Para el comunicador social el cierre de su caso pone fin al ciclo de injusticias que lo mantuvo cuatro años preso, bajo un sistema que hoy reconoce su inocencia. Ahora en libertad plena se prepara para una nueva fase enfocada en la recuperación de su salud y la publicación de su libro de vivencias.
Caracas. Frente a frente Ramón Centeno sostuvo la mirada de quienes firmaron su sentencia. En la sala de audiencias del tribunal 11 del Área Metropolitana de Caracas, el periodista observó a la juez y al fiscal que durante años sostuvieron acusaciones en su contra, los mismos que este lunes 13 de abril dictaron su absolución tras admitir su inocencia.
Para el comunicador social el cierre de su caso pone fin al ciclo de injusticias que lo mantuvo cuatro años preso, bajo un sistema que hoy reconoce, mediante sentencia, la falta de basamento legal para mantenerlo privado de libertad.
Sin embargo, el alivio no es total. El periodista explicó en entrevista para Crónica Uno que recibió la noticia de forma imprevista y con un sentimiento agridulce.
“Mi libertad todavía es incompleta; hasta que el último de mis compañeros, de mis hermanos venezolanos, presos políticos, se encuentre preso, yo aún permanezco tras las rejas”, destacó.
Con la sentencia firme, Centeno se prepara para una nueva fase enfocada en la recuperación de su salud y la exigencia de reparación. A pesar del dolor acumulado y la ausencia de su madre Omaira Navas, quien murió el 27 de enero pasado, solo 13 días después de la excarcelación de su hijo, el comunicador sostiene que su caso queda como un testimonio de resistencia.
En sus primeras horas de libertad plena, Ramón Centeno emprendió un viaje en carretera hasta San Juan de los Morros, estado Guárico. El objetivo del viaje no fue el descanso, sino rendir tributo a su madre. Con un ramo de flores, el comunicador le cumplió la promesa de mantenerse en pie y con la dignidad intacta, tal y como ella le pidió en vida, mientras luchaba por demostrar su inocencia.

El giro en el tribunal
El 13 de abril pasado Centeno recibió una llamada inesperada. En la comunicación le solicitaron su presencia inmediata en el tribunal para dar cierre al proceso judicial en el que fue acusado de asociación para delinquir y tráfico de influencias.
Durante la audiencia de absolución quedaron al descubierto las fallas del proceso. En un giro inusual, el mismo fiscal que promovió los cargos originalmente pidió la libertad del comunicador. El funcionario admitió ante el juzgado que las pruebas presentadas contra Centeno carecían de base legal para sostener una condena.
En febrero de 2022, Centeno fue privado de libertad luego de proponer un reportaje sobre una red de narcotráfico vinculada a diputados. Por casi media década, el sistema señaló al periodista por usurpación de funciones, con un supuesto carnet como pilar de las incriminaciones.
Durante el tiempo de su reclusión el deterioro de su salud fue denunciado por organizaciones como Amnistía Internacional, el Colegio Nacional de Periodistas y el Foro Penal.

Secuelas de un cautiverio
El comunicador ingresó a prisión en muletas tras una operación de cadera y fémur, pero salió en silla de ruedas debido a la falta de atención médica y a las precarias condiciones de su celda.
La salud del periodista en la actualidad es el reflejo de su paso por la cárcel. Aunque fue operado recientemente para recuperar su movilidad, padece de secuelas graves, entre ellas una osteomielitis, una infección ósea severa.
También sufrió tres parálisis faciales durante su cautiverio, situaciones que las ONG calificaron como una violación sistemática a su derecho a la vida y a la integridad física.
«Me dejaron cuatro años en una cama, tirado como un objeto. Las irregularidades fueron tantas que hasta el propio fiscal tuvo que reconocer mi inocencia, no porque quiso, sino porque lo obligaron por decisión política”.
señaló
Centeno denunció que su encarcelamiento y tortura se prolongaron de forma deliberada a través del tiempo. Para el comunicador, su detención nunca debió ocurrir, pues considera inconcebible que se persiga a alguien por ejercer el periodismo o pensar distinto. Aunque hoy camina fuera de los tribunales, siente que su libertad es incompleta.

Justicia, perdón y memoria
“Ahora se abre un nuevo capítulo para que esto no vuelva a ocurrir. El trabajo que viene en adelante es el de la memoria y justicia, y también el perdón. Yo perdono a mis carceleros, pero los perdono con justicia y con la memoria”.
El periodista aseguró que el poder no debe usarse para someter al que piensa distinto. Aunque sabe que nada le devolverá el tiempo perdido ni a su madre, planea dedicarse a la defensa de los derechos humanos y a documentar las violaciones para que no se repitan.
“Estoy escribiendo un libro, ya lo terminé y en los próximos días lo vamos a presentar como un testimonio más de fe y de resistencia en lo espiritual”.
Centeno agradeció el apoyo del Colegio Nacional de Periodistas (CNP) y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP). Sostiene que las rejas no lograron silenciarlo y que ahora, en libertad plena, se siente con más ganas de trabajar por el país. Para él, su caso debe servir como una esperanza para sus colegas y como un recordatorio de que pensar diferente no puede ser motivo de persecución.
De acuerdo con el SNTP al menos 16 periodistas y trabajadores de la prensa siguen sometidos a procesos judiciales y a tres les han negado la amnistía. Por otro lado, el Foro Penal registra al menos 485 presos políticos en el país.
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