Desde 2017 se mantiene cerrado el programa nacional de procura de órganos a cargo de Fundavene, adscrita al Ministerio de Salud. Programa que, hasta 2014, fue gestionado por la ONTV. Luego de la toma, se impuso la paralización, se deterioraron los centros de trasplantes, se recrudeció la escasez de inmunosupresores y se acentuó el éxodo de personal especializado, dejando en el abandono a más de 6.000 personas que estaban en lista de espera por un riñón, hígado, tejidos de médula ósea, córneas.

Caracas. La suspensión de trasplantes de órganos en el país arribó a los dos años. Paralización que se dio, luego que el Ministerio de Salud le quitara a la Organización de Trasplantes de Venezuela, ONTV, las funciones de procuras de órganos para los injertos y creara la Fundación Venezolana de Donaciones y Trasplante de Órganos, Fundavene, en 2014.

En ese tiempo nunca se hizo un adecuado plan para la transferencia del programa. Y eso trajo como consecuencia la paralización, por lo menos en los hospitales públicos, de las intervenciones.

La medida fue oficializada el 1° de junio de 2017. Ya el 30 de mayo la carta que llegaba a las instituciones informaba sobre la suspensión de las diálisis peritoneales y de la interrupción de los trasplantes, en un momento en el cual –según denuncia la Coalición por el Derecho a la Salud y al Vida, Codevida–, había ausencia de inmunosupresores para las personas con injerto.

Para esa fecha, 6.500 venezolanos quedaban desamparados, de los cuales 5.000 esperaban por un trasplante.

De acuerdo con la ONTV el año de mejor gestión fue 2012, la tasa de donantes efectivos en el país era de 4,52 por millón de habitantes, siendo 7 el promedio de la región. Y en 2013 fue de 3,5. La cifra se desplomó desde que el Gobierno les quitó las competencias. Con 54 procuras y el Estado al frente de la actividad, en 2014 la relación de donantes fue de 1,77 por cada millón de habitantes. Mientras que 2015 cerró con 1,73 órganos. De 2016 no se tienen cifras, al igual que de 2017.

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A dos años de esa penosa noticia, la situación es crítica. Reymer Villamizar, directivo de Amigos Trasplantados, dijo que se pasó a tener 15.000 personas en diálisis, de las cuales entre 40 % y 50 % son trasplantables.

Este año contamos cerca de 10.000. Los otros 5.000 no están, se fueron o fallecieron. Cifra que nos desmintieron y el mismo Carlos Rotondaro, quien durante 10 años fue presidente del IVSS, una vez en el exilio, la ratificó.

Vale destacar que, de los pacientes con deficiencias de alguno de sus órganos que se puede restituir, los renales son la mayor población.

Cuando el programa lo llevaba la ONTV, se tenía una cifra aceptable. No se llegaba a los niveles de España o Chile, pero la donación iba subiendo, reconoció. “Hasta que le quitaron las competencias. Incluso se dejaron de hacer las sustituciones de órganos de pacientes vivos en hospitales como Clínico Universitario, Pérez Carreño, El Llanito. Se hacen unos pocos en el Militar, pero tienen que ser familiares de uniformados, y con muy buenas conexiones en las altas esferas. También hacen algunos en las clínicas privadas. Sin embargo, eso es sumamente costoso y casi nadie puede cubrir esos gastos. Tal vez ahora tenemos 0,2 por cada millón de habitantes”.

No dejó pasar por alto la crítica situación de las Unidades de Diálisis, la terapia sustitutiva para los pacientes, mientras esperan un trasplante de riñón. De 300 unidades que había en 2017, el último conteo que tienen para 2019 es de 129. “Esto representa una disminución de más de 60 %, algo abismal. Cierran porque el Seguro Social les manda pocos insumos, por los problemas de electricidad, de agua, fallas en los equipos. Muchas veces reducen los ciclos de tres semanales a dos, las horas de cuatro a tres o dos. La gente a veces tiene que volver a usar los dializadores, porque no están llegando, llevan las soluciones, las jeringas, las agujas, el algodón, compran las cisternas. Entonces, vemos una merma de las unidades y la demanda aumenta, cada día hay más pacientes”.

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Villamizar, quien va a cumplir 19 años trasplantado, señaló que están viviendo la peor crisis del sistema de salud: en 2017 había 3.000 trasplantados y para marzo de este año hay cerca de 2.000. Y es la misma historia, se van del país en busca de los inmunosupresores, se complican y rechazan los órganos o fallecen.

Los pacientes nefrópatas son los más afectados. A la lista de los crónicos siguen los que tienen VIH, una población de más de 60.000.

Suspensión de trasplantes

Hasta mayo de 2017, antes de la paralización de la procura, ocho niños del servicio de Hemodiálisis del J. M. aguardaban en lista de espera por un riñón y otros más aspiraban enfilarse.

Hace una década el Hospital de Niños realizaba entre 10 y 20 trasplantes por año. Desde que Fundavene asumió la gestión de la ONTV no se volvió a realizar uno. Este año, de 20 niños que con urgencia ameritaban un riñón, cuatro fallecieron este mes de mayo. Tenían que llevarlos a otro país, pues no hay compatibilidad con sus familiares.

Hoy en día el drama no tiene límites. No hay inmunosupresores, lo que compromete la estabilidad de los pacientes estables y si ocurre un rechazo debe volver a las máquinas, de las que Villamizar explicó la situación actual.

Hasta 2013, un total de 3.395 personas esperaban por un órgano, de las cuales 1.500 requerían un riñón y otras 1.500 una córnea, precisan estadísticas de la ONTV.  De ese total, 345 pacientes esperaban un trasplante de médula y otros 50 requerían un hígado. El balance contrasta con el rendimiento de Fundavene que apenas logró practicar 248 trasplantes en 2014, de los cuales 148 fueron renales, 63 de córneas, 29 de médula ósea y 8 de hígados. En 2015, último año sobre el que se tienen datos oficiales, apenas se completaron 88 trasplantes.

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La actividad de trasplante en Venezuela se inició en el año 1967, cuando en el Hospital Universitario de la ciudad de Maracaibo, el Dr. Bernardo Rodríguez Iturbe realizó el primer trasplante de riñón de donante cadáver.

El primer trasplante realizado en Caracas también fue de riñón, y se hizo de donante vivo, de madre a hijo, en el Hospital Universitario de Caracas en septiembre de 1968. A partir de esa fecha, otro centro de trasplante ubicado en la ciudad de Caracas, Hospital militar Dr. Carlos Arvelo, comenzó su programa de trasplante de riñón el 15 de febrero de 1990.

Los trasplantes de médula ósea se iniciaron en 1987, en Valencia. Alcanzan más de 60 operaciones. En relación con los de córnea, se realizaban en diferentes centros oftalmológicos en un número promedio de 60 al año.

Las razones que contribuyeron al deterioro en el número de trasplantes por año tienen mucho que ver con la disminución de órganos provenientes de cadáver. Esto en parte es por la poca motivación de la población y por las pocas campañas del programa. Luego, vienen las malas políticas aplicadas en materia de salud. Se burocratizó, militarizó y politizó el sistema. 20 ministros de Salud se han conocido y la característica común es que todas las autoridades insisten en desconocer la gravedad de la situación y en negar cualquier tipo de asistencia para atender esta emergencia humanitaria compleja.


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