Las ventas por terminal de cédula de identidad de bienes esenciales en la entidad han generado molestias en la población, porque cada supermercado establece un esquema diferente
Mayela Armas/@mayearmas
San Cristóbal. “Esto es una humillación. Tenemos que dejar de trabajar un día para buscar la leche. Nada ha mejorado con el cierre de la frontera”, sentenció Luz Masqueti, quien con molestia comentó que la medida de venta por terminal de cédula no tiene organización.
Masqueti es vendedora ambulante y apuntó que luego de hacer horas de cola en el supermercado Cosmos apenas pudo comprar dos kilos de leche en polvo y jabón para lavar. No consiguió todo lo que necesitaba. “Aquí las escasez persiste y con el nuevo sistema hay un gran desorden”.
Uno de los argumentos dados por el Gobierno, luego del cierre de la frontera en los municipios del Táchira, es que con la medida se corregiría el abastecimiento, pero en la entidad las fallas de suministro siguen y ahora los habitantes tienen que enfrentarse a nuevas restricciones

Hace dos semanas el gobernador del estado Táchira, José Vielma Mora, ordenó a los comercios vender los productos sensibles por terminal de cédula, pero la medida varia por establecimiento, es decir, cada cadena de supermercado tiene un mecanismo diferente. Por ejemplo, si una persona tiene una cédula que termina en tres tendría que comprar los artículos el martes, pero en algunas cadenas puede adquirirlos el martes, en otras el miércoles.
A ello se suma que las compras de los productos las tienen que hacer cada 15 días. Si una persona adquiere harina de maíz precocida hoy, tiene que esperar dos semanas para volver a obtenerla. En otras zonas del país como en Caracas es cada siete días.
Pero la acción va más allá. Aunque oficialmente se dijo que sería para productos sensibles, también aquellos bienes no regulados se están vendiendo por el número final de la cédula de identidad. Masqueti soltó que “si quiero comprar un refresco tengo que esperar el día que me toca”.
Ilse Zambrano es ama de casa, e igual que Masqueti, se quejó de que tenga restricciones para adquirir productos que no están controlados y agregó que “ese sistema no me conviene, porque mi cédula termina en uno y muchas veces cuando voy no hay nada en el comercio”.
Contó que esta semana su esposo fue al supermercado Garzón y tuvo la suerte de conseguir papel higiénico, que no había podido comprar desde más de un mes a precio regulado.
Para muchos tachirenses la medida de la gobernación tendría que generar abastecimiento pleno, pero ello no sucede. Angie Ayala es secretaria y relató que “si se consiguieran todos los productos la medida se podría aceptar, pero no hay garantías. Si aplicas la venta por cédula tendrías que conseguir todo y no es así. Hay días en los que no se encuentra nada”.
A Rey Rosales le molesta ese esquema de venta. Labora como taxista y expresó que “aquí se tiene que correr de un mercado a otro por ese sistema”.
Así como en el resto del país, en el Táchira la escasez es severa en alimentos, productos de higiene personal y artículos de limpieza. Los consultados comentaron que la ausencia más grave en los anaqueles es de arroz, pasta, mayonesa, azúcar, leche, papel higiénico y lavaplatos.
El abastecimiento irregular ha impulsado el ausentismo laboral. Ayala apuntó que la cacería por los artículos prioritarios la ha llevado a pedir días libres en su trabajo para poder hacer las colas e indicó que varios de sus compañeros hacen lo mismo.
¿Y los bachaqueros?
Con el cierre de la frontera las autoridades apuntaron que se acabaría con los bachaqueros, a quienes responsabilizan de la escasez. Pero ellos no desaparecieron y muchos los buscan para tener algunos bienes prioritarios.
Luz Masqueti dijo que a lo largo de este mes ha tenido que comprar algunos productos a los bachaqueros, quienes venden los artículos tres o cuatro veces por encima del valor regulado. “Están internamente en las bodegas. Nuestro problema es interno”.
Rey Rosales agregó que hasta los bachaqueros tienen menos productos. “Antes del cierre de la frontera tenían de todo, ahora no tienen tanto”.
Foto referencial: Cristian Hernández

