Sobre denuncia, suspenso y drama son algunos de los largometrajes nacionales que han sido liberados por cineastas para ver durante la cuarentena

Caracas. Esta semana, más directores se han sumado a la iniciativa de liberar sus películas venezolanas para que el público pueda disfrutarlas durante estos días de cuarentena debido a la pandemia.

La mayoría de los largometrajes que están disponibles han sido estrenados en los diez años más recientes y han recibido buena crítica. Esta vez, géneros como el suspenso, el drama, el thriller y la denuncia a la explotación petrolera son la opción.

Compartimos a continuación las películas venezolanas de esta tercera entrega de cine para ver en cuarentena.

Películas venezolanas
El filme de Alejandro Hidalgo es una de los largometrajes venezolanos más vistos en el país

La casa del fin de los tiempos (2013), de Alejandro Hidalgo. Una de las 20 películas venezolanas más vistas en salas en la historia nacional, con 649.389 espectadores. Un filme de suspenso protagonizado por Ruddy Rodríguez. Cuenta la historia de Dulce, una mujer que es condenada a prisión por un crimen. Varios años después, ya envejecida, es llevada a su casa para cumplir arresto domiciliario. Pero en ese lugar, desvencijado y tenebroso por tantos años de ausencia y misterio, ella empieza a tener extrañas visiones. Se entremezclan los tiempos y sus protagonistas. El cineasta y guionista logra vuelcos a la trama, que resulta bastante impredecible y atractiva. El metraje está lleno de simbolismos, además de connotaciones psicológicas sobre los personajes. Una de las joyas recientes del cine venezolano de este siglo. Este filme tuvo un remake en Corea del Sur. En 2016 la revista Variety anunció que New Line Cinema había obtenido los derechos para hacer su versión, que todavía está en desarrollo, según ha dicho el director.

Alejandro Hidalgo: “Es mi ópera prima, que filmé cuando tenía 27 años de edad. Significa que los sueños pueden hacerse realidad. Una obra de arte en la que traté de conjugar dos tipos de cine. Por un lado, aquel con los principios del género del terror y el suspenso, para ofrecer entretenimiento con momentos de tensión. Y por otro lado, un drama que profundiza en personajes complejos, en sus dilemas, con un giro innovador en el género”.

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(Disponible hasta este 6 de abril)

Películas venezolanas
Hernán Jabes presenta una metáfora de la cadena alimenticia en su filme

Piedra, papel o tijera (2012), de Hernán Jabes. Una de las mejores películas venezolanas de lo que va de siglo. Una metáfora de la cadena alimenticia en una ciudad caótica y violenta, un lugar más peligroso que cualquier recóndita selva, en la que no se puede confiar en nadie. La trama se concentra en dos parejas de clases sociales distintas. Héctor (Leónidas Urbina) y Mariana (Gloria Montoya) forman un matrimonio distante. Tratan de guardar ciertas formas frente al hijo, pero el cineasta subraya en cada toma el mal momento que atraviesan. En otra parte de la ciudad, Valentina (Scarlett Jaimes) y Christian (Leandro Arvelo) con escasos recursos llevan una vida aparentemente armoniosa y feliz, pero que cambia cuando él se involucra en un plan que termina por unir a ambas familias, que hasta ese momento no se conocían. Empiezan entonces las intrigas, las amenazas, las indagaciones policiales, la búsqueda del ser querido. En 2012 el filme fue elegido para representar a Venezuela el proceso de selección de las nominadas al Oscar como Mejor Película Extranjera. La película tiene música de Famasloop, además de changa tuki.

