad para atender esta situación.  

Maracay. Deinner Castro viaja desde Mariara, estado Carabobo, hasta Maracay, porque estudia en ese campus de la Universidad Central de Venezuela (UCV), ubicado en el municipio Girardot. Alimentarse en el comedor era un alivio económico para él, pero ahora debe guardar parte de su desayuno hasta el almuerzo, en vista de que el servicio está suspendido.

“Veo clases de lunes a viernes y a veces tengo que quedarme hasta tarde, por lo que se me dificulta traer mi almuerzo por lo lejos que vivo. En el comedor podía almorzar sin problemas y me relajaba por un momento. Ahora la arepa que me traía de desayuno la guardo para amortiguar hasta la tarde”, dice el estudiante del tercer semestre de Agronomía.

La falta de insumos paralizó el comedor del campus Maracay, desde el 17 de marzo. Sin presupuesto para operar, alrededor de 800 estudiantes ya no se benefician de este servicio, entre ellos de las facultades de Ciencias Veterinarias, Agronomía y Procesos Industriales.

Hay estudiantes que reisden en otros estados del país. Foto: Glenn Requena.

Marianyeli Díaz, secretaria de Derechos Estudiantiles del Centro de Estudiantes de Agronomía, cuenta que el presupuesto mensual asignado es de Bs. 2.300.000.

“El presupuesto del comedor solo alcanzaba para una semana. La última semana que estuvo abierto dieron carne de pollo, ya que el presupuesto tan corto no daba para comprar carne de res”.

Este espacio, punto de encuentro clave para la universidad, operaba de lunes a jueves con un menú que incluía granos, carbohidratos, ensaladas y proteínas para la hora del almuerzo.

Bolsillo de los estudiantes

La falta del comedor agrava la situación de los alumnos que viven en municipios foráneos del estado Aragua, como Mario Briceño Iragorry, Santiago Mariño, Francisco Linares Alcántara, Libertador y José Ángel Lamas. Debido a que deben salir muy temprano de su casa para llegar a la universidad, la preparación de almuerzos resulta inviable y deja a la comunidad estudiantil sin su principal apoyo nutricional y logístico.

“A veces me quedó en casa de mi abuela, en Palo Negro (municipio Libertador), y por cuestión de transporte no me daba tiempo de preparar el almuerzo. Ahora me veo casi que obligada en irme a la casa para almorzar y se me complica un poco más”cuenta Karelis Vivas, estudiante de 19 años de edad.

La joven espera la pronta reactivación del servicio, ya que tiene compañeros que viven realidades similares por la situación económica que atraviesa el país. “He tenido que pedir dinero para comprar un perro caliente, poder almorzar y ver clases en la tarde”.

Estudiantes de Ciencias Veterinarias, Agronomía y Procesos Industriales se beneficiaban del comedor. | Foto: Glenn Requena.

El cafetín se mantiene como la única opción inmediata en el campus Maracay de la UCV, pero sus costos excluyen a gran parte de la población estudiantil. Para un alumno pagar más de Bs. 1000 por un perro caliente es una alternativa inviable frente a la gratuidad que ofrecía el comedor.

Representantes del ministerio

Representantes del Ministerio para la Educación Universitaria se comprometieron a evaluar las demandas de los estudiantes, tras un encuentro el 9 de abril pasado.

En el 2024 el Observatorio de Universidades advertía que el cierre progresivo de estos espacios, el cual se agudizó desde el 2018, dejó a 96 % de los estudiantes de instituciones públicas sin acceso a este derecho.

Ante el vacío estatal, los alumnos resuelven con los llamados “combos callejeros”, una alternativa deficiente en términos nutricionales.

La comunidad estudiantil espera respuestas del ministerio para la Educación Universitaria. Foto: Glenn Requena.

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