Especialistas apuntan que la diáspora venezolana dejó a muchos adultos mayores sin el apoyo familiar para tareas cotidianas como la gestión de citas médicas, compra de alimentos o cuidados de emergencia. Esto se traduce en cuadros de ansiedad, rabia, impotencia y depresión. Sugieren la creación de redes de acompañamiento para promover el cuidado colectivo.