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Películas venezolanas
Alfredo Anzola ofrece una road movie sobre la aventura de unos amigos que se reencuentran con la libertad

Más vivos que nunca (2017), de Alfredo Anzola. Con guion de Laura Romero, esta película venezolana es una aventura en la que un grupo de adultos mayores decide escaparse de la casa hogar en la que viven hastiados, y algunos hasta olvidados por su familia. Protagonizada por Rosario Prieto, Haydee Faverola, María Cristina Lozada, Pedro Durán, Gonzalo “Chile” Veloz y Eduardo Gadea esta road movie es una comedia que elogia la libertad y la aventura en unos años en los que se cree que la pérdida del ímpetu es inevitable. Los amigos recuperan el control de su vida. La carretera se convierte en un lugar de entuertos, sin dudas, pero también de descubrimientos y reencuentros con la felicidad. Lejos de las órdenes, horarios, rutinas y recetas médicas. Un filme ameno y divertido, con unas actuaciones convincentes, que se engranan muy bien al entusiasmo que quieren proyectar tanto el cineasta como la guionista. Una opción certera para toda la familia.

Alfredo Anzola: “Laura Romero me mostró este guion y me dijo que quería que yo lo hiciera. Entonces me pregunté para qué hacer una película sobre viejos. ¡Pa’ viejo yo! Pero lo leí y me sedujo. Es una historia sobre la solidaridad y ponerse de acuerdo, algo que tanto nos hace falta en este país. Ver a todas estas personas tan distintas que logran cumplir su objetivo”.

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Películas venezolanas
En La Soledad hay una lectura sobre la Venezuela rentista

La soledad (2016), de Jorge Thielen Armand. Una película venezolana que puede interpretarse como una lectura de un país rentista. Un filme potente que también pude ser considerado como uno de los mejores realizados por cineastas venezolanos en los años recientes. Una familia vive a duras penas en una casa llamada La Soledad, que alguna vez fue de una acaudalada familia. José es el protagonista. Tiene una pareja, la única con empleo estable. Viven todos en la incertidumbre. La abuela, Rosina, se queja siempre de cómo se siente. Pero un día, a José se le ocurre que tal vez en la casa tenga escondidas unas morocotas que salven a la familia de la pobreza en la que viven. Es el primer largometraje de Jorge Thielen Armand, quien escribió el guion junto con Rodrigo Michelangeli. En 2017 obtuvo el Premio a la Crítica Francesa en el Festival de Cine Latinoamericano de Biarritz. Participó además en la sección Biennale College del Festival de Cine de Venecia.

Jorge Thielen Armand: “Fue un aprendizaje muy importante para mí. A lo largo del proceso conocí a muchas personas con las que continúo trabajando. Inventamos una forma de trabajar entre la ficción y la realidad, una filosofía, un experimento, y tuvimos suerte de lograr hacer la película a pesar de las adversidades. La Soledad fue una manera de volver a mi país, de reencontrarme con memorias y personas de mi infancia, y me dio la posibilidad de hacer La fortaleza, una nueva película que protagoniza mi padre”

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(Disponible hasta este 6 de abril)

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Películas venezolanas
La cineasta Manuela Blanco hace una crítica a la explotación petrolera en su documental

El río que nos atraviesa (2013), de Manuela Blanco. El género de no ficción es uno de los más prolíficos en el país, con temas atinados y pertinentes sobre las circunstancias que ha vivido en el país en los años recientes. Sin embargo, la buena crítica que han recibido varias de estas obras no ha sido correspondidas en el número de espectadores en las salas. Pero ahí está el trabajo, la obra que deja constancia de estos tiempos. Este documental venezolano registra las consecuencias de la explotación petrolera en zonas aledañas al río Orinoco. La cineasta, que también es arqueóloga, se vale de recursos también como la dramatización y la ilustración para llevar el mensaje. Plantea el debate, y su angustia, sobre cómo lo que ella siempre vio como una reserva natural inmensa, ahora en el discurso pasó a verse como un punto importante para la industria de los hidrocarburos. Teme desequilibro ambiental y otros males.

Manuela Blanco: “Es una película autorreferencial sobre las implicaciones de la explotación petrolera a lo largo del río Orinoco y en los pueblos originarios que ahí habitan. Todo visto y contado desde una relación bastante personal porque yo nací en el Orinoco. De alguna u otra manera siempre he estado vinculada al río”.

La película se puede ver en este link

(Disponible hasta el viernes 10 de abril)

Para ver la primera parte de la serie, hacer click en este enlace

Para ver la segunda parte de la serie, hacer click en este enlace


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